Andando la tierra (que siento) mía

(empecé a escribir esto en septiembre 2013, al retorno de aquel memorable viaje. por alguna razón no lo terminé. well… más vale tarde que jamás)

andandolatierra

Al final de este viaje…

Quedan las emociones, las experiencias. Lo que me llevaré conmigo cuando me toque partir.

Tres años sin pisar suelo borincano fue demasiado. En el trayecto se acumularon los amigos, las historias, las nostalgias. Nunca puedo ir a Puerto Rico por menos de una semana. Sigue leyendo

Rueda y más rueda de Miami a NY (primera parte)

El Consulado en la actualidad. Para 1997 no tenía las comodidades de ahora.

El Consulado en la actualidad. Para 1997 no tenía las comodidades de ahora.

(Yo empecé a escribir esta memoria de viajes en 2009. Más de cuatro años después, la retomo para publicarla por partes. ¡Es que es muy larga!)

Las paredes del consulado de la Gómez con Penson están grafiteadas de millares de historias invisibles. Cada dominicano o dominicana que ha pasado por ahí buscando visa “pa lo paise” -sea para visitar o para quedarse- tiene un relato interesantísimo sobre su experiencia.

En mi caso, el que siempre comento es el del “sustazo” que me hizo pasar una oficial consular en aquellos días de 1997. Sigue leyendo

Jarabacoa, diez y cinco.

No, no se me confundan. No es quince. Diez y cinco. Diez, que son los años y las versiones que se han hecho del Festival de Poesía en la Montaña, ese gran retiro poético en Pinar Quemado, Jarabacoa, y cinco las ediciones (consecutivas) que me han tocado participar desde aquel primer fin de semana de agosto 2008 cuando subí por primera vez invitado por Taty Hernández.

Cinco las oportunidades de poetizar, de compartir, de ser uno junto a poetas de todos los lares de nuestra media isla (la poesía dominicana se muda hacia la loma durante esos días). Cinco han sido (y que el número siga engrosándose) las experiencias, las historias, las anécdotas… y esta décima edición fue la epopeya de lanzarse al ruedo y hacer las cosas bien, con esa voluntad de hierro de Taty y todo el equipo (Tanyita, Tanya madre, Frank, Yolanda, Mon…) Sigue leyendo

El arte nos cría y la performance nos junta… en Miami

Lucy Hynes, "Windows one".

(Artículo publicado originalmente en Listín Diario, el pasado sábado 18 de agosto. Lo reproduzco en su versión completa -y un poquito ampliada- dado que, por razones de espacio, hubo alguna que otra cosa que se quedó fuera. Gracias a Luis Beiro y al equipo de Ventana por la oportunidad de colaborar y el apoyo de siempre)

Miami, Florida.- Esta ciudad es sinónimo de arte y vanguardia. Sin embargo, ¿por qué nunca se había hecho un evento dedicado exclusivamente al arte acción? Esta, supongo, debió ser una de las motivaciones de Charo Oquet para lanzarse en este proyecto.

Quiero darme el lujo de hablar en primera persona, aunque la redacción periodística sugiere conservar un nivel saludable de distancia del hecho reseñado. Sirvan estas líneas como advertencia: he optado por contar desde mis vivencias. No puedo hablar de las emociones y aprendizajes de estos días sin recurrir a las memorias en primera del singular, como artista. Sigue leyendo

Reencontrándome con la narrativa

En posición de escuchar, ojos cerrados incluidos, mientras Ricardo lee.

Digo que mi compromiso con la literatura data desde los 18 años, cuando decidí integrarme al Círculo Literario de INTEC (que en ese entonces era coordinado por Ida Hernández Caamaño), porque es el año en que empiezo a darle seriamente al tema. Pero claro, es en el colegio donde se dan mis primeras manifestaciones de interés (ya para quinto grado de primaria había garabateado algunos versos y en primero de bachillerato escribí “Crisis mental”, que sería mi primer cuento. Luego vendrían mis participaciones en los concursos literarios de “Listín 2000″ con cuentos a partir de “El Rey León”, “Pinocho” y “El maleficio de la mariposa”).  Sigue leyendo

Hacia el trayecto del Sol

“Dame mambo y carretera”
Habana Abierta


Nueva vez tocó la oportunidad de enredarme en un extenso diálogo con el pavimento. Paralelo a la costa que me vió nacer, mis antojos carreteriles se extendieron hacia el Este franco, en contraposición al trayecto que Mir definió en sus versos inmortales. Allá mismo donde los primeros rayos del sol azotan nuestros 48 mil kilómetros cuadrados de realidad y donde los Aristy reinan en pareja, bajo la atenta mirada de la Altagracia.

Pero allí no culminaba mi peregrinar, que soportó estoico los múltiples avatares del trayecto (gomas pinchadas y cambio de bus incluido) sino hacia un rincón de ensueño y calor, mucho calor.

Sigue leyendo

Devorando carreteras

Mis amigos Darío y Arturo confesaron vía Twitter que envidiaban mi trabajo por mis contactos permanentes con la tierra más fértil de nuestro país. No sin morirme de risa tuve a bien contestarles que, más allá del trabajo, los más recientes se debían a diversión.

En efecto, los sueños se me han ido transformando en rutas asfálticas hacia cualquier rumbo medioisleño, principalmente en las provincias cibaeñas. Ningún lugar está lejos, parafraseando a la Yalo, si se tienen los ímpetus suficientes para vencer distancias y descubrir destinos no conocidos por el ojo… el de uno, quiero decir. Y entonces viene la fantasía de que ya los interiores de los autobuses te conocen, y te hacen más placentero el recorrido.
Sigue leyendo

Oriundo del asfalto

“Y una vez más, las palabras escapando de mi boca se hicieron carretera (…)”.
D.C.


Algunos días, las fotos que habitan el subconsciente se antojan avaras de presencia, y hay que salir a buscarlas en los destinos más distintos y particulares. Mi trido vacacional, aparte de servirme para dormir la milla extra, probó ser la temporada perfecta para que brotaran alas de mis sueños y echaran a volar por la media isla.

Y hacia allá vamos, devorando el asfalto que recubre los distintos puntos cardinales. Sin brújula ni cronómetro, simplemente las ansias de conocer y volver a pasar por el corazón esas instantáneas que suelen empañarse o diluirse al caerles encima el ácido del olvido.
Sigue leyendo

Historias de aeropuertos

Aeropuerto Ministro Pistarini de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina.

Aeropuerto "Ministro Pistarini" de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina.

“La más larga caminata comienza con un paso”, reza un proverbio hindú. Y yo, sin pretensiones de filósofo, agrego: “Cualquier viaje al exterior, sin importar qué distante sea, tiene que pasar por un aeropuerto”. Pues bien. Estamos trabajando un reportaje sobre los aeropuertos como destino de viajes. Los más grandes, los más atractivos visiblemente, los más cómodos, los más incómodos… y nuestras experiencia pasando por ellos. En mi caso particular, guardo buenos recuerdos de Ezeiza, el Mcarran de Las Vegas, la Terminal 7 de JetBlue en el JFK e incluso me gustó mucho el diseño del Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico. Entonces, aquí es donde entran ustedes. Pueden dejar sus comentarios aquí o enviarmelos a alexei.tellerias@listindiario.com (pueden incluir fotos) sobre cuales le parecen a ustedes, según su experiencia, los mejores aeropuertos del mundo. Justifiquen sus respuestas e incluyan algunas experiencias. Las mejores formarán parte (15 minutos de fama incluidos) del reportaje. Así que se esperan y se agradecen sus aportes!

Palo Alto – Cuarto día (Primera parte)

¿Se acuerdan de esto? Pues la verdad es que había olvidado por completo esta memoria de viajes. Pero, como a mí no me gusta dejar cabos desatados, procedo a relatar (dentro del chin de memoria que me queda) las incidencias de este último día en conjunto.

“Nada dura para siempre”. ¿Por qué será que este bendito clitché es lo primero que se piensa cuando empieza la recta final? Sabía que la jornada de charlas y conferencias iba a terminar ese día y que por tanto habría que darle con todo el pié… hacerlo grandioso, “como el mejor”, y tirar la mayor cantidad de fotos posibles, tratando de aferrarse al chin de memoria que nos vaya a quedar.

Pues bueno… lo usual. Registro en el lobby, entrar al bus, saludar a Don, nuestro chofer, y preguntarle por las novedades del día… ¡hey, somos latinos, no podemos evitar ser sociables! David vuelve a pasar la lista por enésima vez y nos dirigimos a desayunar lo mismo de los últimos tres días en las oficinas de HP. Insisto, no me quejo… ¡a mí me gustaron esas papas gratinadas o whatever the hell that was!.

Sigue leyendo