
Un dia cualquiera, 8 de la mañana. En plena 27 de febrero, un pana duerme a plena luz del día en las escalinatas del edificio donde yo resido. Ya no es extraño, sobre todo cuando es común encontrármelos ahí mismo en plena madrugada al regresar de la calle. Lo que sí me resultó bastante extraño fue el man que está escaleras abajo, de espaldas a mí… cuando le pasé por el lado, el tipo se estaba… inyectando!
(les recuerdo que eran las 8 de la mañana y que estaba en plena 27 de febrero?)
Ahí yo sentí que se había perdido hasta la decencia…
Catarsis, catarsis.







6 comentarios
Julio 13, 2009 a las 5:36 pm
Inyectandose? wao que fuerte tá eso. Debió darte miedo, mucho miedo!.
Julio 14, 2009 a las 9:37 am
Inyectarse no es indecente. ¿Cómo sabías que no era insulina? Pero no era, todos sabemos que era otra cosa.. No se Alexéi, yo habría sentido que otras cosas más importantes se habían perdido para él en ese momento. La salvación por ejemplo.
Julio 14, 2009 a las 10:30 am
Como paciente diabético, conozco los lugares del cuerpo donde uno debe inyectarse la insulina. Y el pana no estaba inyectándose en ninguno de esos tres! (agrego aquí que, por una cuestión de voluntad personal y respeto hacia mí y los demás, suelo buscar espacios apartados para inyectarme cuando tengo que hacerlo). Cuando decía “la decencia”, me refería al hecho de que si usted quiere inyectarse cualquier vaina, hágalo… es su problema. Pero las paredes existen para algo.
Julio 14, 2009 a las 10:52 am
Hace cómo 6 años, una señora me dijo de todo en un carro público. Esa barbarazazazaza, estaba sentada a mi lado en el asiento de alante y sacó de repente su aguja para inyectarse, pero mientras ella dirigía la aguja a su cuerpo parecía que iba en direción a mi brazo, yo me asusté muchísimo y me desmonte del carro público y salí corriendo; ella me voceó de todo, hasta inhumana me dijo; que si yo pretendía que ella se dejara morir, que ella era una mujer cristiana y era diabética, etc. Mientras ella me decía de todo, yo iba corriendo cómo que alguien me perseguía para asesinarme. Sé que podrían pensar que fue exagerada mi reacción, pero en un país cómo éste, donde cada día se conocen más formas creativas de delinquir, hay que tener mucho cuidado con las cosas que se hacen en público y más si estas tienen que ver con agujas, armas y objetos punzantes.
Julio 14, 2009 a las 11:41 am
BUENO, YO TENDRIA MIEDO DE LLEGAR A ESE SITIO EN HORAS MUY NOCHE
Julio 14, 2009 a las 4:42 pm
A plena luz del día, hasta el temor se ha perdido. Cuídate hermano, esto no está fácil.
Saludos.
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