Así lo ví yo

No suelo reproducir mis trabajos periodisticos para el Listín por aquí (de hecho, creo que apenas esta es la segunda vez). Pero quiero hacer una excepción con mi crónica de Pedro Guerra, sobre todo porque no cupo completa por asuntos de espacio. La publico con la propuesta de título que le hice y sin editarle nada. ¡Disfrútenla!

Pedro Guerra, genial sobre el Teatro Nacional
EL CANTAUTOR ESPAÑOL CANTÓ POR ESPACIO DE UNA HORA Y MEDIA EN EL TEATRO NACIONAL

Alexéi Tellerías
alexei.tellerias@listindiario.com

SANTO DOMINGO.- Pocas veces se puede encontrar una sintonía tan exacta entre artista y público. Esa que motiva al segundo a levantarse, gritar y vitorear al primero apenas su figura se deja ver sobre el escenario.

Algo similar sucedió en la Sala Principal del Teatro Nacional “Eduardo Brito” este pasado sábado, cuando Pedro Guerra se reencontró con el público dominicano, como parte de la gira de su más reciente producción “Vidas”.

El cantautor canario, con un sentido del humor agudo que le permitió muchas veces burlarse de circunstancias de su propia vida -como cuando habló de la adolescencia de su hija en la canción que lleva su nombre, “Lara”- interpretó sus temas más recientes y los preferidos por el público durante un concierto que se tomó más de una hora.

Un escenario minimalista, conformado únicamente por los instrumentos, las luces y Pedro con una banda formada por Luis Fernández en el piano, José Gómez en el bajo y Vicente Climent en la batería -los mismos músicos que le acompañaron en la grabación de “Vidas”, fue el ambiente preciso para que, cuando el reloj marcaban las 10 de la noche, la figura larga y delgada del nacido en Tenerife, islas Canarias, iniciara con “Humo”.

Vestido de manera informal -jeans, camiseta negra y “converse” verdes, al igual que los otros integrantes de la banda- saludó a los presentes. “Aquí estamos otra vez”, dijo, para continuar con “quisiera saber” y “siete puertas”.

El hielo empezó a derretirse cuando se empezaron a escuchar los acordes de “Gente sola”, luego de una introddución magistral en el piano de Luis Fernández.

Antes de cantar “Lara”, comentó sobre lo dificil de la adolescencia, etapa en la que está viviendo su hija -a quien dedica la canción, no sin opinar que la misma “define lo que va a ser la vida de uno” y bromear sobre las discusiones que ocurren con su vástago.

“Ella quería ponerse un piercing, y hemos tenido discusiones por etapas, primero colocárselo, y luego donde”, ante las risas de una sala que, si bien no estuvo repleta a toda capacidad, concitó una gran asistencia.

Como preámbulo musical, la contraparte criolla estuvo a cargo de Javier Celado, quien se hizo acompañar en las guitarras por Fernando Capeans y Karel Kalaf. Interpretó cuatro canciones de su autoría, logrando una reacción tímida del público. Resaltaron, sin embargo, sus buenas habilidades vocales y la influencia de los grandes compositores en las letras de sus canciones.

En “Pescador” resaltó la figura de Tom Wells, a quien dijo admirar por “su estilo personal”, al tiempo de manifestar que escribió esta canción porque le llamaba mucho la idea suya de que las canciones son como los peces, que hay que salir a buscarlos.

Luego vino “Los mejores”, un tema que forma parte de su disco en directo “Vidas en vivo” pautado para salir en noviembre de este año, que dedicó a un gran amigo y colaborador, Angel Gonzalez.

“Casas antiguas” y “El marido de la peluquera” fueron el preludio a “Debajo del puente” un tema que fue coreado casi con delirio por el público. Inmediatamente siguió “Raíz” y ya empezaban a escucharse peticiones desde las butacas.

Cuando presentó “Cinco mil años”, la dedicó a María, su compañera. Al explicar sobre la noticia de unos esqueletos encontrados abrazados que le sirvió de inspiración, expresó no creer en la eternidad, “pero me gusta la metáfora”.

Los músicos abandonaron el escenario y le dejaron sólo para enfrentarse al público en una tanda acústica en la que cantó “Quiere”, “El aire en que no estás” y “Deseo”, justo en el momento en que una fan le pedía que la interpretase.

Al recordar sus inicios en el 1993, al mudarse de Tenerife a Madrid, trajo a colación el bar “Libertad 8″, en el que se presentaba junto a otros cantautores. “No creo que hay un cantautor que no haya ido al menos una vez a cantar al Libertad 8″.

Reveló que le compuso una canción, que resultó ser “Pasa”, del CD “Tan cerca de mí”. Siguieron “Niños”, “Jamás”, “Contra el poder” y “Miedo”.

Culminó la primera fase con “Contamíname” y abandonó el escenario, no sin antes presentar a todo el personal técnico que le acompaña en la gira -su esposa María entre ellos- al tiempo de pedir un aplauso para el personal técnico del teatro y para Saymond Díaz, “responsable de que yo esté hoy aquí”.

Pero el público no lo quería dejar ir. De pié, empezaron a gritarle que querían otra, y Guerra no se hizo esperar. Salió, con el trío que le acompañó, a interpretar “Corazón enfadado” y “Otra forma de sentir”, para intentar despedirse de nuevo.

Sin embargo sus fanáticos estaban hambrientos de más. Volvieron a reclamarle y ahora, guitarra en mano, se enfrentó a las miles de peticiones que le hacían. “Me han pedido que cante una canción que no recuerdo bien, así que tendrán que ayudarme”, expresó antes de interpretar “Dibujos animados” entre gritos y el acompañamiento de la sala.

A esta canción siguió uno de sus más aclamados clásicos, “Daniela”, para despedir esta noche interpretando la última canción que aparece en la más reciente producción: “Cuando Pedro llegó”, que está dedicada a su hijo.

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