Palo Alto – Segundo día

 Habitación 113, Crowne Plaza Hotel at Palo Alto. Enciendo la televisión para observar la programación y… ¡oh sorpresa! No tiene ni un sólo canal en español. De hecho, en la carpeta que estaba sobre el escritorio conteniendo la información del hotel, decía ahí que «Telemundo está en el 16», pero ahí lo que veo es PBS… muy aburrido por cierto 😦

Nada. Será dormirme mientras veo «The Conan Show». Antes de eso, intento colocar un CD de relajación para dormir que está en la habitación pero no me deja concentrar. Eran aproximadamente las 11 de la noche.

A las 4 de la mañana (aquí ya serían las 7) los ojos se me abrieron como dos «medio peso». Me imaginé que debía ya ser de día, pero la hora me hizo entender que no, que faltaba mucho. Intento dormir. No logro conciliar el sueño. ¿A que no adivinan qué hice?

Me puse a planchar.

Es que toda mi ropa había sido lavada el día anterior y no hubo tiempo de tenerla lista, además que con el viaje… ¡bueh! Ahí más o menos le quité las arrugas a las camisas, porque, hombre al fin, insisto en que «los pantalones no se planchan». Al menos los jeans… y eso fue lo que yo llevé.

Termino de planchar. Son las 5 de la mañana. Me acuerdo que el librito decía que el «fitness club» estaba abierto las 24 horas, en el segundo piso. Me cambio y subo. El frío y la soledad del lobby. Suerte que había una flatscreen en la que puse CNN para acompañar el pedaleo de la bicicleta estacionaria. Luego de 8 minutos cambio al «treadmill». Otra persona llega, pero yo no le presto mucha atención.

Aquí pasaron muchas cosas, incluyendo un intento de salir a caminar afuera que fue frustrado por encontrarme con un «personaje extraño» en uno de los asientos de la acera frente al hotel. (Dios, ¿por qué no le tiré fotos al área frontal? Ya sé… porque no tuve tiempo ni para eso)

Avanzamos hasta las 7 y 45 de la mañana, cuando estábamos todos citados al lobby. Los «tempraneros» le caímos primero y nos pusimos a comentar sobre el hotel y nuestros respectivos viajes. Ahí conocí a la mayoría de los argentinos. Llega el autobus que nos estaría moviendo durante todos estos días.

Su destino HP Labs, hogar de la primera gran edificación de HP donde Bill Hewlett y David Packard tuvieron sus oficinas (todavía están ahí, conservadas para la posteridad y con las puertas abiertas de par en par para todo aquel que quiera recordar la política de «puertas abiertas» de esta empresa).

Nos recibió (aparte del desayuno) Dana Judge, directora de comunicación externa para las Américas de HP. Las actividades se iniciaron casi sin chance de descanso. Howard Taub, Kumar Goswami y Phil Kuekes, quien habló sobre nanotecnología y de paso nos llevó por algunos de los laboratorios donde se está experimentando a partir de estos procesos. Luego siguió la magnífica participación de Susie Wee.

Susie Wee

 Creo que ya les dije lo que pasó aquí. Como su área de «expertise» es Mobile y Media, muchas de las cosas que mencionaba eran conocidas por mi, como Pluribus, VooDoo y UGC (User Generated Content). Este fue uno de los chistes de la jornada, porque cada vez que ella preguntaba «have you guys heard something about…?«, la única mano que se mantenía levantada era la mía, a lo que ella dijo «ok, you just leave it up there» entre risas.

Al final logré hacerle unas cuantas preguntas en un «one on one» informal, para subir lo más rápido posible a las oficinas de Bill y Dave. Todo está conservado tal cual, incluyendo el empapelado en madera bien «retro» que puede observarse incluso en la sala de reuniones. También, muy museográficamente, pueden observarse varios de los inventos de HP, incluyendo el oscilador de audio 200A, que fue el primero (lo de 200 fue para hacer creer que eran una compañía veterana de la costa Oeste jajajajajajaja).

Tomamos muchas fotos. Yo aproveché, luego de que Aldo se atrevió, y me tiré una foto sentado en el escritorio de Dave. Luego crucé el pasillo y pasé al de Bill. Aquí empecé a notar la importancia que otorgan en HP a su pasado y a su devenir a través de la historia (tendría el chance de comprenderlo mejor al día siguiente, pero no nos adelantemos)

De ahí nos movimos hacia el edificio 20A, en el auditorio, donde nos quedaríamos recibiendo las conferencias hasta el último día. Allá, después del almuerzo, nos tocaron varias conferencias más: la de diseño, con Sam Lucente, y la demostración de HP Halo, en grupos de 3 (a mí me tocó el primero), dentro del estudio de Halo que tenían en dicha oficina.

Hicimos contacto con 5 ejecutivos de HP en 3 ciudades: Aguadilla (Puerto Rico), Corvallis (Oregon) y Boise (Idaho)… ¡cual de los tres má lejo! Lo malo es que no podré ponerles fotos, porque no nos dejaron tirar… pero ya salió mi reportaje el pasado martes y Orlando, de Evaluemos, también lo hizo en su portal.

Después de ahí nos pusimos a hacer coro en el hall frontal en lo que llegaba el bus para dejarnos en el hotel y ponernos ready para la cena. A las 7, vinimos llegando a San Francisco para las cenas grupales… Heberto hizo un chiste sobre el hecho de que a los colegas canadienses y a los brasileiros los mandaron a un restaurante y nosotros a otro, que resultó ser el Nomeacuerdo McCormick, respecto a que nos estaban discriminando a los hispanoparlantes por «tercermundistas».

La cena fue bastante buena. José Chama pidió langosta y le tocó su delantal, pero al final le faltaron 2 «muelas» y fue mesa por mesa preguntando quién quería hasta que me vió y dijo: «oh, ¿pero por qué no vine aquí antes?». Sin más preámbulos el hombre tomó su plato, me lo puso en frente y me puso el delantal… tienen que haber algunas fotos por ahí, pero no mías, porque a mí se me olvidó llevar la cámara al restaurante (sily me!)

En resumen, muchas risas, muchas historias y sobre todo mucha comida, como cada vez que los hermanos latinoamericanos se reúnen. De ahí sólo quedó tiempo para regresar a Palo Alto al hotel y es ahí cuando Martín me presta su laptop para revisar mi correo, escribir aquello de que «Ya casi es medianoche en Palo Alto» y caer rendido del sueño en pleno lobby.

Cuando las baterías no dieron para más, me retiré a dormir. Eran las 12 y 20 de la madrugada.

5 comentarios en “Palo Alto – Segundo día

  1. No sabes cuánto me reí con eso de «planchar»… acá a un compañero lo llamó la jefa a las 3am un día a su casa (problemas en producción) y ella le preguntó que qué estaba haciendo y él le contesta que estaba «planchando» (pero planchando la sábana de abajo con su esposa jajaja)

    En fin… no supe qué desayunaste!

    Ah y las fotos???

  2. no pero ahi que darte un premio a ti… te las pasas tirando fotos y ahora q’ debes andar con una camara arriba la dejas…!!! que campeon!!! hehehehe

  3. «“have you guys heard something about…?“, la única mano que se mantenía levantada era la mía, a lo que ella dijo “ok, you just leave it up there” entre risas.»

    Talvez motivo de risas, pero que bien se siente saber que un compatriota era el que se las sabia todas :D. Un abrazo!

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