“Celebrando” la muerte de una sala de teatro #TodosSomosLaManuelRueda

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Celebrar la muerte puede sonar a contrasentido. Pero en este caso la celebración no puede ser más irónica puesto que se hace para llamar la atención sobre lo chocante que resulta para los creadores dominicanos (de manera particular para los teatreros) la decisión del Ministerio de Cultura de solicitar al Ayuntamiento del Distrito Nacional la construcción, en el espacio antes conocido como “Plaza del Conservatorio” (hoy “Parque Iberoamérica) de un anfiteatro… existiendo ya tres espacios similares dentro del área geográfica! (cuatro, si contamos la Sala Experimental “Haffe Serulle”). Sigue leyendo

Celebrando el #PremioSoberano especial para @TPMusica

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Decir que Toque Profundo cumple 25 años es celebrar las bodas de plata del rock hecho en ErreDé. No por antiguedad, porque las raíces del género pueden encontrarse desde los setentas, sino por continuidad. Un cuarto de siglo no se cumple todos los días, máxime en un país donde ir contra la corriente es de por sí epopéyico en todos los sentidos, no solo el musical. Sigue leyendo

A la venta la casa donde Cándido Bidó tenía su galería

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Ayer, caminando por la calle Doctor Báez, en Gascue (algunos lo llaman Gazcue, yo prefiero usar la s) me sorprendí al ver un letrero de “SE VENDE” en la residencia donde anteriormente se encontraba la Galería en Santo Domingo del artista plástico Cándido Bidó (para mí uno de los pilares de la “santísima trinidad” del arte dominicano, completada por Guillo Pérez y Silvano Lora). Sigue leyendo

Contestando a Mairobi Herrera #PensandoEnPerformance

Alexéi Tellerías con la colaboración de Irene Loughlin. "Carta de Ruta". Festival Internacional de Performance Independence Dom 2013.

Alexéi Tellerías con la colaboración de Irene Loughlin. “Carta de Ruta”. Festival Internacional de Performance Independence Dom 2013.

Mairobi Herrera me pregunta: “¿para qué sirve una performance?” y se disculpa de antemano por si la pregunta puede sonar ofensiva para alguien que trabaja la disciplina como parte de su visión del arte. Luego me pregunta qué sucede con la pieza una vez realizada.

Las preguntas (hechas en privado) me parecieron lo suficientemente mortificadoras para una respuesta que, al hacer pública, me permita continuar mis propias reflexiones sobre la performance (algo así como cuando usé el hashtag #pensandoenperformance ) en Twitter para comentarios más o moenos similares.

Sin quererlo, la cuestionante se emparenta con una muy similar en el plano literario: ¿para qué sirve la poesía? La verdad es que si le buscamos una utilidad dentro del concepto mercantilista-materialista pues no la tiene, y en eso radica su mayor valor: en la ausencia de valor. Sigue leyendo

Algunas reflexiones sobre la #27Bienal

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Voy a recibir mucho fuego por lo que ustedes están a punto de leer. Por arriba y por abajo, como la arepa.

Algunos dirán que es una vergüenza que emita estas consideraciones, otros que acusarán de vago por haberle dado “tanta cabeza” a esto y unos cuantos que al cuarto párrafo se hastiarán y no se tomarán el tiempo de leer todo y mucho menos de contra-argumentar ni debatir, limitándose simplemente a llamarme “boñiga”.

Estoy consciente de lo que estoy haciendo y –sobre todo- por qué lo hago (no en vano siempre recuerdo al final que “esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”).

Faltaría a un compromiso conmigo mismo si no plasmo todas estas consideraciones aquí (me había prometido no escribir al respecto, pero me provocaron).

El debate (con argumentos y con altura) está más que bienvenido en los comentarios.

Vamo´ arriba. Sigue leyendo

Mis impresiones de #ElTenienteAmado

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No esperen que opine respecto a la importancia histórica que tiene para los dominicanos esta película y el hecho de que se haya llevado a la pantalla grande -otra vez- el tema de la Era de Trujillo desde un enfoque totalmente distinto (el del único militar activo que formó parte del complot).

No.

Debo remitir mi reseña exclusivamente a la obra cinematográfica porque a fin de cuentas esto es una película, con sus virtudes y sus defectos, unos más que otros. Lo de la importancia histórica se lo dejo a otros colegas que ya lo han hecho, incluso con mayor grandilocuencia.

En primer lugar voy a decir que -como parte de la estrategia promocional- a mí me vendieron una película de acción en la que se me “enseñarían” los oprobios de la dictadura trujillista y tengo que decir que ni una cosa ni otra. Salí de la sala de cine sintiendo que me vendieron un sueño.

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El pragmatismo que Balaguer nos enseñó

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Suena complicado el título, ¿verdad? Pero fue la idea que me vino a la mente cuando leí este artículo de Inés Aizpún en Diario Libre sobre el “hecho consumado” como el estilo de vida que cada vez más hace hogar en estos 48 mil kilómetros cuadrados de Caribe.

¿Y a qué se refiere Inés? A partir de la situación que está sucediendo en el litoral sur de Santo Domingo vinculado a la Universidad del Caribe y el match-up que lleva con el Ayuntamiento del Distrito Nacional, habla del “deja eso así” o el “ya es muy tarde, resolvamos”. Ejemplos puntuales están en ese artículo, así que no pienso abundar. Sigue leyendo

Cine hecho en erre dé: la cantidad va primero

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(Escrito como colaboración para el portal DagoSanchez.com)

¿Qué cómo yo veo el cine hecho en dominicana? Bueno… ¿Tienen tres semanas para hablar?

Okey, trataré de reducir mis pensamientos.

Lo primero es que yo veo con buenos ojos que ya empiece a pensarse en esto como una industria: que hayan técnicos cada vez más capacitados, que se haya pensado en una ley que promueva la actividad fílmica (aunque yo pienso más que eso es para buscar inversionistas de fuera, pero esa es otra cosa) en el país y sobre todo que la filmografía dominicana esté creciendo a ritmo de unas tres o cuatro producciones por año.

Cantidad. Siempre hablamos de cantidad primero. La calidad necesariamente tendrá que venir después. De hecho, yo creo que la cantidad es necesaria porque nuestros técnicos tienen que llevar comida a la mesa de sus casas. Por eso cualquier producción criolla (incluyendo –sobre todo- las de Roberto Angel) tiene su mérito y es aplaudible.

Dicho esto, procedo: En el Cine Dominicano las cosas siempre han sido cuestión de momentos y “booms”. Desde “La Silla” no se había hecho nada hasta que en 1985 un grupo de soñadores encabezados por Agliberto Meléndez decidió filmar “Pasaje de ida”, el que para mí sigue siendo el mejor film de factura local.

Sin embargo, una pieza como esa no se vuelve a filmar en este país.

¿Por qué? En ese momento nadie estaba pensando en ganar dinero, sino simplemente en hacer una película. No es que esté mal ganar dinero, pero ese tipo de idealismo ya no existe mucho. Los tiempos han cambiado.

En el intermedio es muy poco lo que se puede hallar. Yo tengo recuerdos vagos de un afiche (hecho a mano) de “Tráfico de Niños” (la primera película de Alfonso Rodríguez) en Cinema Centro del Malecón, en los mismos días que proyectaban “Ruskies”, una película que ya habían presentado hasta la saciedad en Disney Channel.

Por cierto, ¿alguien tendrá ese largometraje? A mí me interesa verlo.

Saltamos entonces al segundo soñador: Ángel Muñiz, quien aceita la maquinaria y le da inicio con “Nueba Yol: por fin llegó Balbuena” en 1997. Quienes éramos muy pequeños para ver “Un pasaje de ida” (yo no pude verla hasta hace dos años, con todo y que se reeditó para el cine en 2003) descubrimos el encanto de vernos reflejados en la pantalla grande. ¡Por fin poder ir a Palacio del Cine y ver el Kilómetro 9 de la Autopista Duarte proyectado, aunque fuera para mostrar ese gran letrero de Café Mamá Inés en la secuencia-para-salir-de-los-patrocinadores!

Entonces vino el primer boom serio: de esa época recuerdo producciones como “Cuatro hombres y un ataúd”, “Víctimas del poder” y la película que tuvo tres versiones y un viaje de pleitos (“Para vivir o morir” que después fue relanzada como “jugada final” y al final una tercera versión con “Basta ya”).

Vino entonces el blof. No todas fueron éxitos comerciales (ni siquiera “Nueba Yol 3: Bajo la nueva ley”, que –al tener la oportunidad de verla hace unos meses- comprendí que nunca debió de torcerse el guion para una secuela solo porque la película funcionó la primera vez).

Explotó la burbuja. Y solo el cine documental de René Fortunato (que desde “Abril: la trinchera del honor” demostró que a los dominicanos nos interesa el género tanto como para llenar las salas si el tema nos llama la atención) nos da de qué hablar.

Aquí entonces hay que hablar del segundo momento: “Perico Ripiao” en el 2003. Ángel Muñiz retorna y nos ofrece nuestro primer “road movie” y la oportunidad de creer de nuevo. Ese es el momento del segundo “boom” que tuvo años de vacas flacas pero marca el arranque definitivo hacia lo que muchos queremos soñar como “la industria”.

ACROARTE incluye la categoría de “Producción cinematográfica del año” un par de años después, luego vendrán las de actor, actriz y director cinematográfico. Empiezan a aparecer producciones independientes de jóvenes realizadores tanto en corto como medio y largometraje (la Cinemateca Nacional sirvió de casa para proyectar muchas de ellas, algunas olvidables como “Masacre en el río Yuna”).

De pronto pensar en cine se volvió moda…

y aparecieron dos o tres que quisieron pescar en río revuelto.

En ese momento es que nos encontramos ahora. Con realizadores haciendo una película por año. Con una ley de cine que parece haber dado resultados para muchos de ellos (¿al final la derogaron o no?) Con gente que está pensando en buscar ese híbrido entre lo bueno y lo comercial. Con una Universidad Autónoma de Santo Domingo que es responsable de la formación de gran parte del talento cinematográfico de este país pese a que Ellis Pérez se niegue a aceptarlo.

Hay mucho movimiento. Eso, precisamente, lo de la cantidad, es lo que –tarde o temprano- obligará a la calidad. Mientras tanto, que siga haciéndose cine. Bueno, malo o de Roberto Ángel. Cronos siempre se queda con lo bueno y conservable.

Fin de la conversación.

 Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”. 

Del patrullaje militar o cuando la desesperación hace trinchera

patrullaje-militar

La foto es de NoticiasSIN.com

Muchos de ustedes saben que vivo en San Carlos, en una de las avenidas que hace frontera con Villa Consuelo (la 27 de Febrero). La zona no es el paraiso de la seguridad (de hecho, he tenido encuentros directos con la delincuencia en forma de robos y atracos un par de veces) así que ya he ido aprendiendo a tener los ojos bien abiertos (incluyendo los ojos de la intuición) cada vez que salgo o llego (sobre todo principalmente si es de noche). Sigue leyendo