No es un cadáver exquisito. Es un diálogo poético. Un ejercicio creativo que suelo hacer con Ana María y cuyos resultados han visto ustedes en algunos versos anteriores publicados en esta Catarsis. Aquí comparto el más reciente. A la izquierda Ana, a la derecha yo.
Trampas de la memoria 1
Remorirse de manos, labios y sed
cuando las trampas de la memoria desvanecen
y las miradas son certezas de la piel
–Remorirse de cenizas, asfalto conjugado.
La memoria es un garabato grafiteado
certeza de lo incierto,
dedos hincados en presentes horizontales.–
Desangrarse hasta el vértigo
dos lenguas a ritmo del garabato
hasta renacer de recuerdos sumergidos.
– Dos pieles se regalan el placer recíproco
un desgaste acumulado
desangrado en la blancura de un océano queen size.–
Las sábanas arden de mitos
afuera, ensordecen las calles y sus ventanas,
en el ritmo zigzagueante de las caderas
–Adentro el mito es un ruido hueco,
se exorcizan las canciones vehiculares del mar asfáltico
una épica se (re)escribe una y otra vez entre penumbras.–
Amanece el arcoíris desde el salitre
los fluidos sonríen en su huida a los amantes
las bocas cabalgan otra bien/venida para la memoria.
Ana María Fuster /–Alexéi Tellerías–
