Reivindicación beisbolera. ¡Vamos Dominicana!

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En 2009 yo estuve lo que se dice muy quillado con el equipo dominicano en el Clásico Mundial de Béisbol. Y así mismo lo externé en este blog. Un equipo sin motivación, que se atrevieron a cometer fallas graves de indisciplina… merecía la verguenza de perder frente a un equipo por quien nadie apostaba y no pasar siquiera la primera ronda.  Sigue leyendo

Arte contemporáneo, desde mi óptica

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Museo de Arte Moderno, Santo Domingo.

Érase una vez…

Así, como en los cuentos de los hermanos Grimm.

Un niño de ocho años tuvo el antojo de que lo llevaran a la entonces Galería de Arte Moderno a la 17ma Bienal Nacional de Artes Visuales.

Febrero de 1990 era la fecha. A su madre le sorprendió mucho tal idea, pero el niño quería ir, por lo que había visto en los anuncios de televisión (sí, en aquel tiempo había presupuestos para anunciar la Bienal en TV).

Para aquel entonces, las artes consideradas “clásicas” eran la principal tendencia en los tres pisos y sótano del evento: pintura, escultura, grabado, cerámica, dibujo… junto a una llamada “categoría libre”, cada vez más creciente, que incluía algunas disciplinas contemporáneas como la instalación, que el niño en cuestión no conocía.

(Años después, esa “categoría libre” desapareció para llamar a los lenguajes visuales por su nombre: ahí también entró el performance).

Les estoy contando mi primer encuentro con el evento de arte más importante de nuestro país.. o al menos el más antiguo. Fue apenas la segunda de las que se han convertido en incontables veces asistiendo al hoy Museo (MAM), y por esa misma línea mis contactos con “esa vaina” que ha devenido en llamarse “arte contemporáneo” y de la cual me declaro seguidor y ejecutante (mis trabajos en arte acción y performance desde 2008 pueden darles una idea de ello).

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Triste experiencia en Galería 360

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Mis primeras palabras del 2013 son para felicitarles a todos en esta nueva jornada de 365 días que se abre ante nosotros. Que Natura nos permita descubrir y aprovechar las oportunidades de este año.

Vayamos pues en materia. Les cuento que en estos días he estado ejerciendo de tío, puesto que mis dos sobrinos (de 12 y 10 años, respectivamente) por parte de mi hermano de madre estaban en Santo Domingo para la temporada de fin de año.

En esos afanes, mi cuñada quiso visitar los centros comerciales recién abiertos (a los cuales no había ido antes por una cuestión de criterios personales que no vienen al caso), así que eso hicimos. Primero fue Ágora, luego Sambil y finalmente Galería 360, el pasado martes primero de enero.

Un detalle a resaltar es que los últimos dos no estaban listos del todo para abrir. A ambos les faltan muchos negocios por terminar y básicamente visitarlos ahora se convierte en un “window shopping” o “ir a ver” algo que, en lo particular, no me divierte. Pero la apertura de Ágora los obligó a tener que estar abiertos para diciembre. En fin.

Me detengo entonces en 360 para explicarles nuestra experiencia. Al llegar, noté la ausencia de sillas en los pasillos, mucho menos en la gigantesca entrada. A diferencia de espacios como Sambil, Acrópolis y Megacentro, en 360 sólo vi sillas o espacios para sentarse en el “food court”, ubicado en el segundo nivel.

Al conversar de esto con mi madre, ella me comenta que todo parece ser una política del propio establecimiento para que el público vaya directamente a comprar y no se “distraiga” sentándose.

Esto puede tener lógica… pero en un centro comercial que se vende como “familiar” resulta chocante cuando pensamos que en una familia pueden existir niños y personas envejecientes que necesiten sentarse cada cuando en cuando, amén de que cuando uno camina mucho tiene que descansar.

Al final, cuando ya nos vamos a ir, empezó a llover, razón por la cual decidimos esperar en la entrada mientras mi hermano iba a buscar el vehículo. Vuelvo a darme cuenta de la falta de sillas. El espacio completamente vacío. Nos quedamos ahí y nos echamos hacia una esquina donde luego abrirá EGO Vanity Store, según el letrero. Ahí, mi madre y mi cuñada se sentaron (¿recuerdan lo de la falta de sillas?) en el piso.

Un vigilante se nos acerca y nos dice que no podemos estar sentados ahí. Mi madre le dice que estamos esperando a alguien que nos pase a buscar y el tipo responde que subamos al food court (en el segundo piso) a esperarlo. (?)

Decidimos salir a la galería donde (!) tampoco hay sillas ni establecimientos abiertos, aunque hay dos grandes letreros de “COMING SOON”. Nos volvemos a sentar en el piso, en una de las esquinas, a esperar. Unos cinco minutos más tarde, otro supervisor: “lo sentimos mucho pero no pueden estar ahí”, dice sin detenerse. “Ah, no se preocupe, iremos a sentarnos al medio de la calle” es la única respuesta de mi madre, sin levantarse (ya sabrán a quien fue que salí tan respondón a veces).

Para el momento en que ocurre esto, comprendí que ni el cine me iba a hacer regresar a este lugar. ¿A quien se le ocurre que una persona parada en una amplísima entrada pueda ser un riesgo de seguridad? Parada, sentada… el asunto era que NO PODIAMOS ESTAR AHI. Teníamos que, si estabamos esperando a alguien, subir al food court. Las clásicas “órdenes de arriba” para justificar lo mismo de siempre.

No es por nada, pero ese tipo de acciones es precisamente la que hace que Galería 360 haya pasado desapercibida en el “concierto” de plazas comerciales recientemente abiertas en el país. Y ese mismo tipo de “órdenes de arriba” serán las que definirán su suerte si no cambian.

Como dato irónico, al continuar nuestro “viaje por los malls” (al ser los únicos establecimientos abiertos este primero de enero) nos encontramos justo al entrar a Acrópolis un banquito con 4 divisiones para sentarse. Justo a la entrada.

Catarsis, catarsis.

“esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

Con ustedes la @PayasaAgapita

En este viernes quiero presentarles a una amiga desde la vecina Isla del Encanto. A mí me encanta referirme a ella por su nombre artístico y el real, así que diré que ella es, al mismo tiempo, Bianca Estrada y la Payasa Agapita.

Nos conocimos cuando ella entró a mi blog buscando información sobre la blogósfera o sobre otros temas (hace un par de meses encontré su primer comentario) y luego los nudos de las redes sociales nos han seguido hermanando (Facebook, Twitter, etcétera).

En estas últimas semanas he estado prestándole mucha atención a su blog, en el que trata varios temas desde una perspectiva… esteeem… ¿seria?… bueno, digamos que no tan graciosa como cuando le toca ser Agapita. Y me ha encantado su estilo de escribir historias, además de sus artículos sobre sus ocurrencias cuando le toca trabajar, como cuando tuvo sus cinco minutos de fama en Carolina. Otra cosa, ¡sus “cuentos reinventados” son tremendos!)

No tengo que decir que Bianc… ahem, Agapita, está muy atenta a Social Media: cuenta con un fanpage, un usuario de twitter y otro de youtube, donde puede vérsela muy contenta bailando el culiquitaca de Toño Rosario. Un caso muy interesante de promoción en redes sociales en el cual pueden (¡DEBEN!) verse reflejados sus colegas.

Denle un vistazo, estoy seguro que, como dice aquella canción de “Bienvenidos”:

“¡Y se divertirán!”

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

(ACTUALIZADO 10/FEB) En Onno´s Bar no se puede entrar con mochilas

(SEGUNDA ACTUALIZACION: 10 de Febrero 10:36AM. El pasado miércoles me reuní con los ejecutivos de Onno´s Bar y el citado señor de la camisa blanca, quien es el administrador o encargado del sitio. Luego de confrontar las versiones – y lamentando que Ismael no pudo asistir- las cosas quedaron más claras: ellos no dejan entrar personas con mochilas por un asunto de seguridad y de situaciones que se han dado varias veces en el bar. Ese es su enfoque preventivo y yo les reconozco que tienen todo el derecho a hacerlo. Surgió el tema  de la “convención social” que establece que las mujeres por lo general andan con grandes bolsos y carteras. En resumen, vamos a dejar esto aquí. Ellos tienen su derecho a establecer sus reglas de juego para la entrada al establecimiento y yo tengo mi derecho a tomar mis precauciones al momento de escoger a donde quiero ir. Gracias a ellos por haberse tomado el tiempo de escucharme. 

(ACTUALIZACION: 6 de febrero a las 3:16PM. Me acaban de contactar de Onno´s Bar para reunirse conmigo a escuchar mi versión del suceso. Aunque me he explicado aquí, iré)

Escribo “en caliente”, con toda la emoción aún bombeándome las arterias. ¿Y por qué lo hago? Porque entiendo que si me enfrío seré más condescendiente… lo que ellos no fueron conmigo y el grupo con que andabamos. Y es que no, yo no voy a apoyar lugares que se amparen en su principio de lugares privados para hacer que justos paguen por pecadores y que sus administradores sean tan tercos en negocios donde el cliente debe al menos ser escuchado.

Comenzaré por decirles que las 2 o 3 veces que he ido a Onno´s me había gustado, y que era una de mis primeras recomendaciones para quienes buscaban sitios para bailar dentro de la zona colonial. De hecho, en la noche del viernes era para allá que iba cuando estuve junto a mi hermano (que llegó el jueves desde Moscú, pero esa es otra historia) en la Zona Colonial y el estaba por bailar. Sigue leyendo

Por la libertad de expresión

Estos han sido días de intolerancia por parte del gobierno. Si no de las autoridades, al menos de sus funcionarios y encargados de seguridad. Desde las intimaciones de Euclides Gutierrez Félix contra Nuria Piera y sus anunciantes por las denuncias de esta última sobre presuntos actos de corrupción del primero hasta detalles diminutos como lo ocurrido contra el doctor Wazar Gómez en San José de Ocoa y con el periodista Máximo Laureano en Santiago. Puede ser que desde esas mismas altas instancias digan y re-digan que “el gobierno ha garantizado y garantizará la libertad de expresión”, pero las acciones han demostrado lo contrario. Sobre todo en no castigar estos asomos de intolerancia y limitarse a la censura y a la mínima amonestación cuando la situación toma tan altos matices que pueda provocar problemas electorales (el propio caso de Euclides).

Frente a eso, un grupo de periodistas y comunicadores sociales altamente preocupados por este matiz están convocando a una manifestación pacífica en reclamo del respeto a la libertad de expresión y contra estos ataques que ya hemos mencionado (siendo el de Euclides el que provocó el encendido de las señales de alarma). La convocatoria es el viernes 2 de septiembre a las 5:30 de la tarde,  en el parque Rubén Darío (mejor conocido como “La Lira”), ubicado en la intersección de las avenidas Abraham Lincoln y Lope de Vega. La convocatoria está abierta para periodistas y cualquier persona que comparta la preocupación por las acciones que buscan coartar la libre expresión.

Si bien yo ya me he manifestado no muy de acuerdo con el abuso que se le ha dado a este espacio para este tipo de manifestaciones, no puedo cerrarme a una protesta respecto a un tema que me atañe como periodista y como militante de utopías. Estaré allá junto a mis colegas y a quienes entienden que la libertad de expresión es el derecho más importante de todos como ciudadanos.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Censuran el mural de Jarabacoa

Hace unos meses, en los días en que nos preparábamos para el VIII Festival de Poesía en la Montaña, Taty Hernández nos alertó a todos de algo que se estaba suscitando en la comunidad. Estaba relacionado a las amenazas del párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen (ubicada al lado del parque Duarte del pueblo) de borrar el mural “Alegoría a la virgen del Carmen” del maestro jarabacoense Roberto Flores, alegando que las imagenes de los ángeles presentes ahí eran “satánicas” y “desviadas”.

Pues bien… como ya ven en la foto y como verán en el video, si bien el párroco no logró poder derribar el mural, ya logró colocarle unas lonas de vinil blanco encima de ellas.  Yo no tengo mucho más que decir al respecto, vean ustedes el video y sean los jurados…

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Desubicatus sapiens

Cualquier día en el “Decano“. Mientras llego a recepción e inicio mi ritual clásico de buscar dentro de la mochila el carnet para que Jesús me de el “legal y visible” y no me impida entrar, las muchachas me enseñan una solicitud de empleo que dejaron en la puerta. Específicamente, llaman mi atención hacia donde dice “Fecha”. La ocurrencia, un tanto desubicada, provocó la primera carcajada del día y motivó a despertar a “Niky” de su séptimo sueño para ponerla a trabajar temprano.

Aunque, pensándolo bien, tenía razón quien fuese que escribió esto, no?

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Qué ocurrentes

Este fue mi pensamiento al pasar por la calle El Conde y observar este letrero en donde una vez estuvo la tienda “La Margarita”. Para aquellos nacidos y criados en la capital de la República hasta hace unos cuantos años, esta tienda era tradición navideña, por el Santa Claus con cosquillas que colocaban año tras año. Ahora, en lugar de esa vitrina, encontramos esta cartulina que fue modificada por alguien que quiso “desmentir” la versión oficial. Pero de qué forma.

Nótese la única “r” de “cerado”.

Catarsis, catarsis.