El último… del 2006

República Dominicana, junto a los demás países que conforman la esfera terrestre, se prepara para despedir el 2006 y darle la bienvenida al próximo año. Al igual que todos, quien suscribe esta Catarsis está inmerso en la eterna vorágine de preparativos, planes, fiestas y prácticamente todo lo que ocurre cuando el conteo regresivo se detiene en cero.

Mirando hacia atrás, cuando inicié 2006, lo hice cargado de muchos planes. En general, me prometí a mí mismo que este sería «el año»: que aquellas metas que llevaba arrastrando desde años atrás se cumplirían y no pasarían de ahí. Bueno… el Destino es una cosa cabrona y ha convertido este año (como todos los que terminan en números pares) en uno de aprendizaje.

Y cuando digo aprendizaje, me refiero a la única forma de aprender a vivir que mi subconsciente acepta: a golpes. Han sido unos 12 meses de pura candela, con sus cosas buenas claro. Sin embargo, al momento de pasar balance creo que la balanza se va a inclinar hacia lo positivo.

(me van a permitir que no entre en más detalles… gracias)

Llegando el final del año, y sabiendo que es muy difícil que me pueda conectar hasta el martes (porque acá en La Vida hemos adelantado trabajo para no venir el día primero -¡léanse mi reportaje de portada por cierto!), quiero despedir el 2006 en esta Catarsis con una mirada de esperanza sobre el próximo año.

Ojalá que las cosas vayan bien para todos. Ojalá que las metas que nos planteamos todos los días del año puedan cumplirse. Ojalá, sobre todo, que aquellos que viven queriéndonos robar todo, no nos quiten la esperanza y la fe… la fe en lo que sea y la esperanza de que algún día la tortilla se volteará.

De mi parte, yo he preferido no hacerme ningún tipo de esperanzas ni planes muy concretos para el nuevo año (a pesar de que escribí este reportaje sobre la importancia de empezar el año con un buen plan). Llámenme terco, pero la última vez que hice un plan para año nuevo terminó pasando todo lo contrario, así que los ánimos de estar planeando cosas no están muy altos que digamos.

Para empezar, sí puedo comentarles que el único plan que tengo es el de mi viaje a Las Vegas, Nevada, la próxima semana para asistir al Consumer Electronic Show (CES 2007), mi primero en casi 10 años (es que estaba vago con lo de renovar el pasaporte) Espero volver con la maleta llena de historias, reportajes y vivencias.

Mientras eso llega, tengan todos un feliz y seguro Año Nuevo. Beban con moderación y si van a dejarla en casa (porque ella bebe mucho), asegúrense de tener a mano los cuartos del taxi… los AMET van a estar muy aburríos en Nochevieja y estarán buscándose «sus reyes».

Catarsis Catarsis. Nos vemos en el 2007, si el Destino lo decide así.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Y dale alegría a mi corazón…

Y bueno, como dicen los habitantes de la república austral del cono sur. El caso es que, con el final del año me ha entrado la entre nostalgia y depresión que suele venir. Me ha dado una brega del carajo encontrar la inspiración para escribir (y es duro cuando escribir se convierte en tu modus vivendi).

En fin, que he decidido acompañar mi soledad con mi bebé (entiéndase, mi iPod), y he puesto a gritar a Mercedes Sosa. Mercedes, para los que no la conocen, es una de estas extrañas maravillas a quien la Naturaleza dotó de una voz potente y fuerte para, con ella, denunciar las injusticias de Latinoamérica en aquellos años de crisis.

Mercedes, quien estuvo en la isla en aquella jornada tan bien recordada y difícil de repetir de «Siete días con el pueblo», supo acompañar mi tortuoso y difícil trayecto del fin de la adolescencia a la joven-adultez, si podemos llamarlo de alguna forma. Gracias a la colección de CD´s de mi papá, empecé a descubrir un mundo lleno de cigarras, caritos, mazas y -sobre todo- canciones.

Canciones que hablaban de una cosa pequeñita llamada Libertad y que arullaban sueños de revolución, en estos días cuando el nuevo orden prometido y esperado se hacía el esperado (valga la redundancia). Cuando vivir se convertía en una batalla diaria frente al mundo con un ejército de uno. Sí, creo que Mercedes supo tenderme una mano de aliento en mis días de rebelde sin causa.

Hoy la he vuelto a traer y vino con sus recuerdos. Los mismos de cuando mis ojos se desbordaron de agua de mar por rabia e impotencia. O de aquellos días cuando la Zona Colonial era mi segundo hogar y yo podía ser yo sin que nadie me coartara. No pude aguantarme la tentación y empecé a bailar. Sí, porque -como ya he dicho- su voz me inspira una confianza para lanzarme al vacío sin importar las consecuencias.

En particular, hay una canción que es la que me ha servido de bálsamo ante esta vorágine nostálgica. Es una cuya autoría debemos al inmenso Fito, pero cuyo sentimiento sólo ha podido ser interpretado a cabalidad por «Meche»: el título de esta canción lo encabeza el contrasentido de hoy: «Y dale alegría a mi corazón».

En esta tarde de quimeras incenciadas, pido que la alegría, la misma a la que los integrantes de la Franja del «No» chileno cantaron, llegue a sus corazones, a sus mentes, a sus vidas. Es lo único que les pido, al menos hoy, y mi deseo más sincero en este fin de año.

Con esta canción, una copa de vino White Zinfandel y una lágrima que persigue la comisura de una sonrisa, despido este 2006. Tal vez mañana escriba el último post del año pero, al entrar en este fin de semana, la transición para mí ya se ha iniciado.

Sean felices. Yo lo estoy intentando.

Catarsis Catarsis.

«Y dale alegria, alegria a mi corazon
Es lo unico que te pido al menos hoy.
Y dale alegria, alegria a mi corazon
Y que se enciendan las luces de este amor.
Y ya veras
Como se transforma el aire del lugar,
Y ya, ya veras

que no necesitaremos nada mas.Y dale alegria, alegria a mi corazon
Que ayer no tuve un buen dia, por favor.
Y dale alegria, alegria a mi corazon
Que si me das alegria estoy mejor.

Y ya veras
Las sombras que aqui estuvieron no estaran
Y ya, ya veras

que no necesitaremos nada mas.Y dale alegria, alegria a mi corazon
Es lo unico que te pido al menos hoy.
Y dale alegria, alegria a mi corazon
Afuera se iran la pena y el dolor.

Y ya veras
Las sombras que aqui estuvieron no estaran
Y ya, ya veras
que no necesitaremos nada mas».

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Encuentros cercanos del primer tipo

La experiencia vale la pena comentarla. Santo Domingo Este, 1 de la mañana. Un vehículo rojo surca la autopista de San Isidro a una velocidad moderada, camino a algún lugar de los designios de Juancito. Cerca de los testigos de Jehová, un grupo de policías nos hace señas y morisquetas para que nos detengamos. Los cuatro ocupantes del vehículo empezamos a resabiar, buenos dominicanos al fin, pero el vehículo se para. Bajamos los vidrios.

«Saludos comando», fue lo primero que Pablón dijo. «Somos de la prensa, del Listín Diario, y tamos saliendo ahora mismo de allá»

La pregunta del policía a este comentario fue la última que Stefi, Milton, Pablón y yo pudimos haber imaginado:

«¿Y ustedes conocen a Erik Febrillet?»

Comentarios de aprobación. Sí, claro que lo conocemos. «El es escogidista, pero es buena gente» fue lo que dije, tratando de ocultar el estropajo que el exceso de Santa Carolina había colocado en mi boca. El agente nos deja ir.

Todo el trayecto de ida como de vuelta fue muriéndonos de la risa… ¡mira tú que por conocer al Febri no se pusieron a jodernos!

Una pequeña experiencia para alegrar el inicio de la mañana. Buenos días a todos.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Siete rejas

Hoy el ajoro no me deja comentar ni el operativo «Moños bonitos» (que tengo desde la semana pasada por comentar) ni el hecho de la ironía del gobierno en declarar el 2007 «Año del libro y la lectura» después de haberle quitado un cojonal de $$$ al presupuesto de la SEE para dárselo al Metro de Santo Domingo.

Quisiera opinar sobre eso y sobre las nuevas medidas de control del consumo de alcohol puestas por un tiguere muy aburrío quien parece que no tiene amiguitos con quien jugar y se contenta con hacerle la vida imposible a uno con medidas que parecen sacadas de lo profundo de un saco del puritanismo. Pero, como les dije arriba, no tengo tiempo ni siquiera para reírme de la nueva medida. Instead, les dejo con una cancioncita de Víctor Jara, de quien ya les hablé hace unas cuantas semanas.

Es que buscando en Internet canciones de Jara, me encontré con esta pequeñita pieza que encierra en sus acordes una nostalgia infinita. No quiero irme en una con la canción, pero se las dejo a ustedes para que la disfruten, si hacen click aquí. Se titula «Siete rejas», y es mi regalito de vísperas del día de los inocentes.

Sean felices. Mientras tanto, Catarsis Catarsis.

Siete rejas, siete llaves,
siete ríos, siete mares.
Siete son los que te llevan,
siete son los que te traen,
siete son mis siete mares.
Que venga, que venga,
que corra, que corra.
Mi valiente ha de volar,
mi valiente ha de volar,
mi valiente ha de volar.

Un valiente ya se acerca,
un valiente ya se acerca.
Galopando siete mares
buscando la fortaleza
para desatar tus manos.
Siete llaves, siete rejas,
tu valiente romperá.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Un mensaje en Navidad

Alguien a quien yo aprecio mucho me enseñó en estos días pascueros que no se puede confiar:

Ni en amistad de guardia
Ni en amor de meretriz
Ni en sonrisa de político.

¡Felices Fiestas a todos!

Pronto estaré dando detalles de las novedades de estos días.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Una sorpresita musical

Y pues… continuando las celebraciones navideñas, hoy vino una delegación de la Secretaría de Cultura trayendo un mini-concierto de… ¡el coro de niños de Marianela Sánchez!

O sea, imagínense mi entusiasmo… ¡yo estuve en ese coro durante 10 años! Cantaron un pequeño medley navideño que incluyó «Blanca Navidad», «Cascabel», «Al mundo paz» y otra más que ahora mismo la memoria no me deja recordar… pero fue muy cool recordar aquellos días cuando era yo quien cantaba y otros los que aplaudían… ¡madre, me estoy poniendo viejo!

(sí, ya lo sé, no me lo recuerden)

Y bueno… las fotos se las pongo mañana. Es que no quería dejar que el día pasara sin comentar esta noticia.

Saludos a todos y sean felices.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Más fotos

Aquí unas cuantas fotos más… las tomadas por mi cámara (y ahora agrego también las que tomaron Ramón Almánzar y Stalin Nuñez). Les debo los captions… aunque en Flickr me he tomado tal molestia.

Catarsis Catarsis.


Fiesta Navideña del Listî DiarioFiesta Navideña del Listî Diario

Fiesta Navideña del Listî Diario

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Fiesta Navideña del Listî Diario

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Fiesta Navideña del Listî Diario

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Fiesta Navideña del Listî Diario




«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Crónica muy particular de un viernes

Crónica muy particular de un viernes

Angel, Stalin, Li, Yours Truly, Yoni, Emelyn, Febri, Omar y Gabriel

Una buena noticia: La de que el premio de «Empleado estrella» del área de redacción cayó en manos de José Nova… made me feel proud!

Otra buena noticia: Saber que la gratificación de este año equivaldrá a un sueldo y medio.

Una nota graciosa: Cuando, en la rifa de la cooperativa, Omar (de Listín Digital) se ganó un secador de cabello y una orden para manicure y pedicure… ¡eso fue priceless!

Un momento para no olvidar: Cuando Rafa Rosario, de los Hermanos Rosario, dijo: «¡un saludo para La Vida y Espectáculos!»

Un recuerdo jocoso: Milton y Maritza compitiendo por Redacción en el concurso de los globos… ¡fueron los primeros en perder!

Una frase de esas que grité: «¡Somos el departamento má aburío del Listín Diario!»

Como podrán imaginarse, el viernes pasado fue la fiesta navideña del Listín Diario, acá mismo, en el parqueo. Por lo general puedo decir que la de este año fue muy buena, desde la logística hasta las actividades que se realizaron (sí, incluyendo la comida).

A pesar de que tenía una agenda demasiado apretada, no podía dejar de compartir con la gente con la que tengo que verme las caras todos los días: mis compañeros de batalla en la redacción y departamentos aledaños (scanner, documentación, fotografía, publicidad, etc…) Así que decidí darme la oportunidad con todo lo que traía.

Como siempre ocurre en este tipo de actividades, fue dificil quedarme sentado. Estuve con los muchachos de revistas (hablé bastante con Soranyi que, por cierto… ¡qué bien baila la muchachita!), en algunas mesas de redacción y la otra parte de la fiesta me la pasé aquí en mi escritorio, ora refrescándome del calor, ora cambiándome la camisa (unos 4 cambios en total) porque ya la otra había quedado completamente mojada (ese fue uno de los chistes de la noche).

Me sentí bastante bien de estar con «los muchachos». Es que, mal que bien, nosotros somos un grupo de «marditos locos» a los que las obligaciones del día a día le permiten celebrar como uno quisiera. Y por eso me quedé más tiempo con los muchachos de diseño y de scanner luego de que se rompiera la taza (aunque mi querida Gris no pudo quedarse por compromisos de trabajo… yo entiendo). Así, la noche enrumbó nuestros pasos hacia… ¡Tele Ofertas!

¡Madre…! O sea, yo estoy JARTO de pasar por ahí de noche y ver el destelengue que hay por allá, pero jamás me imaginé que era tan así! (por ahí tengo un video de Kilia aprendiendo a bailar bachata jajajajaja)

En general, reitero, la pasé bien. Y diciembre todavía tiene muchas actividades guardadas… pero, ¡Ay!, todos sabemos que después vendrá el enero de la olla!

Aquí un poquito más de testimonio gráfico:

(Hay más fotos. Pero ni he podido bajar las de mi cámara ni he conseguido las de las cámaras de Stalin y Almánzar… pero ellas vienen, ténganlo por seguro)


Catarsis Catarsis

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Bateando por un sueño

Son las 12 del mediodía en el estadio Quisqueya. Un hombre se para al lado del home-plate bate en mano y toma una pelota de una canasta que tiene cerca suyo. Observa y lee que la misma tiene inscrita la palabra «Educación».

La eleva en el aire y, al batearla, la pelota cae en el Liceo Juan Pablo Duarte, el cual se convierte, casi por arte de magia (aunque sabemos que es por la «magia» de AfterEffects o algún otro programa de edición) en un mega edificio, con ventanas de cristal y concreto visto.

Lo mismo ocurre con otras pelotas que dicen: «salud», «electricidad», «transporte» y así por el estilo. En realidad poco importa el orden de las palabras, el asunto es que todas salen del estadio y se dirigen hacia una playa llena de contaminación, la cual se convierte automáticamente en un beach resort ultramoderno, el «Angelita» o Robert Reid adquiere 5 pisos más de los que tiene actualmente y una avenida capitalina se llena de elevados y pasos a desnivel.

El bateador suda, es evidente que tanto trabajo y de frente al «tetero del sol» provoca exceso de transpiración. Se seca el sudor de la frente con la mano que tiene libre y este cae, pesado, como una bomba sobre el plato.

Toma, finalmente, una pelota y la mira con atención. La misma tiene una inscripción que dice «Convención, Enero 11». Su mirada se dirije entonces hacia la pared verde del Quisqueya, en el lugar donde está el numerito mágico: 411. No sabemos lo que ocurre después, porque la imagen de este anuncio «baja a negro» y se escucha un sonido de un batazo, para luego observar un texto que busca convenernos de que este país necesita un «MVP» mientras un coro femenino canta las alabranzas del candidato.

Hasta aquí con la explicación denotativa. Paso pues, como buen alumno de Wanda Ramírez y Félix Francisco Ayuso a hacer mi interpretación connotativa del anuncio de Miguel Vargas que, aunque excelente en el uso de códigos cinematográficos para dar a conocer de una manera «light» su propuesta política, tiene como trasfondo una realidad que pasa desapercibida para muchos.

(Lamento mucho no tener disponible el spot para analizarlo más detalladamente y paso a paso)

¿Cual es la cuestión? Bueno. No voy a hablar del parecido entre el «MVP» de «Miguel Vargas Presidente» y el de «Most Valuable Player» (Jugador Más Valioso, para aquellos que no hablan er dificil). De hecho, esa alusión a los batazos solucionando problemas que tienen más de 45 años (lamentablemente los mismos que tenemos de vida democrática) es muy creativa y refrescante, entre tanta campaña disparatosa y sucia.

Sin embargo, mi preocupación al ver este anuncio vino al darle una mirada más detenida a las «soluciones» que presenta. Según este mismo planteamiento, todo se resuelve construyendo cosas. Bueno, obviamente Vargas Maldonado es ingeniero civil y fue secretario de Obras Públicas durante el gobierno de Hipólito, pero… ¿pretende acaso el precandidato perredeísta a utilizar la fórmula de los gobiernos de Balaguer de varilla y cemento?

Entonces, según este anuncio, la educación se soluciona construyendo muchas escuelas, sin importar que los profesores se mueran de hambre y no tengan las capacidades necesarias para formar a los niños, niñas y adolescentes de nuestro país.

Si por ahí mismo vamos, el problema de las playas abandonadas y descuidadas (esto último algo que no le debe competer al presidente de la República, sino a los síndicos) se soluciona construyendo hoteles… sí, esos mismos que privatizan un área que, de acuerdo con las leyes vigentes, es del pueblo dominicano.

Y hay más. Vargas Maldonado reivindica, sin quererlo, a Leonel Fernández, cuando en el área de transporte «propone» la construcción de elevados como solución… Los que no saben, averiguen por ahí quién fue que inició con ese cuento. Diandino Peña tiene que estar riéndose con la muela de atrás cada vez que ve ese spot.

Está claro que este país necesita un presidente que sea capaz de lograr de una buena vez por todas dejar de hacer borrones en la hoja y la arranque para empezar con un papel nuevo, pero eso de estar haciendo promesas que no se van a cumplir – y además planteando que todo se va a resolver construyendo cosas como si no tuvieramos suficiente con la política de «construye de todo para que los compañeros cobren una comisioncita» – es una burla a la inteligencia de los hombres y mujeres que tenemos 2 o 3 cheles de frente.

Mi opinión. Ya se saben el resto, aunque lo dice allá abajo.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

Amigas

La amistad no puede medirse en cantidad de tiempo sino en la calidad del mismo. La distancia es una excusa sencilla cuando el sentimiento tiene la suficiente fortaleza como para aguantarla. Si hay un sólo detalle que valoro de cada llegada y partida del año es en función de la gente nueva que llega a mi vida a fortalecerla. Por eso, porque ustedes son «las cibaeñas más buenagente» (¡exceptuando a mi vieja, claro!) quiero rendirles por este medio un gigantesco testimonio del inmenso cariño que les tengo.


Catarsis Catarsis

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»