De traumas y peregrinaciones

(Fotografía: Francis Guerrero/LISTÍN DIARIO)

«Thursdays are traumatic», fue lo único que pude pensar cuando ví el viaje de servicios para el día de hoy… Cuando me dijeron que -aparte de uno que tenía puesto por mí mismo para la tarde- me tocaba entrevistar al artista plástico Aquiles Azar y tenía que ponerme a buscar fotógrafo (que nunca hay), y me dieron las 11 y media (la entrevista era a las 11) y yo sin salir de aquí, sólo me quedó sentarme a ver cómo el stress quería inyectárseme en las venas.

Pero se logró salir a camino, y yo comprendí que me voy a volver «experto» en temas de cultura y artes plásticas, «al estilo de La Vida». En otras palabras, que mi reportaje-entrevista a Ramón Oviedo gustó.(No me quejo… doy gracias porque my boss ya sabe perfectamente a cuáles temas «le voy a entrar bien», y eso significa que me conoce mejor de lo que yo me imagino)

Mañana es posible que le caiga a lo de Victor Calderone… sí y solo sí (se acuerdan de esa condicionante en álgebra de séptimo?) consigo una boleta adicional para Elvirita. Hoy logré encontrar a Desde El Medio, pero estaba full de gente y yo andaba en bola (además de un tapón que tenía la salida de un cortejo fúnebre desde la iglesia adventista que está al lado… macabro, verdad?) Así que no sé si voy. De todas formas, si me ven por allá, grítenme.

El caso de «El Peregrino» sienta un precedente peligroso en protestas comunitarias… o sea, para que el presidente me reciba, ¿tengo que caminar desde Dajabón a pié? Y total, que no lo recibió, sino que envió al vocero, quien simplemente le rezó un rosario… de promesas. El hombre va a volver con las mismas decepciones del principio.

Ahora, ¿por qué es un precedente peligroso? Porque, de repente, el pana se ha vuelto «un ejemplo»: «¡todos debieramos ser como el!» ajá, ¿y entonces, los que vivimos majándonos el C… todos los días y buscamos el cambio una persona a la vez, pagamos impuestos, vivimos de manera transparente y no robamos no lo somos?

(y claro, ya se le pegaron mil rémoras, incluyendo a cierto funcionario camaleónico cuyo pseudónimo nos recuerda en cuál partido fue que se inició… pero parece que el hombre no es bruto -bueno, no tanto- y se le zapateó. Pero han aparecido otras sanguijuelas con cara de santo que no por ello dejan de pegársele y querer chuparle la sangre)

…Es difícil lograr un cambio, pero ya vimos que caminar nosecuantos kilómetros no lo va a lograr. Aún así, esto ha demostrado que el único mecanismo de presión real es la unidad del pueblo bajo una sola bandera. ¿Utópico? Tal vez. Pero por alguna parte hay que empezar. Nada de izquierdas, nada de derechas, nada de centros. Simplemente seres humanos que sueñan con una sociedad más justa y que están cansados de un sistema que se lucra a sí mismo y sólo se acuerda de la «plebe» al cumplir 4 años.

Los jóvenes necesitamos unificarnos en torno a una respuesta enfática al interés de algunos sectores de querernos culpar exclusivamente de la ola de violencia. No somos la generación perdida. Me niego a que nos vean así. ¡Carajo!
Muchas han sido las pestañas que me he quemado superándome como para que me mezclen con aquellos que no hayan querido -o podido- quemar etapas y crecer.

Los estudiantes, jóvenes profesionales y empresarios (además de mis colegas comunicadores jovenes) tenemos que unificarnos en cuanto a este criterio. LOS JOVENES NO SON EL PROBLEMA.

Estoy trabajando en una contra-propuesta. Algo que nos haga sentir. Cuento con el apoyo de los bloggers, después de todo, este medio es nuestro. Es nuestro porque nosotros lo creamos y lo dominamos. Es hora de empezar a hacer presión como en los tiempos de Yatabueno, sólo que con un propósito más definido: no ser tan idealistas, pero tampoco tan pragmáticos. No es fácil, pero hay que seguir echando a perder. After all, ser joven y no ser revolucionario es una contradicción.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».