Los limpiavidrios están de nuevo en las calles

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Esta catarsis empezó a ser escrita el 6 de mayo.  La había abandonado por… sabrá Dios cuales razones. La semana pasada sucedió algo que me hizo retomarla. En la misma esquina de la Jimenez Moya (a esa altura todavía no se llama Winston Churchill) con Sarasota -donde hace casi un año mataron al muchacho limpiavidrios que despertó toda una discusión sobre el tema- en dirección Norte-Sur, a eso de las 9 de la noche, un limpiavidrios nos interceptó con cierto tono violento a mi esposa y a mi, aún cuando le habíamos hecho señas de que no nos limpiara el vidrio porque no teníamos menudo. Sigue leyendo

Huracán Georges, 16 años después

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Tenía 17 años. Era mi segundo trimestre en INTEC. Ese lunes 21 de septiembre de 1998 tenía dos materias por la mañana y una en la tarde, lo cual me obligaba a bajar hasta mi casa en el residencial KG1 a almorzar. Internet aún no estaba tan desarrollado en el país y mi única fuente de conexión era el laboratorio del cuarto piso en el edificio FD del campus inteciano. Durante la mañana, hablábamos de un huracán que ya estaba azotando Puerto Rico pero que aquí… poca información. Apenas lo que advertía The Weather Channel y algunas páginas de meteorología. Los medios locales empezaban a hacerse eco. Al llegar a casa, mi madre me franqueó en la puerta y me dijo: “tú no vuelves hoy a la universidad, hay un huracán en camino”. Sigue leyendo

Breve historia migratoria para @jssmercedes

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Buenos Aires, Argentina, año 2007. Un lunes cualquiera de octubre a las 7 de la mañana hora porteña. Alexéi Tellerías ha aterrizado en la Ciudad de la Furia, luego de haber volado -sueño en el avión incluido- por varias horas desde el domingo en la tarde al partir desde Las Américas hasta Ezeiza, con la obligatoria escala en Tocumen. Con cara de sueño, e incrédulo de haber llegado, le toca enfrentar el proceso de Migración. La oficial migratoria que le recibe mira y hojea el pasaporte gemelo -par de grapas incluido- una y otra vez. Se nota que está buscando algo. Precisamente, Alexei sabe qué busca, pero se mantiene tranquilo y espera que sea ella quien lo diga. La joven oficial, pelo castaño y gafas de pasta, levanta la mirada y la desliza en ángulo curvo hacia el noreste de su rosa de los vientos. allende cabinas, hay otra oficial, a la que interpela.

-Ché, República Dominicana?

- No, no necesita.

Alexei se encoge de hombros y mira detenidamente a la oficial. Esta no parece haberse dado cuenta de todas las malas palabras y maldiciones ancestrales cibaeñas de las que está siendo victima allá dentro en el subconsciente de un periodista dominicano que -por unos segundos- estaba más informado sobre temas migratorios argentinos que ella, a la cual le pagaban por saber.

Con cariño para Jessica Mercedes a propósito de su “rant” de hoy respecto al poco valor que le dan al pasaporte dominicano en tierras extranjeras.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

Allende y Jara… ¡PRESENTES! #11S73

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Escribo sobre Víctor Jara y se me hace un nudo en la garganta. Pocos artistas han significado tanto para mi desde que tuve acceso a su música y a su modo tan particular de pensar. Triste que tengamos que recordar su muerte, su tan trágica e inmerecida muerte, que nos duele más que la vida tan prolífica y productiva que llevó. Porque se ensañó el rostro del oprobio contra sus manos y su lengua, porque no le perdonaron ser el cantante del pueblo pisoteado. No le perdonaron el miedo que le tenían al pueblo organizado, ese mismo al que Allende, el camarada presidente, se debía, y cuyas últimas palabras fueron de aliento al pueblo y a los trabajadores. A ambos hoy va mi silencio respetuoso, mientras una guitarra infinita las melodías de “El derecho de vivir en paz”.

CAMARADAS ALLENDE Y JARA…
¡PRESENTES!
AHORA… ¡Y SIEMPRE!

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Ve hacia la luz, Gustavo #AdiosCerati #FuerzaCerati

catarsisgus

El desenlace parecía inevitable pero, ¡ay, el corazón humano que se llena de fe y esperanza al más mínimo esfuerzo de recuperación! Cuatro años postrado, en un trance doloroso para tus familiares y la legión de quienes te quisimos por tu voz, tu música y tus letras. Cuatro años, Gustavo, y hoy descansas. Hoy vas hacia la Luz, acompañado de un manto de inmortalidad, ese que tienen los grandes. No estás físicamente entre nosotros (saldrán los haters a decir que ya estabas ido hace mucho) y nos crece la misma tristeza de aquellos días de mayo 2010 cuando el accidente cerebrovascular. Descansa en paz. Acá prometemos seguir siendo tan dóciles como un guante, tan sinceros como podamos y juramos nunca sacarte de raíz de nuestros corazones. Ve hacia la luz. Aquí nos queda la tristeza de tu ausencia.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Caribeñidad3s, en Puerto Rico

catarsiscaribe

 

Tuve el honor de conocer a Amarilis Tavarez Vales en mayo del 2010 en una presentación de varios libros en la Librería Mágica, un rincón precioso en Río Piedras donde la literatura se respira y se siente desde que atraviesas la puerta. Mágica es… bueno, le hace honor a su nombre. En aquel entonces ella estuvo como parte de los poetas que leyeron textos de “Miss Carrussel”, de Mirna Estrella Pérez, “Sencilla-Mente” de Carlos Vazquez Cruz y “El mal de los azares”, autoría de Karen Sevilla a quien también conocí (igual honor) en dicho evento.  Sigue leyendo

El Reglamento 824 vive… y sirve hasta para remedio

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El TT de ayer y hoy en el Social Media Dominicano (a partir de ahora llamado DominicanSM) ha sido la prohibición, por parte de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR) del concierto de Miley Cyrus que iba a efectuarse en el Estadio Quisqueya el 13 de septiembre bajo los argumentos de “acostumbrada violación a la moral y las buenas costumbres” y amparada en los atributos que le confiere el Reglamento 824 (para ser más específicos el Artículo 10 del reglamento en cuestión).

No pienso hablar sobre la vulgaridad (o no) de la ex Hanna Montana y de los estándares dobles de nuestra sociedad y del “prohibido prohibir” y del qué hace -o no hace- la CNEPR (la misma que suspendió por una semana a Alvarito Arvelo en el 2001 y luego tuvo que echarse para atrás, visita incluida del entonces secretario de Cultura, Tony Raful, para disculparse). Prefiero circunscribirme a hechos particulares fruto de una reflexión de estas últimas horas. Aquí van:

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