Pagando lo que debía!

Y bueh… aquí van unas cuantas fotos que debía desde hace un par (bien LARGO) de meses: Empecemos por lo más reciente: Paradissus Punta Cana.

(haz click sobre la foto para que veas las demás)

Y bueno…. este es el primer grupo de fotografías del Nitro Rock 5… se las debía, eh?

¡Disfrútenlas! Yo lo hice.

Mañana es el 117 aniversario del Listín Diario… se esperan muchas sorpresas. Al menos ya hay una que los lectores que aprecian los «documentos históricos» sabrán apreciar. Ojalá y así sea.

Tengo pendiente escribir mi opinión sobre el toque de queda virtual al que nos tiene sometidos nuestro gobierno constitucional… pero hoy no tuve tiempo. Ya será para mañana o cuando pueda. Mientras tanto, hay un viaje de foros dominicanos donde se ha dicho de todo (y ni hablar de los blogs).

«Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo». Desde la Redacción, Alexéi Tellerías.

¡Felicidades!

El «equipo informativo» de Catarsis Diaria desea felicitar a todos los padres dominicanos, en ocasión de celebrarse hoy, 30 de junio (el último domingo de este mes), el día del padre. De una manera particular quiero felicitar a mi papá, Jesús Tellerías… yo sé que él no lee mucho este blog (de hecho, alguna vez lo habrá leido?) Pero la felicitación va igual…!

(la gente dice que somos igualitos… ¿qué creen ustedes?)


En otras informaciones, estoy feliz, y quiero compartir mi felicidad con ustedes con estos versos de una canción de José Alberto Jiménez, que en voz de la inmortal Chabela Vargas es un «bocatto di Cardenale»:

Amanecí otra vez entre tus brazos
Y desperté llorando de alegría
Me cobije la cara con tus manos
Para seguirte amando todavia.


Te despertaste tú cási dormida
Y me querías decir no sé que cosa
Pero callé tu boca con mis besos
Y así pasaron muchas, muchas horas.

(…)


(Despreocúpense, que yo me entiendo)

«Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo». Desde la Redacción, Alexéi Tellerías.

Continuando con el tema…

He querido darle un breve seguimiento a las reacciones que ha tenido el veredicto del caso ACROARTE vs. Dueños del Circo… ¿por qué? Bueno, digamos que he leído muchas opiniones y no quiero dejarlas de lado. Como muchas de ellas han sido transmitidas vía email, me voy a tomar la libertad de reproducirlas aquí, sin que ello necesariamente implique el divulgar quién está detrás de dicha opinión. Ustedes saben, una forma de curarme en salud.

Estoy consciente de que hay otros temas del cual hablar, como el de las nuevas reglamentaciones que han venido a dañar la vida nocturna de Santo Domingo (uno de los principales activos turísticos con el que la ciudad contaba), pero decidí que hasta que yo no tenga una idea mejor, no voy a hablar de eso. Es cierto, prohibir el expendio de alcohol después de las 12 no conduce a nada, pero, y entonces ¿qué podemos hacer? Le estoy dando cabeza para ser un poco constructivo, you know, just for a change.

Pero bueno, vamos a empezar con los comentarios que he leído sobre el veredicto:

«(..)Pasada la premiación en el seno de Acroarte se barajaron todas las posibilidades sobre qué hacer con la andanada de acusaciones en contra de esta y de su presidente. Y la más ideal, y la civilizada, era la de acudir a la Justicia para que allí, los tres jóvenes demostraran sus acusaciones. Cualquier otro recurso les daría la razón a ellos».
(…)
«Hizo bien Polanco y Acroarte en no conciliar para que las acusaciones se ventilaran en un juicio oral y contradictorio. Se hizo bien en no negociar nada, como se pretendía, a última hora, en una campaña orientada a doblegar a los demandantes, y evadir una sentencia condenatoria».
(…)
«Yo apoyé a Acroarte y a Polanco en la iniciativa, lo que se dijo de ambos había que aclararlo en la justicia, y era la justicia la que debía reparar la reputación y el honor de ambos, pero no celebro la sentencia, la lamento».

(Fragmentos de «Los dueños del circo y una sentencia lamentable» por José Tejada Gómez en DiarioDigitalRD.com. Haciendo click en el título pueden leer el artículo completo)

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«Independientemente de que nuestra institución y nuestro presidente demostraron la manera límpida de sus acciones, con el resultado logrado en primera instancia la justicia dominicana le ha enviado un claro mensaje a los que aprovechan los medios para tratar de dañar honras y reputaciones.

«Si desde hace algunos días escuchamos embestidas de cierto programa radial, primero tratando de mediar y ahora prácicamente maldiciendo a Fausto y a ACROARTE, por reclamar se restañen sus nombres, es sencillamente porque ese espacio radiofónico es por donde con mayor frecuencia se injuria y difama.
«Con esa rabiosa postura, todos sus productores buscan (y buscarán) que el asunto no adquiera la categoría de lo definitivamente juzgado, porque posiblemente serían los próximos en ser demandados. Sencillamente, en el lenguaje beisbolero, les están picando cerca de los pies las pelotas bateadas. Asimismo, Fausto y ACROARTE, resistan el chantaje de ese tipo de comunicadores, porque Dios y la verdad están con nosotros.»

R.R.A.
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«El vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Rafael Molina Morillo, recordó que la difamación es un delito que está típicamente definido en los códigos “y lo que ha hecho esta sentencia es transmitir de que ha habido difamación e imponer una sanción que está prevista en la ley, porque la libertad de expresión tiene sus límites”.

Molina Morillo agregó: “En todas las partes del mundo existe el delito de la difamación y la injuria, son delitos para proteger la honra de las persona, la libertad de prensa y la libertad de expresión, y por eso, no me da derecho a mí tampoco a lastimar las honras de la personas.

Eso está regulado en todas partes no veo como pretende ahora ligar una cosa con otra cuando es una sentencia normal”.

El también director del periódico El Día, advirtió que los comunicadores deben de ser los primeros en guardar la dignidad de ese derecho respetando a las personas.

“Todo se puede decir, todo se puede criticar sin la necesidad de ofender ni levantar calumnias”, subrayó.

(Tomado de «La condena a “Los dueños del circo” abre un nuevo debate sobre la ley» reportaje de Ynmaculada Cruz Hierro, sección Espectáculos del Listín Diario. 28 de junio, 2006)
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El debate continúa, de eso estoy seguro. Ojalá que este sea uno de tantos precedentes favorables de la justicia dominicana. Ojalá se haga justicia con el niño golpeado, con Stalin Lebrón, con Vanessa, con Milton Peláez, con la madre del niño víctima de una bala perdida que fue ahorcada por su esposo «por celos»… ojalá que algún día se pueda confiar plenamente en nuestro sistema judicial y carcelario. Sueño con eso.

Valga el thread para decir que no me gustó -para nada- el comentario de Aridio en «El humor nunca pasa»: «El magistrado emitió la sentencia, Miguel Ortega le puso la tapa al pomo y tan sonao´!». Entiendo que cuando al ser humano se le presiona hasta el límite, los instintos pre-humanos se nos salen, pero Miguel no tenía derecho a agredir físicamente a nadie. Yo comprendo lo que hizo, pero no lo comparto.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo». Desde la redacción, Alexéi Tellerías.

«…Y haréis justicia»



Inicio con esta frase, muy utilizada en el quehacer jurisprudencial dominicano, para referirme a la culminación de esta primera fase del caso ACROARTE-Fausto Polanco vs. Los Dueños del Circo- Ali David Demey, Enrique Crespo y Anailys Cañizares. Digo «primera fase», porque estoy consciente de que esto no va a detenerse aquí y que ellos (los DDC) van a apelar… de hecho, ya anunciaron a través de sus abogados que esto no para.

Quiero, de la misma forma que lo manifesté en ocasiones previas, manifestar mi solidaridad y ahora mi congratulación sincera hacia Fausto Polanco y la Asociación de Cronistas de Arte en esta jornada que aún no culmina, sino que se toma un break para continuar en la fase de apelación. ¿Por qué? Esta mañana, hablando con una compañera de trabajo, le comenté que «cuando entras a trabajar en un oficio, sin importar cuál sea y qué tan incipiente en el mismo seas, tienes que conocer sus mañas y evitar caer en novatadas».

En el caso de los medios de comunicación, el asunto es aún mayor y más grave, porque lo que hagas va a tener repercusiones inmediatas e inmesurables, porque nunca podrás reparar el daño que le hiciste a la reputación -un bien intangible que se toma años en construir y segundos en desbaratar- de una persona.

Los que estamos metidos en periodismo tenemos -o debieramos tener- dos libros de cabecera de la profesión: uno de ellos es el vetusto Reglamento 824 de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR) y el otro la mentada ley 6132 sobre expresión y difusión del pensamiento, cuyos artículos 29 y 33 -siempre de acuerdo con la sentencia del magistrado Eduardo Sánchez Ortíz- violaron Demey, Crespo y Cañizares.

Digo esto porque una de las principales consecuencias y aprendizajes de esta sentencia es que, en lo sucesivo, hay que estar muy seguro de lo que va a decirse sobre una persona física o moral antes de pronunciarse contra o sobre la misma. Así sea un tímido «se dice», queriendo escudarse en la excusa más pendeja (y me excusan el término) del mundo.

Ahora, los defensores de estos -cómo duele decirlo- «colegas» (incluyendo varios que han «perdido por partida doble») van a escudarse detrás de acusar ambos documentos de «vetustos», «obsoletos» y «pedazos de papel». Y es cierto, aquí nadie más que yo puedo dar fe y testimonio, por ejemplo, de la obsolesencia del reglamento 824 (porque lo tuve que estudiar a fondo en Introducción a la documentación, materia del primer semestre), pero el punto en cuestión no es si las leyes son viejas o no. Son las leyes y están ahí hasta que se cambien. Y hasta que eso ocurra, hay que respetarlas. Punto.

Otros van a recurrir (Demey, Cañizares y Crespo incluídos) a la clásica frase de la «libertad de expresión» y lamentarán esta sentencia como un atentado a la misma. Oh, ¿y desde cuando las palomas le disparan a las escopetas? Libertad y libertinaje no es lo mismo. Querer comparar o equiparar el trabajo que periodistas y comunicadores como Lilly Stephan, Raúl de Molina, Charityn Goico, Mauricio Zellic -y otros más que no recuerdo- con el diario despotricar a través de un canal de televisión de alcance nacional es risible y suena a excusa barata.

Un tercer grupo, que obviamente es el que menos sabe de esto, dirá que «bueno, perdieron, pero todo el mundo sabe que los Casandra se venden». Pero venga acá, caballero… ¿Y cuáles son las pruebas fehacientes que usted tiene para decir que ACROARTE vende los premios? ¿Cuál es la necesidad de despotricar contra un premio que, según comenta Emelyn Baldera está tan bien visto por instituciones similares como la del Grammy?

Pero volvamos al juicio y a su esencia. Sin pretender constituirme en la última autoridad legal, me gustaría que los lectores de este Contrasentido entiendan que la esencia, el «meollo» (como decía mi profesor de redacción 2 Danilo Cruz Pichardo) de estos procesos es llevar a la «íntima convicción» del magistrado la inocencia o culpabilidad de los implicados. Dicho en cristiano, el asunto es convencer al juez de que tu postura es la correcta (y -obviamente- la del otro equivocada) mediante la presentación de pruebas que incriminen o descarguen.

Pues bien, en este caso, tanto la parte civil constituida (ACROARTE) como la barra de la defensa (DDC) tuvieron igualdad de oportunidades de demostrar su punto: de un lado, que los otros cometieron el delito de difamación e injuria al emitir comentarios acusatorios e incriminatorios que no tenían la más elemental base de veracidad respecto a ACROARTE y los premios Casandra.

En este caso, Polanco tuvo que emplearse a fondo para demostrar que los casos puntuales que Crespo, Demey y Cañizares señalaban como cabilderos no eran ciertos. ¿Qué hubo de aquel lado? Silencio. Burlas. Más aún, un sentimiento de burla e irreverencia hacia el proceso en sí (como podía manifestarse durante las transmisiones de su programa en los días más caldeados de las audiencias).

¿Qué más? Evasivas. Cuando ACROARTE insistió en la proyección de los benditos videos como parte del material incriminatorio, los abogados de los DDC trataron de que el mismo no se acogiera. ¿Las razones? Las mismas evasivas e incidentes carentes de lógica. ¿El trasfondo? Sencillo. Un argumento tan poderoso como las propias declaraciones de Ali David, Enrique y Anaylis sería difícil de enfrentar en un jucio, sobre todo cuando no tienes a mano las supuestas pruebas que decías tener (y con las que amenazaron presentar en cada presentación televisiva). ¿Que las tenían? Y si así fue, ¿por qué no las usaron?

Los ganadores de esta sentencia no sólo son Fausto Polanco y el Comité Ejecutivo de ACROARTE (y con ellos todos y todas sus miembros). Es la sociedad dominicana, que debe asumirla como un precedente legal y una lección de que toda «verdad» debe ser atravesada por los filtros de la certeza, la importancia y la preminencia antes de ser expresada.

Si quieren analizar este caso, evalúen todos sus elementos, observen cómo se ha dado el mismo y cómo ambas partes lo han asumido.

«Y haréis justicia».

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo». Desde la Redacción, Alexéi Tellerías.

De ultimo minuto

El redactor de esta Catarsis Diaria, quiere agradecer a Susy Aquino Gautreau la invitacion que le ha realizado para participar en «Juventud en Tiempo Real», este próximo viernes, de 9:30 a 10:30 de la noche, en el canal 52 de Teleimpacto, «Lo mejor del cable».

Por alla vamos a estar hablando de varios temas, incluyendo de nuestra «campañita pro blogs», de la cual he hablado con muchos de los y las que me visitan, de actualidad nacional y de mis aspiraciones hacia ASECOS. Si estan en RD para esos dias… no dejen de verme!

Mientras tanto, Catarsis sigue en remodelacion. De momento me excusan los acentos, pero hasta que yo no termine de descubrir como puedo solucionar que este template me incluya los acentos, no puedo usarlos. Espero que les este gustando el resultado… despues de todo, esto es por los 2 o 3 gatos que me leen!

Desde la Redaccion, Alexei Tellerias.

NEWSFLASH: Hoy, 27 de julio, fue la grabación… la experiencia fue buena y me agradó re-encontrarme con Susy… véanme mañana!

En reparación

Como dije en dí­as pasados, decidí ponerme en esto con la Catarsis.

Como me imagino que ya verán (duhh!) los cambios ya se iniciaron.

Obviamente, se supone que este es un primer esbozo, ¡pero así está cerca de lo que me interesa!

Aprovecho para darle el crédito a BlogTemplates… ¡por el impulso inicial!

Ah, y Elvirita se suma a la blogmaní­a… ¡Diaaantreeee!

En lo que queda de semana, voy a continuar dandole cariño a esto, a ver qué tal me sale «by myself».

Gracias por visitar Catarsis Diaria.

Desde la Redacción, Alexéi Tellerías.

Servicio Informativo de Catarsis Diaria

sólo tengo cuatro palabras para el día de hoy:


OFREZCOME, QUE #$%#$#$ FRIO!!!!


There, i said it. Esta redacción es lo más parecido a una Alaska en el Caribe.

En otras informaciones, «The Ussual Suspects», también miembros de «El Colectivo», tuvimos una LAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGA reunión que se extendió del sábado por la noche al domingo al mediodí­a… todaví­a anoche estábamos durmiendo! (y eso, que yo a las 2 de la mañana no aguanté y me fui a acostar). Elvira me comentó que «alguien» (rolleyes) se bajó par de tragos de tequila que hubo que calmarla… se puso hyper!

Y nada, ayer fue el Miss Universe. ¿Y Mí­a? Bien gracias, se va a filmar próximamente… aaaah, pero tú te refieres a la Miss RD! Bueeeeeeno bullo!!!!!

Desde la Redaccion, Alexei Telleri­as.
(por cieeeertoooo…. alguien comentó hoy que, si hay un motel que se llama «La Oficina», debieran inventarse uno y ponerle «La redacción», pero ese sólo tendrí­a chiste para los periodistas)

«…Que no hay música más bella para los oídos…»

Pues así­ como sucedió, se los cuento. Este servidor decidió que ya estaba bueno de «cargar pesado» y se inscribió en un gimnasio que, aunque no es el más «chic y caro», le queda cerca de la oficina y puede caerle antes de empezar a trabajar.

Después de un par de llamadas para confirmar precios y ofertas, se decidió volar la hora de almuerzo para irse a inscribir. Y acá se inició el pandemonium en miniatura.

Me tocó una de estas secretarias del tipo «estoy aquí­ pero no soy yo», y cuando llego le informo que quiero formalizar una inscripción.

«-que quiere realizar un pago?»
«-no, que me quiero inscribir»
(ya, con este tipo de preguntas, sé qué tipo de «lenguaje» emplear… ustedes saben, vainas de la profesión, a veces se me olvida que el mundo no es un aula de clases o una sala de redacción)
«-aaaaah, okay… cuál es su código?»
(silencio… unos 2 segundos. ¿cómo explicar lo que es obvio?)
«no, o sea… es nuevo ingreso»
«-ah, pue lleneme este formulario»

Par de minutos después, entrego mi formulario, escrito en letra de molde y con mucho cuidado, sobre todo en lo referente a mi nombre, porque (fruto de mis investigaciones) las personas que no se llevan las cosas a la primera impresión, siempre van a pronunciar mi nombre mal.

Y en efecto, no me equivoqué.

«-A…A… alexi
«-no, Alexéi«
«-oh… Alexi«

O (espacio) sea (credits Yorch), explíquenme a mí, de una forma que yo lo termine de entender… POR QUÉ UN NOMBRE ESCRITO CORRECTAMENTE Y CON EL ACENTO EN LA «E» NO ES CAPAZ DE SER LEÍDO CORRECTAMENTE??!!

Pero bueno… volvamos a esta tortura de ver cómo mi nombre es masacrado por las fauces de esta «hija de su madre y padre» a la que, por lo visto, no le pagan lo suficiente como para utilizar el sentido común. Pero ya saben como dicen: «el sentido común es el menos común de los sentidos».

Faltaban 2 facturas por realizar. La primera empezó a escribirla -con el formulario de inscripción con mi nombre bien escrito y EN LETRA DE MOLDE frente a ella- «Alexi». Le digo «ei», como diciéndole que le faltaban 2 letras, y la muy bárbara lo cambió a «Alexy».

Pero aún no terminaba la mutilación de mi nombre. Después de que, al pasarse 5 segundos leyendo, vió que los míos eran, poniéndome en su lógica de pensamiento, un nombre y un apellido muy «raros», le prestó más atención para la segunda factura y así pudo escribir «Alexi». Parece que se dió cuenta de que no era «con Y de yeye, sino de Yasuri, Yasuri Yamileth» (sí… qué creen? yo también me sé la bendita cancioncita!).

Aparte de eso, no hubo otra novedad. Me dieron mi tour por el gimnasio, me asignaron mi código (estoy loco por averiguar cómo digitaron mi nombre en el sistema) y ya puedo decir que estoy inscrito. Pero no dejé de pensar -camino de regreso al periódico- en aquella frase de que «No hay sonido más hermoso a los propios oidos que el nombre de uno bien pronunciado».

…Pero, then again, cuando en el propio lugar donde uno trabaja le llega una invitación (repito, una invitación de una actividad organizada por EL PROPIO TRABAJO DE UNO) con el nombre mal escrito (acá me reservo la versión, porque hasta verguenza me dió) no una, sino dos veces, uno empieza a pensar si hacerle caso a mi jefa y cambiarme el nombre (periodístico, al menos). Pero lo vuelvo a pensar y me quedo como Alexéi Tellerías, porque precisamente esa es la primera cualidad que me hace yo:

Mi nombre!

Desde la Redacción, Alexéi Tellerías.

Servicio Informativo de Catarsis Diaria 13/07/06

Bueno… para no perder la costumbre.Como dije en el último post, estuve en Paradisus Punta Cana, en un viaje de medios organizado por Prestigio IMC. La experiencia fue buena y yo me divertí muchísimo, aunque na más fue por 2 días, así que uno no pudo experimentar completamente la experiencia. De todos modos, fue cool estar con gente con la que ya uno tiene bastante experiencia de conocer en estos afanes, como Ã�ngel, Lisette, Rosanna, Claudinne, Claudia, Sylvana, Quiñones y otros nuevos (para mí) como Napoleón de la Cruz. El objetivo de este viaje era celebrar los 10 años del Paradissus y bueh… ¡lo celebramos en grande!

(las fotos aún no me las han enviado y yo me volví ocioso y no quise tirar fotos con la mármara mía).

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En el día de ayer estuve dándome una vueltecita por la apertura del Festival de Cine Dominicano Alternativo en la Secretaría de Cultura. Eso continúa hoy y mañana con producciones dominicanas «under» realizadas en digital. Las 3 son largometrajes y pueden enterarse sobre esta actividad si presionan aquí.El primer día vimos «Corazones Perdidos»… no haré comentarios porque no lo entiendo pertinente. Fui a que me sorprendieran y creo que lo hicieron. Y creo que tal vez con más recurso$ y equipo técnico calificado el resultado hubiese quedado mejor, pero de que hicieron el esfuerzo y ahí está el resultado, lo hicieron.

De ahí salimos para la plaza Juan Barón… tengo pendiente escribir un cuento sobre las cosas que nos pasaron, «Dino Style». Digamos que me llegó la inspiración esta estampa neta de la dominicanidad abusadora y no me pude aguantar.

———————————-Esta mañana estuvo en la redacción «El Niche», Fausto Rey, para una entrevista. Milton, uno de los compañeros, lo llamó para enseñarle un DVD que tenía con una grabación suya cantando «El pájaro herido» con un combo… Fausto nada más dijo «ay mi madre, eso si es viejo!»

Estas son las noticias por ahora.

Desde la redacción, Alexéi Tellerías.

La «Máscara»

Desde hace varias semanas he estado dándole cabeza a cómo voy a iniciar esta columna, y cómo voy a tratar este tema en la Catarsis. Decidí­ no darle tantas vueltas y simplemente escribir lo que sale de mis teclas, de la manera que lo sienta y cómo lo entienda correcto.

Cuando yo era niño, las mascaras me fascinaban. Tal vez esto ocurría por la hermosa colección de caretas del carnaval dominicano que presidía uno de los pasillos previos a mi habitación: y es que tanto mi mamá como mi papá habían logrado conseguir varias caretas representativas que, más que darme miedo, me inspiraban ganas de ponérmelas (y eso hice, uno que otro 27 de febrero). Pero el asunto es que siempre me gustaron.

Años después, ya convertido en un estudiante universitario que hacía sus primeros amagos con teatro e Internet, el tema de las máscaras volvió a apasionarme. Creo que fue Juan María Almonte en su monólogo «Después del carnaval», que monologaba algo así como que la máscara del teatro era su mecanismo para seguir propagando verdades y escondiéndose de los que le buscaban (se supone que el era un periodista perseguido).

¿A qué todo esto? Sencillo. Ya hablé de que Internet fue una de mis pasiones para aquellos días (y lo sigue siendo). En aquel momento comencé a fijarme en una serie de aspectos que, el hecho de no «ver» quien está detrás, del otro lado de la pantalla, facilitaban que algunos «personajes» pudiesen hacer y deshacer. Esto generó lo que yo en ese momento (y alguno que otro teórico del fenómeno) llamé «La máscara virtual».

¿Y eso, con qué se come? Es tan sencillo como las antiguas difamaciones anónimas o, en lenguaje más periodístico «libelos»: Yo, amparándome de una serie de opiniones que tengo sobre una situación o persona (sobre todo lo último) creo un usuario «fantasma» y empiezo a decir cuanta barbaridad quiero y me sale de donde me da -o no me da- el sol. Ya sea en un chat, un foro o hasta una página (y, desde el surgimiento de los blogs, esto ha venido en mayor aumento).

Obviamente, aquí impera la ley del «difama, que algo queda». Puesto que, una vez que se ofende, el chisme empieza a regarse con la gasolina del morbo público, y no hay forma de pararlo. No hay forma incluso de detener su avance y reivindicar en un ciento por ciento el daño cometido.

Ejemplos de eso hay muchos. Pero el que más me viene a la mente es el de ANivelDe.com: hubo varios usuarios (Alvaro Arvelo, El Paparazzi) que entraban conociendose la historia de todos, los llamados «coros internos» y diciendo «verdades», protegidos y amparados por un anonimato virtual que les impedía a sus víctimas poderles responder en justicia, sobre todo cuando a uno de sus

Este fenómeno se está repitiendo otra vez en ANivelDe con resultados lamentables, porque se apela al ataque personal para descalificar, más que criterios musicales -en este caso-. Esto, obviamente motiva a que muchas personas que de alguna forma u otra pudieran contribuir a «elevar el debate» (que no tiene que ser la función principal de la página, pero then again, por qué no?) a mantenerse al márgen del mismo.

Todo este introito es para plantear una serie de «statements» en cuanto a mí y la «máscara»: Lo primero es que, sin importar qué tanto me gustaban las máscaras en el teatro, yo jamás me he visto en la necesidad de crear un usuario para insultar a otro o para decir 2 verdades. Las cosas que yo no me sienta el valor de decirlas de frente y personal, las digo y ya (bastantes enemigos que me he ganado con eso ultimamente).

Lo segundo es que puede que alguien, fruto de esta primera confesión, argumente que el personaje de «Phoenix Díaz» es una máscara virtual y, por consiguiente, una total y absoluta hipocresía. Nada más lejos de la verdad. Aunque nunca he hecho mucha publicidad, todos mis relacionados y cercanos saben que Alexéi es Phoenix y viceversa, y yo mismo juego con esa dualidad porque siempre me ha llamado la atención positivamente. However, desde hace un par de días decidí darle un respiro a Phoenix y empezar a firmar con el nombre que me dieron hace 25 años, sobre todo porque no me averguenzo.

(Valga el paréntesis aquí para lanzar un reto público a quien demuestre con hechos fehacientes que yo haya creado usuarios fantasmas en alguno de los ambientes cibernéticos donde me muevo: aún cuando la guerra preurbano vs sinrumbo estuvo en sus buenas, cuando entré a este último lo hice como Phoenix, para que no quedaran dudas de que no estaba de «espía»).

Lo tercero es que, sin ganas de dármelas de Freud, mi posición frente a los que «se esconden detrás de un nick» es simple y vertical: no tienen el suficiente valor como para dar la cara esperando sus consecuencias ni el cerebro para mantenerse respondiendo, actuando con la filosofía de la gata de María Ramos: tiro la piedra y esconde la mano.

Este tipo de personalidades sólo me merece pena porque, al igual que la historia del sapo y la luciérnaga: «no soportan ver al otro brillar».

Sé que voy a recibir mucho fuego por esta catarsis, pero estoy dispuesto a enfrentarlo. Como ven, queridos anónimos que se van a otra parte (puse el link, pero honestamente esta gente ni siquiera la promoción gratuita se merece) para acabar conmigo y otros más, yo no me escondo detrás de un nick… y esa es una decisión personal.

Desde la redacción, Alexéi Tellerías.

Bring it on, baby!