Palo Alto – Primer día

Mi foto de Miami...

 Lo primero que hay que decir es que se suponía que mi vuelo partía desde Las Américas a las 6:45 de la mañana. Dicho esto, yo debía estar haciendo el check in unas 2 o 3 horas antes, ¿verdad? Pues a eso de las 2 de la mañana, el despertador hizo de las suyas y me levanté con poco sueño, a estar listo para cuando la gente de la agencia que me invitó pasara a recogerme…

Y aquí vino lo interesante. Sólo para «revisar», eché un vistazo al plan de vuelo y… ¡resultó que mi viaje salía a las 11! Y para colmo el celular empezó a sonar con el chofer de Porter Novelli preguntándome donde era que yo vivía «que ya estaba cerca»… Podrán imaginarse ustedes los pensamientos que me llegaron a la cabeza en ese momento.

 

Pero en fin. Volví a despertar a mi viejo, que se ofreció para acompañarme hasta el primer piso, agarré mis maletas (bueno, una y el bulto de viaje), puse buena cara a la madrugada y me dispuse a gozarme la experiencia completa. Y para no hacerles más extenso el cuento, logré «colarme» en el vuelo de las 6:40 AM… de más está decir que mi fila de asientos estuvo vacía, así que no volé incómodo.

En Miami, a las 9 de la mañana, ví que el vuelo no salía hasta las 2:40… para más suertes, ni siquiera aparecía en la pantalla de «salidas» (el más tardío era el de las 2:00). Así que, al saberme con mucho tiempo, hice de todo: Desayuné, dí más vueltas que un trompo por el aeropuerto y… ¡hasta salí a dar una vuelta en un autobús público por la ruta 77 de la Autoridad de Transporte de Miami Dade!

(y también le tiré una foto a la bandera dominicana que había en el aeropuerto… qué puedo decir, un momento patriótico)

Lo gracioso fue que, cuando por fin entré al área de abordaje, empezó la historia triste de la larga espera del avión y el retraso… Para que se vayan haciendo una idea, el avión que cubre la ruta MIA-SFO también sirve el área de Aruba. O sea, que viene desde Aruba, hace escala en Miami y continúa hacia San Francisco… ¿vamos bien?

Pues el vuelo empezó a reenviarse de horario: 2:45, 3:15, 3:45… y el molote de gente frente al Gate Nomeacuerdocual… en esas veo que llega el avión y me doy cuenta de que estaba… ¡descargando equipaje! Una valium hubiera sido genial. Pero bueno, al final empezaron a llamarnos para ir abordando y me sentí mejor… ¡pero hubo que esperar más!

Y es que habían unos artistas que tenían que llegar a San Francisco cuanto antes y el vuelo se había sobrevendido, por lo que estaban ofreciéndole 500 dólares a 5 personas para que se apearan… créanme, que lo pensé mucho, pero yo no podía esperar más tiempo en llegar.

Me ahorro comentar las traumáticas 5 horas de trayecto en las que no hubo alimentación porque American ya no está dando comidas, sino vendiéndolas… la próxima vez que vaya a hacer un viaje tan largo, me tomo un somnífero y a dormir a pata rendida.

Pero así como no hay mal que dure 100 años, todo llega a su final. Me sentí en la gloria cuando el reloj marcó las 10 de la noche (pero en California eran apenas las 7) y el capitán pronunció las palabras gloriosas: «Flight attendants prepare for landing». Y no, no hubo aplausos cuando aterrizó el avión. Yo tampoco suelo hacerlo, así que me evité la verguenza.

Al final, resulté darme cuenta de que quienes fueron mis compañeros de vuelo eran entrenadores de esgrima, que venían de un campeonato nacional en Florida… ¡diablos! No hablé tanto con ellos, pero de haberlo sabido… (nota al márgen: muy poca gente sabe que yo llegué a practicar esgrima en los días previos a los XIV Panamericanos Santo Domingo 2003 y que incluso pude haber sido, si hubiese tenido el tiempo, selección nacional, en la categoría de Sable)

Pues me ahorro el trayecto desde el avión hasta baggage claim, pero acá pasó algo muy particular: nos hicieron movernos de carrusel más de 3 veces… ¡parecía un relajo! Y ¿pueden creerme que en el mismo vuelo venía un compatriota dominicano? Sólo que él venía desde Aruba… parece que está establecido por allá.

Cuando estoy en la espera, veo al chofer con el letrero de HP y mi nombre mal escrito…. mala señal (y me perseguiría durante todo el tiempo, ¿sa´en?). Me identifico y le digo que estoy esperando mi maleta, a lo que él responde que nada más estamos esperando a la otra persona que llegaba en el mismo vuelo y que resultó ser Orlando Rojas, de Evaluamos.com, website colombiano especializado en tecnología.

Pues una vez llegado él, nos dirigimos hacia Palo Alto… más o menos el viaje se tomó unos 30 minutos. Yo me la pasé todo el tiempo mirando el paisaje e imaginándome cómo sería si la autopista Duarte fuera así… (¡dream on, pana! jajajajajaja)

Llegamos al Crowne Plaza Cabaña Hotel, ubicado en una calle con un nombre muy particular: «Camino Real». Luego del check in, nos encontramos con David Rodríguez, quien nos dijo que todos los demás estaban en el cócktail de apertura, hacia donde nos dirigimos luego de dejar las maletas en la habitación y darme un baño para «espantar los malos espíritus» (¿recuerdan que tenía más de 12 horas desde la última vez que ví agua?)

Y para finalizar este primer día (con pocas fotos, porque no quise tomar ninguna) pasé por allá y empecé a conocer a los colegas que me acompañarían durante todos estos días. Ahí saludé a Aldo Vela, de El Comercio, a quien ya conocía desde Las Vegas… en esas estuvimos hasta que el bar lanzó su «last call» y dieron las 10 de la noche. La mayoría de los colegas se fue recogiendo y yo, aunque estaba «hyper», entendí que debía recuperar algunas energías para el día siguiente.

(No hay fotos de este primer dia por razones obvias… bueno, hay unas del aeropuerto de Miami, pero esas las subo después)

5 comentarios en “Palo Alto – Primer día

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