Así no, Catana

Yo entiendo que hay normas y reglas, y que uno no puede estar preteniendo ser transgresor siempre… al menos en lo relativo a vestimenta, pero de ahí a la justificación que dió la -relativamente nueva- directora del Teatro Nacional Catana Pérez, sobre el incrementar el aspecto estricto de la vestimenta para poder entrar a las funciones, hay una diferencia abismal.

Catana, a quien no conozco pero de quien respeto mucho sus conocimientos sobre musicología, ha dicho que no se puede permitir la entrada en jeans porque “después vienen con ellos rotos o con el ombligo afuera, y eso molesta, especialmente a la gente que asiste regularmente al Teatro”.


Soy un rabioso fanático de esta prenda. De hecho, creo que es el único tipo de pantalones que uso. Tengo algunos de vestir, pero pasan los meses y siguen ahí -creo que sólo me los he puesto en situaciones extremadamente formales-.

En mi caso, he visto en los jeans una prenda versátil que combina con cualquier estilo y que se acomoda para la ocasión (incluso con un “saco”, como llamamos a los trajes en República Dominicana). Ninguno de estos tiene un “roto”, como dice Catana- o presentan descuido. Al contrario.

Entonces, ¿yo tengo que pagar por un “después vienen…”? ¿Qué han hecho los jeans para ser tan vilipendiados? No sé, a mí no me termina de cuadrar. No entiendo por qué -a menos que sea un concierto de la Sinfónica o una actividad extremadamente de gala- hay que ser tan estrictos con un asunto que no guarda tanta relevancia.

La solemnidad de un teatro no la hace qué tan bien vestido vaya el público, sino la calidad de los espectáculos que en él se presentan. Establecer que a un teatro no pueda entrarse con determinada ropa es cerrarle las puertas a los propios trabajadores del arte y a un pueblo que no puede tirarse a Plaza Lama (por poner un lugar común) todas las semanas a comprarse ropa.

Y sí, yo siento que al TN no le debe de importar ese tipo de cuestiones. No es que se vaya “roto y sucio”, pero tampoco que se pretenda satanizar a los jeans -¡tan cómodos que son, ombe!- por razones de tercer tipo.

Ojo, que esto nada más ocurre en la Sala Principal, porque en la sala Ravelo y en la Sala de la Cultura la historia es otra.

Ya anteriormente había querido referirme a este tema. Tengo un post a medio escribir en “Qusie” (así le puse a mi MotoQ) respecto a una rabia que pasé el día que fui a ver el ensayo general con público de “Les Miserables”.

Resulta que yo entendí y asumí que, como no era gala de estreno sino más bien un “ensayo con público”, no iba a ser necesario un código de vestuario, así que salí desde el periódico directo hacia el TN como estaba vestido: jeans, camisa mangas cortas y tenis.

Para no cansarles el cuento con el que casi no me dejan entrar, resumiré diciendo que al final, de muy mala gana, me hicieron volar para el balcón, aunque mi taquilla era de platea… con los respectivos líos porque casi todos los asientos ya tenían dueño. Al final terminé bajando, después del intermedio… cuando ya nadie estaba revisando cómo ibamos vestidos.

Igual en el concierto de Pedro Guerra. Hablando con OrSan, decíamos que el Teatro no es lugar para trovadores. Imagínense cuánto de ironía había en el hecho de que ahí había gente vestida “full full” de gala, viendo a un grupo de personas interpretando canciones vestidos nada más y nada menos que con jeans, camiseta y tenis “Converse”… color verde cotorra!

A veces me da con ir vestido como un payaso, con ropa de todos los colores, pero “formal” dentro de los “cánones” del TN, a ver si no me dejan entrar. Solo por demostrar que hay restricciones que son un tanto ridículas y que recuerdan esa visión trujillista y oligárquica del arte y la cultura.

Entonces, más que hacer del vestuario un asunto de interés nacional, el TN debe continuar con una buena programación y su continuo avance. O simplemente dejar de organizar espectáculos de artistas que -por el mismo asunto del vestuario- no combinan con el ambiente “distinguido” de la principal sala de nuestro país.

He dicho. Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

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27 pensamientos en “Así no, Catana

  1. Cógelo suave hermano, por esa razón José Antonio Rodríguez juró hace más de 15 años que si le impedía ir en jeans y tenis, no iba al teatro. Cuantas veces vemos a algunos vestidos formalmente y se expresan y se manejan de manera informal. Ni modo. catarsi, catarsi

  2. El problema es que hay veces que la única forma de poder manejar las cosas es con una política de CERO TOLERANCIA. Sin embargo, creo que hay lugar para todo, quien va al a la sala Ravelo del TN creo que sabe lo que se debe poner…. Esto no es parvulo

    Además eso solo se aplicaría a los jeans azules, porque los de los demás colores los hacen ahora que ni cuenta te das de que es un pantalón de jean.

  3. Yo estoy de acuerdo con que al teatro se debe ir mas o menos formal, lamentablemente Alexéi, medidas como éstas hay que tomarlas así por la misma falta de educación que hay en este país como en muchos otros.

    Tal vez tu irías con unos jeans bien lavaditos, con tu camisita y hasta el Saco…, pero hay unos que si los dejan irían hasta en Pijama, y la solemnidad del máximo escenario del país hay que preservarla.

  4. “La gente que asiste regularmente al Teatro” no es la que dicta las normas de vestimenta. “La gente que asiste regularmente al Teatro” ni siquiera representa al dominicano promedio. Las normas las dictan “la gente que va al teatro” cuando quiera y como quiera, siempre y cuando no “altere el orden público”, como bien señala la trapo de Constitución que nos gastamos. El Teatro no es para la gente que “asiste regularmente al Teatro” (todos sabemos a quiénes se refería ella). El Teatro es para todo el que le dé la gana de ir. no joda nadie…

  5. Yo estoy de acuerdo contigo a medias. Considero que si el espectáculo es en una de las salas pequeñas, no hay necesidad de ir tan wow. Ahora, si es en la principal creo que si se debe ir con mayor formalidad. Al igual que tu, me encantan los jeans pero hay que saber que todo tiene su lugar y su momento, HASTA LA ROPA!

  6. Pues, con todo respeto Alexei, yo si creo que deben existir niveles de protocolo con el Teatro Nacional. Después de todo, se supone que es el templo de la cultura del país, es lo mismo que cuanod uno va a misa los domingos, que saca sus mejores trapitos, same thing.

    Ahora bien, eso te destaca perfectamente la carencia de teatros de calidad que hay en el país, pues al ser el único en su tipo, debe acoger a todo tipo de shows con reglas que no necesariamente se adaptan a todo tipo de público.

    Imagínate tu recogiendo tu premio de la Feria del Libro en jeans, y converse sucios verde cotorra… No realmente la mejor foto para poner en la prensa, verdad? Pues es lo mismo.

    Además, para ir a las demás salas no hay que vestirse full, pero si darse una lavadita, así que tengan fe…

  7. Esto ya es parte del deporte, para ellos: “jeans=anarquía”.

    Aunque realmente es como dices, la vestimenta debe de ir acorde a la obra presentada, pero lamentablemente eso sería confiar en el sentido común de la gente y como ya he dicho bastantes veces: “La falta de sentido común es una enfermedad grave que azota mi bella isla”.

  8. Mi querido Alexei:

    Esto no te va a gustar… jejejeje…

    Desde hace un tiempo para aca, la falta de formalidad en todos los aspectos es lo que rige esta sociedad. He visto barbaridades en vestimenta y comportamiento. Yo estoy totalmente de acuerdo con la nueva directora, el Teatro Nacional, es un lugar formal,no importa en que sala ni que obra. En todos los teatros del mundo se exige formalidad para entrar, porque el de nosotros tiene que ser diferente?
    Los jeans son jeans, no importa cuanto cuesten ni de que color sean, es una prenda muy informal, y conste que me gustan y los uso, pero no para todas las ocasiones, para todo hay una ocasion.
    Debenos de reeducarnos nuevemente a saber y respetar las formalidades.
    Realmente ahi no tienes reclamo, rompiste una regla del vestir. El que quiera asistir al Teatro Nacional, debe de ir de acuerdo a las reglas y demostrar el justo respeto por lo que representa el Teatro Nacional, si no esta de acuerdo que no asista, nadie lo obliga.Aqui se le ha perdido el respeto a todo, y tu lo sabes, por eso estamos como estamos. Saca tus pantalones de vestir y vistete buenmozo y elegante y con mucho orgullo.
    Me van a decir que los Emmy tienen mas valor que nuestro Teatro? Y si no vas vestida acorde te acaban? Entonces….

  9. Mi querido alex:
    Lamento noestar de acurdo contigo en esta ocacion, pero un teatro es un teatro y debemos respetar las normas de vestir. En algo si tines razon, deberian revisar el tipo de artistas que llevan al teaatro, ya que este es un lugar solemne. No solamente es reprochable que vayan en jeans, tambien hay mujers desubicadas que van en vestiditos de masiado cortos y de telas que no tienen nada que ver con la ocasion ni el lugar.

    Sorry mi gordis!!

  10. Bueeeeeno ya el cuento de ¨Los miserables¨ se los habia oido a ti o a sarah en el periodico. La verdad es que yo no sabia que era un ensayo con publico, para mi era el estreno y te confieso que tuve que ir a comprar el sencillo vestidito que cargaba puesto ese mismo dia, porque al igual que tu soy muy fan de los jeans y siempre olvido ocasiones formales. Pero la formalidad existe, como todo en la vida tiene sus momentos y sus lugares. Yo creo que si hay que respetar. Pero por otro lado tambien creo que este es un pais hambriento de educacion y cultura, eso lo ofrece el teatro pero a los pobres se les pone demasiado dificil el asunto: Taquillas muy caras y exigencias de vestuario hace que solo los ¨ricos¨ puedan seguirse nutriendo de conocimientos. Como puede un pueblo asi salir a camino?

  11. Hmmmm…….. no me mal interpreten, pero si le pones la obra los miserables a un precio casi regalado y pones a Omega, un poco mas caro, para donde van a ir? Hay que empezar con la generacion que va subiendo para culturizar la que esta no le interesa.
    Lo que no entiendo es por que no se usa mas Casa de Teatro que es menos formal, para esos artistas menos formales. Y dejar el Teatro Nacional para cosas que realmente lo ameriten.
    Ah! acuerdence que pobre no significa poca cultura, se puede ser rico y no tener nada de cultura y educacion, por ahi andan muchos ejemplos, tambien conozco personas de poco dinero que tienen una amplia cultura, y tienen su clasico vestido negro sencillo y elegante para asistir a las obras y espectaculos del Teatro Nacional, no se pierden una.

  12. Ahora quien no quiere ser malinterpretado soy yo. Miren jóvenes… yo entiendo que para conciertos de la Sinfónica y actividades de gala haya que vestirse como se deba. Yo no voy a ser transgresor en ese sentido y de hecho ya me he tenido que “trajear” para actividades como la apertura de la Feria del Libro o incluso la función de Julio Bocca en su gira de despedida. En ese sentido, yo entiendo que hay que respetar el espectáculo y la solemnidad del mismo.

    Ahora bien, lo que sí no voy a entender -valga la cacofonía- es que si la “onda” del espectáculo no requiere formalidad por sí misma, pues el Teatro no es quién para exigírmela. Si no me la exige para entrar a las obras de teatro de la Sala Ravelo (que son igual de importantes que muchos espectáculos presentados en la grandota), no puede exigirmela para la Sala Eduardo Brito o la de la Cultura.

    Vivi, mencionas Casa de Teatro… pero te olvidas que CdT (que sí se ha usado mucho) tiene un problema neurálgico: la sala es muy pequeña. Entonces, considerando tú que un artista de la talla de Pedro Guerra, Fito o Sabina (que se han presentado en la Sala Eduardo Brito) vaya a ser presentado allá, el concierto adquiriría precios prohibitivos.

    Está también el Teatro La Fiesta -que sería perfecto y ya se ha utilizado- pero a veces pasa -como este último concierto de Pedro- que está reservado para otra actividad similar -en este caso, Paquito D´Rivera, que a mí me lucía más apto para el TN- y hay que buscar otro sitio.

    En conclusión: Por lo visto, dada la “importancia mayúscula” que le estamos dando a nuestra principal sala de espectáculos en el país (que tal vez no se la damos tanto) es menester considerar, como dijo OrSan en su post, que el TN no sea apto para trova ni cantantes solistas, y que se les cierren las puertas definitivamente. Eso incluye también a todos los intérpretes como Ricardo Montaner, Franco de Vita, Emmanuel y Christian Castro (a quien las muy bien vestidas fanáticas que le fueron a ver le lanzaron prendas íntimas… vayan ustedes a ver)

    Pequeño comentario al aire.

  13. jajajajajajajaja, imaginate si no se pusiera esa prohibicion, que tirarian, o que harian?
    Tu mismo te diste la respuesta.
    Los cantantes populares entiendo que deben de ir al Teatro La Fiesta. No al Teatro Nacional.
    El respeto no se le debe a la obra si no a la institucion que representa el TEATRO NACIONAL, eso es lo que se ha perdido Alexei, a eso me refiero, no importa que se vaya a ver, es nuestro Teatro Nacional no cualquier cosa.
    Puede ser los paquitos de Memin llevados a obra, pero hay que respetar el lugar si es el Teatro Nacional. Si queremos que nos respeten como pais debemos empezar por respetarlo nosotros.
    Y aqui vuelvo con estos discursos, mira en lo que me pones,. jajajajajajajaja
    Un abrazo Alexei.

  14. Hola, Alexéi.

    Estoy complemetamente de acuerdo contigo. Es más, yo soy más transgresora aún puesto que creo que el Teatro Nacional no es un lugar en el que sólo deban ir los ricos y bien vestidos, sino la gente del pueblo que aunque no puedan comprarse un traje de 1,000 dólares paga sus impuestos y mantiene ese lugar.

    Hay que desacralizar el arte y la cultura, porque eso no es para unos cuantos, para “refinados”, para “bien vestidos”, eso es para todo aquel que tenga sensibilidad.

    Yo creo que la política debería ser más abierta y menos restrictiva y entender que estamos en un país caribeño en donde no hay porqué cumplir con formalidades que ya están pasadas de moda.

    Lo que más me sorprende de todo es ver que en esta entrada hay muchísima gente joven comentando a favor de la indumentaria formal, gente que apuesta por el conservadurismo y no por el cambio. Con todo el respeto que me merecen, no estoy de acuerdo y pienso que al teatro no hay que ir con ropa nueva sino con el deseo de disfrutar de un buen espectáculo al que todo el mundo debería tener acceso.

    Me sorprende además que la gente joven que te ha comentado y que creo que tiene más mundo que la gente de generaciones anteriores, no sepan que en otros países al teatro no hay que ir formal. Todo lo contrario. A menos que sea un función de gala, la gente puede ir en jean o con cualquier ropa con la que se sienta cómoda.

    Te voy a poner un ejemplo: Cuando yo estaba viviendo en España iba a ir al teatro a un concierto de Michel Camilo con la sinfónica. De haber sido aquí eso implicaría despolvar los zapatos de pana y sacar el vestido de lentejuela. Como no quería meter la pata, pregunté antes cómo debía ir vestida, pues ya estaba pensando en ponerme muy formal. Sin embargo, me dijeron que no, que podía ir vestida como quisiera y así lo hice. Cuando llegué al lugar vi que la mayoría de la gente estaba vestida con ropa casual, con jeans, algunos con zapatillas (tenis), vi a estudiantes universitarios que del aula habían ido para ese concierto, vi a gente un poco más arreglada, pero sobre todo vi libertad, la libertad de poder vestirse como cada quien quisiera. Eso se tradujo en que el público era muy heterogeneo, ahí no estaban sólo los ricos y famosos de la ciudad, los empresarios y las esposas de los empresarios, los de familia con un apellido de tradición; ahí había todo tipo de gente pues en esos lugares de Dios entienden que la cultura es para todos, que debe llegar a todos y que la indumentaria formal debe reservarse sólo para ocasiones muy especiales.

    Es una estupidez pretender que a un concierto de Pedro Guerra o de Silvio la gente vaya trajeado cuando estamos hablando de artistas que precisamente han desafiado estos estereotipos que lo único que hacen es contribuir a la segregación, a la diferencia de clases y al culto a la imagen.

    Es una pena que la gente aquí todavía piense de esa manera y que crea que un espacio tan interesante como el teatro sólo deba ser reservado a unos cuantos, y que un pobre campesino no pueda ponerse sus jeans y un camiseta para ir a disfrutar de un espectáculo en un lugar que no es de unos cuantos, que se paga con los cuartos de ese mismo campesino al que muchos subestiman y entienden que no es digno de ir a una sala del Teatro Nacional, ya que sus espacios deben ser los estadios.

    Perdona si me extendí pero es que me parece todo tan frívolo y tan injusto, me parece una verdadera vergüenza que el teatro sea secuestrado por quienes apuestan por una cultura de la segregación, la imagen y el dinero.

    Abrazos.

  15. y con eso estamos coincidiendo en que, a menos que sea para una función de gala, el teatro no debiera estar segregando. Creo que Pedro Antonio Valdéz ha escrito algunas columnas en Listín Diario sobre el tema. Convendría ver si encuentro algo para darle continuidad a este pequeño debate en futuras entregas de esta Catarsis.
    Ro: gracias por tu visita y tus testimonios. Vivi: Aunque no coincidimos, me encanta cómo defiendes tus planteamientos con altura… los valoro con la misma alegría como si estuviésemos de acuerdo.
    Respecto a la calidad de los artistas? Yo pienso que también este es un elemento subjetivo. Yo creo que hay algunos intérpretes que nunca se han merecido estar ahí, pero como durante muchos años esa fue la unica sala grande que teníamos, pues se les presentó. Es más… yo siento que estamos perdiendo la Sala Principal como sala de teatro o espectáculos teatrales, relegándole esa función a la Ravelo. Por ejemplo, lamenté que ninguna de las charlas magistrales en la XI FIL -como la de Derek Walcott, por citar un ejemplo- fuese ahí, para que todos estuviesemos cómodos.

  16. Empezando con que el TN no es el escenario para Pedro Guerra, Luis Eduardo Aute, Carlos Varela ni Fito Paez. por que? porque la tonica -como dices tu- de esos recitales es mas intima, mas ligera, menos acartonada, pero el Teatro es nuestra sala maxima, y en la vida hay cosas que respetar, si no, reina la anarquia. siempre he sentido que eso es noneria: al TN no se va en jeans, y punto. Si va al teatro, programese y vistase como la gente (je je je para parafrasear a cualquiera de nuestras madres).

  17. Esto no es para ti Alexei, espara la señorita o señora que dijo que dijo que : ” formalidades pasadas de moda”.
    La formalidad es una virtud no una moda, formalidad frente a la vida, al trabajo a la familia, a la relacion etc… uno de los test que hacen cuando se va a solicitar un trabajo, incluye que tan formal eres. La informalidad es la madre de la anarquia.
    Si te vas a New York y vas a una funcion con jeans no te dejan pasar. No se que funcion fuiste en España pero a la que yo fui en madrid todos estaban muy bien vestidos. De algo se enorgullece el Español y es de vestir bien.Pero repito no se que que tipo de funcion fuiste.

    Si considera la formalidad arcaica pues entonces soy muy arcaica, y dicho sea de paso a mis pacientes una de las cosas que le da confianza es
    precisamente mi arcaica formalidad que a pesar de ser joven no estoy en la moda.
    Entonces soy con mucho orgullo una desfasada.
    Y seguire vistiendome no con vestido de mil dolares que es exagerado, pero bien. Para cada ocasion como se me enseño en mi educacion de hogar a vestir correcto sin llegar a los extremos que son de mal gusto ambos, estar sobrevestida o mal vestida para una ocasion. Si usted no esta segura o seguro de como ir un vestido negro clasico, que lo puede comprar en Villacon, con un buen collar nadie nota si consto mil dolares o tresciantos pesos, y para le hombre un pantalon negro o azul marino, con una camisa manga larga que haga juego se ve muy elegante. Aunque se haya comprado en Villacon. Como ves no hay que ser millonario para vestir adecuadamente y pasado de moda.

  18. Hola, Señora Vivi.

    Me parece muy válido su comentario. Creo que se vale disentir y que todas las opiniones son enriquecedoras.

    Puede referirse a mí como señorita o señora. Como le guste.

    La función a la que fui fue precisamente al teatro, con el gobernador de la ciudad incluido. No era un lugar de segunda ni de tercera. He tenido la dicha de estar en muy buenos escenarios. Ah, y he tenido la dicha de ser contratada por grandes y exigentes grupos empresariales del país, precisamente por mi sentido de la formalidad, el cual está basado en la responsabilidad y en la integridad.

    Es cierto lo que dices que si de algo se enorgullece el español es de vestir bien, pero no confunda el vestir bien con el “estiramiento”. No sé si usted vivió en España, pero yo sí lo hice y residía en una calle en donde vivían y era frecuentada por las personas mejores vestidas de la ciudad.

    En sentido general el español no viste mal, tiene buen gusto y sentido de la moda, quizás no tanto como los franceses, pero se precian de vestir bien. Mas una cosa es que vistan bien por ELECCIÓN, porque tienen un poder adquisitivo que les permite comprar buena ropa, y otra cosa es que impongan reglas que ellos entiendan puedan segregar o discriminar a un segmento de la población.

    ¿En qué país vivimos, señora Vivi? En República Dominicana. Un país caribeño, de clima tropical húmedo, en donde la mayor parte de la población es pobre y tiene un poder adquisitivo ínfimo. Eso no quiere decir que por eso la gente tenga que andar “como los locos”, pero eso es un indicativo a tomar en cuenta a la hora de imponer el protocolo.

    Por el tipo de clima que tenemos, deberíamos vestir más acorde con eso, con tejidos ligeros, en especial en verano, y ropa más cómoda, para soportar las altas temperaturas. Si usted se va a España en verano, por ejemplo, usted verá que en todas partes la gente usa ropa de acuerdo al clima que hay. Incluso, la gente es más relajada que aquí, porque usted ve en las terrazas a las personas con ropa ligera.

    La ropa, señora Vivi, surgió en un principio como una forma de protegernos del clima, y por supuesto de cubrir nuestros órganos reproductores. Con el tiempo, la ropa se ha convertido en un símbolo de estatus, de aparente “formalidad”.

    Estoy segura que un campesino o una señora de un barrio pueden ser más responsables a la hora de pagar un microcrédito, que un señor de saco y corbata al que le prestan cientos de miles. Lo que quiere decir esto es que ellos tienen sentido de la responsabilidad, del compromiso y por supuesto de la formalidad.

    Nadie anda diciendo que se elimine la ropa formal. Yo no apuesto por eso pues creo en la libertad que tiene gente como usted de elegir el atuendo que le apetezca, así como yo tengo la libertad de elegir la ropa que me gusta, con la que me siento cómoda y la que siento va acorde con mi sentido de la integridad y la dignidad.

    Usted hace una afirmación interesante: “La informalidad es la madre de la anarquía”. Estoy de acuerdo con usted. Pero creo que se equivoca en algo: la formalidad no está determinada por la ropa sino por el nivel de compromiso y la actitud de la persona.

    Cuántas personas no han ido ensacadas al banco a pedir un préstamo y luego tienen que mandarles una nota de alguacil. Y cuántas personas no han ido con un par de jeans al mismo banco y son los primero que pagan sus cuotas mensuales.

    Señora Vivi, es cierto, se requiere formalidad en la vida. Formalidad como sinónimo de seriedad, de responsabilidad, de compromiso, de integridad, de honestidad.

    Si usted tiene todo eso en la vida no importa que vaya “mal vestido” a un par de actividades y luego la gente lo critique, no importa que la pieza favorita suya para vestir sea el pantalón vaquero (jeans), no importa que usted desafíe los cánones de la moda, porque a fin de cuentas usted tiene las verdaderas herramientas para tener éxito, y esas herramientas siempre están fundamentadas en los rasgos de la personalidad y no en el “hábito del monje”.

    Claro, la ropa informal jamás desplazará a la ropa formal. Y no podemos pretender lo contrario. A mí me gusta la ropa formal, me gusta arreglarme bien. Tengo varios de esos vestidos negros que usted señala y también de colores.

    Y estoy segura de que de vez en cuando, a la gente que es muy amante de la ropa informal, le agrada acicalarse más.

    En mi caso en particular me gusta arreglarme y no soy muy informal a la hora de ir a ciertos eventos. Pero porque eso es parte de mi personalidad y de mis gustos, Señora Vivi. Si yo apuesto por una mayor democratización y una mayor apertura protocolar en los espacios culturales es precisamente porque creo firmemente en la libertad y en el derecho de la gente a elegir.

    Y no se confunda. Este país no está habitado por idiotas ni por indios ni por brutos campesinos. La mayoría de la gente no va al teatro ni al parque, ni al cine o a la casa de un amigo sucio o “mal vestido”. No se puede subestimar el sentido común de la gente. Por lo regular, la gente que va a un lugar, va muy limpio, bien peinado, oloroso a jabón y “decente”. A veces hasta con esa ropa que de manera inteligente usted propone.

    Las personas suelen ser coquetas y algo narcisistas, pocas veces nos encontramos con criaturas que le resten total importancia al aspecto, así que estoy segura de que si se flexibilizan ciertas reglas, ni el teatro ni cualquier otro lugar público se va a arrabalizar, si acaso ese es su miedo.

    Por otro lado, todos los dominicanos y dominicanas tenemos derecho a opinar sobre las reglas de protocolo que deberían ser establecidas en lugares como el teatro porque no son sitios privados, sino instituciones del Estado. ¿Y quién es el Estado? Nosotros. El pueblo dominicano. ¿Quién paga el salario y el mantenimiento de esos lugares? Todos los dominicanos y dominicanas.

    Ahora me despido encantada de tener con usted este intercambio que, le repito, me parece interesante, iluminador y enriquecedor.

    Muchos saludos.

  19. Ah, algo que se me olvidó mencionar, pero que me parece importante añadir es que porque una cosa suceda no quiere decir que sea justa.

    Lo cierto es que tal y como apunta la Señora Vivi tanto en New York como en muchísimas partes del mundo a la gente no se le deja acceder a ciertos espacios por su aspecto, por su color de piel, estatus social, preferencia sexual, etc. Porque ocurra en países más avanzados que el nuestro no quiere decir que sea justo ni que debamos imitarlo. Yo siempre he creído que de todas partes debemos tomar lo bueno y dejar aquello que no lo es.

    Imagino que al igual que en New York, en España y en otros sitios que he visitado hay lugares en donde no permiten que la gente entre con indumentaria informal, pero eso no quiere decir que sea correcto o que tengamos que estar de acuerdo con eso. Porque precisamente los nativos de esos países, la gente con mayor conciencia social, también cuestiona eso.

    Si hay algo que tiene la raza humana es la capacidad de razonar e incluso de cuestionar el “establishment”. Cuando dejamos de cuestionar y comenzamos a aceptar las cosas como están dadas, dejamos de avanzar y nos quedamos en un punto muerto. Las sociedades son grupos dinámicos, que están en constante cambio, y esos cambios tienen que corresponderse con las necesidades de la población.

    Puede que mi madre me haya dicho que ser virgen era lo correcto o que mi abuelita me haya dicho que a todas partes debía ir con falda larga porque a la mujer se le mide por el ruedo de la falda, pero porque ellas me lo hayan dicho no quiere decir que yo debo asumirlo como una verdad absoluta e incuestionable. Estoy segura de que ambas, mi madre y mi abuelita, tenían las mejores intenciones, pero dudo que ambas tuvieran la razón.

    La realidad cruda y pura es que en las sociedades de hoy en día no sólo predomina el capitalismo más lacerante, sino que además de eso la mentalidad general es la de “tanto tienes tanto vales” y por supuesto que el vivir de la apariencia y no de las bondades del alma.

    Una cosa que me parece muy bonita y me llama mucho la atención es que en algunos países del continente negro (África) se ha establecido un sistema de microcrédito para las personas puedan mantener a su familia. La mayoría de las beneficiarias de este nuevo sistema son mujeres. Con este sistema de microcrédito se busca que las personas salgan adelante sin necesidad de dádivas, de que le den nada, sino que a base de un pequeño préstamo puedan desarrollar algún negocito.

    ¿Y saben qué tienen que hacer las personas de esas comunidades para obtener el crédito? No tienen que ponerse un traje, ni tienen que llegar en una jeepeta, ni tienen que llevar un garante. Nada de eso. Lo único que tienen que hacer es dar su palabra de honor porque en África la palabra de honor vale mucho. Esa es una cosa que me parece tan bella, ver cómo para esa gente el honor y la formalidad está precisamente en la responsabilidad y en la palabra.

  20. Wow! La felicito manipulo mis palabras escritas de una manera magistral.
    Soy Dominicana, creo que no he dado a entender que Yo escribi que aqui haya indios o idiotas, es una afirmacion un poco …. Me parece que usted tiene muchas ataduras y por eso han salido a raiz de mi comentario, no le dire quien soy ni de donde vengo, ni donde he estado, pero he viajado mucho.Y no contratada por compañias.
    Vuelvo y le recuerdo que lea bien lo que escribi, donde pongo la formalidad como parte de un todo.
    Le parece a usted que los Jeans son ropa de veraneo? Si vamos a los origenes de la ropa, lea e iluminece, los jeans fueron creados por los mineros del lejano oeste de tela muy pesada. Si vamos a tropicalizar, entonces volvemos, los vestidos clasicos no los de mil dolares, si no, me refiero a los clasicos de telas ligeras no importan cuanto cuesten son exquisitos para el verano.
    Aqui no estamos hablando de prestamos y microcreditos, me parece que nmaneja muy bien el tema, pero lamentablemente no es el que nos ocupa, seria muy interesante conversar sobre eso tambien.
    Usted ha confundido protocolo para asistir a un teatro con sociologia, historia del vestido, economia,y un tratado de como sobresalir y llamar la atencion, y compendio de complejos, citando, lo que usted misma dijo, sobre si tienes todas las herramientas del exito ir mal vestido a una o mas.Si se sobresale. Para terminar el tema tan enriquecedor, creo que todos lo que hemos escrito aqui opinando a favor o en contra de lo que Alexei presento, estamos ejerciendo el derecho a la democracia, usted no lo ha respetado pues hasta ha usado palabras y verborrea en detrimiento de los que no hemos opinado igual que usted. Entonces si usted en su gran discurso que nos ha brindado habla tanto de la democracia, por favor respete y no trate de demostrar su superioridad ante los que no opinamos como usted.
    Las normas y reglas hay que respetarlas y cada uno es libre de hacerlo o no, lo que no trate con discursos que llegaron al Africa es que todos pensemos igual. A partir de ahora no posteo mas, ya tengo un cuadro de como es usted y hasta de como luce, y se que no cede y trata de imponer sus vastos conocimientos para tener la razon a toda costa, por lo que respeto su forma de ser y entiendo que lo que se siga diciendo despues es sobreabundar en un tema.
    Usted tiene su paracer y yo tengo el mio que no coinciden por muchas razones. No creo que tengamos que irnos al Asia para seguir con este tema, por lo menos entre usted y yo.
    Alexei Gracias por aportar una ventana de democracia, y excusame por extenderme tanto.

  21. Estimada Señora Vivi:

    Lamento que usted reaccione de manera tan molesta ante mi comentario. La intención no ha sido molestarla sino continuar con una discusión de la que todos podíamos aprender algo o llegar a conclusiones iluminadoras.

    Yo no me molesté por su comentario anterior. Todo lo contrario. Entendí que estaba dando mucho jugo para una discusión que podía ser interesante en donde dos personas con posturas totalmente opuestas se sientan a defender apasionadamente sus ideas.

    El problema acá es que la gente confunde “Discutir” con “Pelear”. Yo no estoy peleando con usted, yo estoy discutiendo. Tampoco estaba discutiendo con los anteriores lectores que no estaban de acuerdo con mi postura, estaba dejando mi opinión y resalté que me llamó la atención que tanta gente joven opinara en contra de la implementación de unas normas de protocolo más flexibles. Sólo usted se sintió atacada y señalada, quizás demostrando -a lo mejor inconscientemente- esas ataduras con las que talvez usted puede cargar y que ahora me atribuye a mí.

    No quiero hablar mucho sobre mí pero debo decirle que realmente soy una persona muy libre, no cargo con una pesada alforja, y además de eso nunca he viajado a ningún sitio pagado por ninguna institución ni empresa. Todos mis viajes han sido costeados con el capital del que disponemos mi marido y yo, dos personas trabajadoras.

    Me alegra mucho que usted haya tenido la dicha de viajar a lugares sin que sus viajes tampoco hayan tenido que ser pagados por compañías. Por lo que usted ha dejado entrever en sus comentarios puedo colegir que es una persona de clase media alta, por lo que está demás que lo subraye.

    Por otro lado, mi defensa no es al jeans como prenda (sé muy bien su origen) sino a la ropa casual en sentido general, como una opción tan buena como la ropa formal.

    ¿De verdad usted cree que yo manipulé sus palabras? No sé porqué se llevó esa impresión pero mucho me temo que si usted inicia un debate con una persona debe estar abierta a que esa persona le responda y defienda su punto de vista. En ningún momento he tratado de “aniquilarla” ni de imponer ninguna superioridad a base de esa verborrea que usted me atribuye. Los blogs son foros de discusión sana y abierta, y creo que en este foro usted pudo extenderse tanto como yo.

    No deseo llevar la razón, sino aprender y entender. Pero por supuesto que soy una persona muy apasionada y defiendo mis ideas con la misma garra que usted ha defendido las suyas. La diferencia estriba en que yo no me he sentido mal ni atacada, he comprendido su punto de vista aunque no lo comparto, y en cambio usted sí se ha sentido incómoda hasta el punto de que en el primer mensaje que me dejó ya se sentía esa molestia subyacente en sus palabras.

    Qué pena que usted entienda que por responderle y continuar la discusión yo estoy coartando su libertad de expresión y la estoy irrespetando cuando eso es totalmente falso y suena a que usted se está victimizando sólo porque yo le he llevado la contraria.

    Como le dije, entiendo el punto de vista de los demás y el suyo, pero por supuesto que no lo comparto, y eso es precisamente la democracia: un sistema en el que personas como usted y como yo podemos convivir y discutir, sin tener que llegar a cortarnos la cabeza.

    De todos modos, quedo abierta para cualquier conversación pública o privada con usted. Como este espacio no es mío, sino de nuestro mutuo amigo Alexéi, le dejo la url de mi blog por si quiere continuar el intercambio: http://www.rosasilverio.com. También puede escribirme a mi e-mail: rosasilverio@hotmail.com.

    Muchos saludos.

  22. Ay, Señora Vivi.

    Perdone de nuevo mi intervención, pero no puedo dejar de mencionar algo que recordé ahora en la tarde y fue que mi primer viaje (precisamente a España, fíjese qué coincidencia) sí que fue patrocinado por Listín Diario/Unión Latina, gracias a un concurso literario en el que participé. Si lo menciono es por mi sentido de la honestidad.

    Aunque ahora que lo pienso bien, imagínese que contrario a mi caso, mis viajes hubieran sido costeados por empresas: ¿Qué tiene de malo eso? ¿Acaso es esa su forma de dejar claro su clase social e imponer distancia? ¿Acaso usted considera eso un pecado, un delito, algo inmoral y vergonzoso que debe ser ocultado? ¿Cuánta gente honesta y trabadora no viaja y tiene experiencias maravillosas gracias a la suerte de que sus empresas le costean un viaje? Eso a mí me parece fenómenal.

    Con todo respeto y mucha estima: ¿Cree usted que por gozar de ciertos privilegios de los que no goza la masa popular ésta deba ser apartada?

    Y sí, lo del vestuario y el protocolo sí tiene que ver con economía, con geografía, con sociología, con los Emmy, con el “fashion police” y con todo lo que hemos estado hablando. Este tema tiene muchos matices por lo que amerita reflexiones pensadas que no se exponen en un par de líneas.

    Ah, en mi caso, me siento en paz porque yo no soy la que la ha juzgado, sino que ha sido usted quien me ha juzgado y ya sabe, por mi defensa a la clase menos pudiente de República dominicana, como luzco.

    Ahora sí que me despido. Recuerde que aquí le he dejado mis datos para cualquier contacto.

  23. Saludos

    Me llamo Genghis Sanchez y he encontrado este blog que trata este tema tan interesante y controversial, lo que me ha incentivado a comentar.

    Disculpeme Alexei, pero estoy de acuerdo con la Sra. Catana. Creo que debemos saber distinguir las ocasiones y vestirnos de acuerdo a ellas. Yo soy asiduo al TN y la sala principal debe conservar su solemnidad. Pienso que los jeans son una prenda de vestir muy comoda, pero entre utilizarlos para los quehaceres diarios, y para una funcion en el TN existe un gran abismo. Creo que el ambiente que proyecta el publico de ese lugar debe seguir siendo elegante, no casual, ya que en alli se puede disfrutar de distintas expresiones del arte y de la cultura mundial.

    Actualmente estoy asistiendo al Festival de Musica de Santo Domingo de la Fundacion Sinfonia, el cual esta dirigido por Philippe Entremont, y debo decir que me siento feliz y orgulloso de que en mi pais se realicen este tipo de eventos y que el publico este asistiendo vestido de manera formal (ya que para mi, esto hace que se mantenga el nivel de ese escenario).

    Me despido,
    Genghis Sanchez

    • Genghis:
      Si te fijas, en el post yo justifico la formalidad en las funciones del OSN. Aunque no comparto del todo el hecho de que la formalidad de un evento sea matizada por la vestimenta, sí respeto que los conciertos sinfónicos requieran de dicha formalidad. Lo que me choca es cuando esta se exige para actividades que no necesariamente comulgan con esta formalidad (y los ejemplos están allá arriba). Honestamente yo no veo qué diferencia haya entre una función en el teatro nacional y el quehacer diario cuando la prenda está limpia, bien cuidada y bien arreglada (sin los hoyos que menciona la honorable señora directora) cuando se pueden combinar correctamente con casi todas las piezas del atuendo masculino, desde los zapatos hasta la camisa y chaqueta.
      Y yo también estoy feliz de que se estén haciendo eventos como el Festival Musical de Santo Domingo… aunque estaría más feliz si se considerase hacer una función especial -como las que hacía la OSN “en mangas de camisa”- en espacios al aire libre como la Zona Colonial… por aquello de mantener el “glamour”.

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