
No, no voy a hablar del stand del Despacho -que, por cierto, ganó el premio al “Mejor Pabellón” de esta Feria. Coloco la fotografía para marcar el hecho de que las filas de vagos gente que quería ver el audiovisual de “El mundo de los valores” eran tan largas que obstruian el paso.
Este año fue sorprendente el hecho de que pusieron este pabellón justo al lado del de Funglode. Esto es, que Leo y Margot estuvieron juntos en el área de mayor flujo peatonal: justo en las cercanías de la puerta de la avenida Pedro Henríquez Ureña, aunque esa la cerraron como al cuarto día.
Han pasado más de siete días desde que culminó la X Feria Internacional del Libro. Había prometido hacer algunos comentarios sobre la misma (¿verdad que sí, Ro?) pero la vorágine de ocupaciones en las cuales caí al volver a mi vida normal aquí en el periódico no me había dado el chance.
Sin embargo, luego de haber leído las reseñas de Rosa, Romina y Joan, voy a robarme un par de minutos del día de hoy (que bastantes atareos tiene) para hacer mi comentario.
Para empezar, quienes han leído Catarsis Diaria durante estos últimos dos años saben que adoro la Feria del Libro y que me encantó darle cobertura continua el año pasado, por lo que estaba “loco” porque me mandaran otra vez. Así que mi vista de la Feria ha sido muy “desde el lugar de los hechos”, pero desde fuera, a pesar de que mi epicentro de combate era el área de prensa que dirigía América.
Son muchos los calificativos que se utilizan para referirse a la Feria: “La gran fiesta de la cultura”, “el encuentro con la literatura”, “la primavera de las letras” y otros por ahí.
Yo lo veo como una gigantesca fiesta donde todos los elementos vinculados a la secretaría de Cultura se dan cita para manifestarse en un ambiente de compartir sueños y letras.
Ahora bien, ¿qué fue lo primero que me chocó este año? La Dirección General de la Feria del Libro había hecho mucho énfasis en el hecho de que se iba a priorizar el libro como elemento principal de esta gran fiesta de la cultura y las letras.
A tal fin habían publicado en varios periódicos de circulación nacional un comunicado donde dejaba bien claro tal especificación y aclaraba que “no vamos a hacer favores”.
Y lo primero que encontré cuando llegué, ese 24 de abril en la mañana… ¡fue todo lo contrario! CDEEE, la Dirección de Aduanas, Junta Central Electoral, Procuraduría General de la República, Impuestos Internos (quienes, “para ayudarlos” recibieron un reconocimiento de la Secretaría de Cultura al final), CONARE, SEDEFIR… un largo etcétera.
En siendo instituciones estatales, ¡Todas estaban ahí! Se agarraron de excusas vanas como una exposición fotográfica basada en un cuento de Juan Bosch (véase PGR) para continuar su eterno plan de promoción institucional a costa de nosotros, los contribuyentes. Y uno se pregunta… ¿cuál es el chiste de que la Cámara de Diputados esté ahí?
El segundo punto que me duele tener que resaltar como detalle negativo de la Feria se refiere al gigantismo que la está arropando desde el 2005, cuando se devolvió su celebración a la Plaza de la Cultura, recinto donde se estuvo haciendo durante mucho tiempo, pero como Feria Nacional.
Con “gigantismo” estoy refiriéndome al hecho de que en 29 mil metros cuadrados, más de 20 pabellones, cerca de 10 auditorios y salones de actividades y 3 tarimas habían eventos de sobra como para que todo el mundo pudiese asistir al que le diera su gana, ¿verdad? Pues no.
Conferencias magistrales, conversatorios, paneles, talleres y las más de 200 actividades que tenía la Feria en su carpeta sufrieron del problema de falta de público. Era completamente irónico, las calles de la Plaza de la Cultura llenas de gente y sus actividades con no más de 10 personas (salvo algunas que, por el “peso” de sus expositores o asistentes –léase “Tío Leo y Tía Margot”- eran un lleno seguro) Siento que aquí ha faltado lo de siempre.
Un fallo de aquellos que colocan en las casetas de informaciones y los guías, que generalmente saben menos que uno. Y no es excusa el hecho de que “a mí me iban a dar un tour y no me lo dieron”, porque a mi NUNCA me han dado uno y me conozco muy bien el recinto de la Plaza de la Cultura y me aprendí rápidamente las principales ubicaciones de esta feria.
¿Quiénes pagan? Los organizadores, que tienen que estar haciendo malabares para mantener contentos a expositores que invitan y deben enfrentarse a las sillas vacías (situación que provoca varios sentimientos desde la tristeza hasta la indignación).
Para colmo pasa que actividades que a uno le interesa participar chocan entre sí, obligando a la nada hermosa tarea de decidir por cuál va uno a decantarse.
Siguiendo con los comentarios, me encantó que se mantuviera la videoteca Jean Luis Jorge, y que en esta oportunidad se hiciese en un área mayor. Me imagino el orgullo de muchos de mis amigos al tener la oportunidad de ver en un auditorio grande sus cortometrajes proyectados en pantalla grande y con un público heterogéneo.
Ah, y a propósito del público, opino que no tiene sentido que un millón 800 mil personas hayan ido durante los 14 días de Feria si lo que iban a hacer era pasillar por las calles (generando un caos para aquellos que teníamos prisa de llegar a alguna actividad), comprar comida, pasar el rato y terminar comprando un “matatiempo” o molestando a las estatuas vivientes (el deporte favorito de los vagos que van a la Feria).
Podré pecar de elitista pero creo que toda la gente que venía a hacer nada (muchos incluso desde centros educativos de puntos lejanos del país) no deben estar ahí si no se sabe qué va a hacerse con ellos (o sea, en creárseles a cada uno una agenda de actividades para que ocupen su tiempo mientras estén dentro de la Plaza de la Cultura) mejor que no vayan. Que se tiren por su cuenta a ver si valoran mejor un esfuerzo millonario del gobierno, mientras no se arregle eso.
En general las cosas malas fueron pocas, y las buenas las superaron. Hubo interés de que todo quedara bien e incluso el hecho de que Café Bohemio era un lugar cerrado (y para algunos claustrofóbico) probó dar buenos resultados durante algunas de las lluvias torrenciales de los días entre abril y mayo.
A mí me gustó también el hecho de que la hubiesen climatizado porque era mi refugio para los días de calor extremo (y los precios, salvo por el agua y los refrescos) estaban bastantes reducidos. Bueno, aquí me detengo, no vaya a ser cosa que me extienda de más. Gracias totales.
Catarsis Catarsis.
“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.







9 comentarios
Mayo 16, 2007 a las 5:55 pm
lo peor de la feria fue el cleintelismo, el lambonismo y el nepotismo de sus organizadores. he dicho.
lo mejor fue cien años de soledad a 300 y pico de pesos.
Mayo 16, 2007 a las 9:03 pm
…no me gustó la feria este año para nada…es como tu dices a los “niños” van y los sueltan y despues los recogen …sin ningun objetivo, y estan las muchachitas floreteando y vueltas lokas y sin idea y los muchachos atras de ellas a ver cual “cae” , no ombe no!…
Mayo 16, 2007 a las 10:44 pm
En algunas librerias se podian conseguir precios muy buenos, aunque en otras costaban hasta mas que los precios en la calle.
Mayo 16, 2007 a las 10:52 pm
Me encanta tu nuevo look!
Mayo 17, 2007 a las 12:26 pm
La feria… apesta
Mayo 17, 2007 a las 12:26 pm
De acuerdo completamente contigo!! en todo!!!
tu y yo sabemos porq pasamos todos los dias de la feria metidos alla mismo, y yo veia caragitos desde las 8 am sin nada q hacer y la mayoria de mis actividades con poco publico… pero para mi ha sido una de las mejores ferias q se han hecho (la organizacion me encantó) menos libros y comida juntos, menos matatiempos, mas libros, mas actividades culturales (con los errores q mencionas, pero eran mas) ahh otro error, el calendario de la cinemateca no conordo ni un solo dia con el calendario q daba la feria…
Mayo 17, 2007 a las 12:29 pm
por q esta vaina dice (predeterminado) dahiana y no luna?? y no me pide link??
jum cada dia entiendo menos!!!
Mayo 17, 2007 a las 1:59 pm
mira joan que te pasa.
estoy de acuerdo con lo que dices alexei, pero fijte que en este pais hay cosas que nunca cambian, hipolito sigue siendo hipolito, leonel faraonel, y una larga lista de fijos que no se dejan fijar en el olvido. El que la feria sea un lugar para darse bombo, vease la primera dama, y que muchos de los que queriamos ver libros, o comprar, teniamos que salir corriendo pq un maleducado con una caja de pizza te empujaba sin pedir excusa, o te pisaban, o lo que sea, y si sigo, verdad que tampoco termino.
pero me diverti eso si, nunca fui tantas veces a la feria. y bueno, nunca antes lo vi tantos dias seguidos a ustedes. jejjejej
Nada que ya me canse de escribir.
Mayo 20, 2007 a las 10:20 am
Hola, Alexéi.
Muy bueno tu análisis sobre la feria. Creo que coincidimos mucho y me interesó leer tu punto de vista porque tú estuviste dentro de la feria todos los días, así que pudiste apreciar mejor ciertos detalles, que yo, desde fuera, no pude ver.
Qué bueno que escribiste tu balance. Yo pienso que esto es positivo porque así la gente de la feria sabe lo que pensamos.
Espero verte pronto.
Me gusta el aspecto de tu blog.
Un abrazo,
Ro