Altas y bajas, en idolos latinos

Y esta es mi valoración. Lo del pasado sábado 3 de octubre en el Estadio Olímpico tuvo sus altas y bajas. Altas en cuanto a la entrega de los 5 exponentes que se entregaron a las más de 30 mil almas congregadas allí (el número es una aproximación mìa, pero está claro que el estadio se llenó, whatever the hell that means for) durante las más de 4 horas que duró todo el concierto (no sé el número exacto, me fui cuando el cangri iba por la tercera canción, y ya para ese momento el reloj marcaba las 2 de la mañana). Bajas en cuanto a fallas bien serias respecto a la logística y la seguridad, que debieron ser previstas por el equipo de EME Producciones y Brahma Light (los patrocinadores principales) y que han provocado esta avalancha de quejas de un público “acostumbrado” a grandes eventos en el aforo más grande de nuestro país.

Cercano a las 7 de la noche, cayó la primera barrera que separaba el público de terreno del área VIP (que más bien era una zona de mayor cercanía de la tarima y más nada, si me lo preguntan a mí). Ahi fue cuando Ignaura (quien estaba conmigo sentada en la última fila del special guest) me dice “poco falta para que tumben esta otra”. Y yo, que detesto dar shows y ya sentía que la presión me estaba subiendo, me moví para la “Zona Nítida”, a la cual tenía acceso. Minutos después, ahí caía la segunda línea. Me sentí mal, lo confieso. Mal porque era una muestra más de nuestra falta de comportamiento y de respeto por lo más mínimo… y mal por toda persona que gastó su dinero en “comodidades” que al final no lo fueron… y nadie a quien reclamarle.

(Antes de eso, ya habia visto su par de gente salir en camilla por las altas temperaturas, el calor y otros factores que no vienen al caso. La seguridad también estuvo fallando en impedir el “cruce” de gente de un sitio a otro)

Pero vayamos a la valoración artística: La noche inició con Ilegales. Los muchachos hicieron un show basado en todos sus éxitos (lo cual me lleva a mí a pensar que me estoy poniendo viejo, porque me los sabía TODOS!) Fue muy cool cantar “Sueño Contigo” en inglés y ver a mi pana Antonio en las cuerdas gordas del bajo… el público cantó casi todas sus canciones y en general hubo una excelente combinación de las canciones, las coreografías (sobre todo esa morenaza que sedujo a Vladimir en “La Morena”) y la presentación en escena. No debieron abrir, opino… por lo que vino después.

(Mientras esperábamos al segundo artista de la noche, Alexéi se movió de la “Zona Nítida” al área de prensa. Fue dificil, porque ya el “special guest” estaba repleto de gente, y caminar entre multitudes se convertía en una misión calurosa. Gracias a Miguelina Santos porque ordenó mi entrada al espacio, aunque yo no contaba con el brazalete de prensa, sino el de “Zona Nitida”)

Continuó Frank Reyes. El hombre tiene su público. Pero está claro que bachata después de merengue house y ritmos fusionados fue tremendo “bajón”. Aún así, la gente coreó, bailó y animó al segundo criollo de la noche. Eso si, que lo de brindar con una copa de vino y luego cantar “Por el alcohol” fue lo más cursi que producción alguna pudo imaginarse. Pero por lo visto a las mujeres eso le gustó… a juzgar por el griterío. Cuando terminó, repartió rosas entre algunas fanáticas.

(Otro asunto. En el área de prensa, al final de cada intervención, el artista iba a compartir con los medios. Pero eso nada más se pudo hasta Victor Manuelle. En primer lugar, porque había que pasarlo a través de la zona del público, en lugar de crear un carril por el backstage, y en segundo porque de buenas a primeras había ahí un VIAJE de gente que no eran periodistas y estaban por buscar tomarse alguna foto con los artistas e impedían que los colegas que fueron a trabajar, hiciesen su trabajo. Yo me pregunto: “No había una “Zona Nitida” que podía servir para que esos fans pudiesen tener su área de “meet-and-greet”?)

Luego vino Victor Manuelle y un show con todos sus éxitos. El pana soneó, bachateó y conquistó a sus fans. Creo que en una hasta casi les tira la corbata negra que tenía puesta… pero parece que estamos en tiempos de crisis y repetir ese recurso estaba dejando pérdidas. Yo lo que hice fue sentarme y ver mi show desde la pantalla, porque no es que me guste tanto… ah si, creo que llegué a bailar alguna salsita, pero no podría jurarlo sobre la bandera. Lo que no faltó, llegando al final de su show, fue tomar la bandera dominicana y agradecer el apoyo del público criollo y tirar par de improvisaciones dedicadas al país… ustedes saben, lo usual.

(En lo que esperábamos, fui testigo de una de las tantas lluvias de botellas de lado a lado. A Ibelka Ulerio no sé quien la desenterró, pero ella no era la más conveniente para animar. Sergio Carlo estuvo bien… o sea, el tiene su estilo particular de ser animador y eso fue lo que hizo sobre la tarima, pero a Ibelka la sentí requete-ficticia. DJ Lobo pudo animar bien los pocos minutos que estuvo para presentar a Don Omar)

“IDON”, nombre del último album de Don Omar sobre el cual estuvo basada su presentación. Será que los reggaetoneros, mientras menos cantan, más recursos escénicos usan para complementar? Don Omar ABUSÓ del “play-back” a niveles que se notaba a leguas. Y eso es mucho decir. La entrada en la cápsula estuvo muy bien lograda, y está claro que él sabe como mantener al público en expectativas. Pero entonces se puso a repetir aquel mecanismo de “me callo y el público canta”… Por Alá, a mí me gusta ir a un concierto a cantar CON el artista, no a que el artista se calle para cantar yo. Para eso me quedo en mi casa. Su show fue principalmente de medleys de varias canciones -con una buena banda detrás, debo decir- y gritaderas como la de decirle a las mujeres que si sus maridos no las estaban tratando bien “pegale cuernossssss”. Asumo que 2 o 3 se habrán incomodado con el muchacho.

El cierre sí estuvo interesante. Fuegos artificiales en todo el estadio, y el “King of Kings” alumbrando sobre la grada oeste. Las bailarinas eran un sueño y además bailaban muy bien.

(Más de 40 minutos después del final de Don Omar…)

Se apagan todas las luces y Daddy Yankee sube desde el fondo de la tarima. Pero el hombre sigue subiendo… y se eleva, y se eleva… sobre el público! Temí que le fuesen a golpear con alguna de las botellas que le estaban tirando, pero por suerte no fue así. Sorprendió a todo el mundo, debo decir. Y del chin que pude ver, me encantó los saludos que mandó a los principales barrios de la capital y Santiago. El hombre está en lo suyo en cuanto a geografía urbana dominicana se refiere. Agradeció a los dominicanos por el merengue antes de cantar “Qué tengo que hacer” en versión merengue de calle… pero no ví a Omega por partes.

Otras valoraciones? El sonido no empezó bien, pero iba mejorando conforme los artistas continuaban sobre el escenario. Mucho tiempo de espera entre un artista y otro… incluso, creo que con DY hubo que improvisar rápidamente un sound check porque escuché una batería sonando en esa línea (ustedes saben, tocando varias veces para probarle los micrófonos). Como yo no puedo hablar de lo que no vi, no puedo decir sobre los pleitos (entenderán que mi salud va alante y yo me resguardé porque empezaba a sentir síntomas de presión alta).

Las fotos las subiré en otro post.

Catarsis, catarsis.

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3 comentarios en “Altas y bajas, en idolos latinos

  1. Amigoo estoy contigo, debe darnos verguenza por el mal comportamiento del publico, oyeme, era una valsa de animales que habia ahi. La gente se empenia en hecharle la culpa a Brahma, pero fueron los revoltosos lo mayores cupables.

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