Ayer viajé al pasado

la V y yo 

Ayer, por unos instantes, fue 2001-03 de nuevo, «all over again». De repente, las emociones de aquellos días cobraron vida y me llegaron profundo, bien dentro. Las personas, la música, aquellos días cuando todos los fines de semana había algo que hacer y cuando vocear «vamoasécooooroooo!» era el grito de guerra que atravesaba nuestras gargantas.

Ayer, las míticas ocho puertas de la José Reyes volvieron a ser las de siempre. Parecía como si no hubiese cerrado, y abierto nueva vez para volver a cerrar y abrir para convertirse en un restaurante para volver a cerrar… y abrir una cuarta vez, en un esfuerzo de no morir. Nada de eso. La esencia se mantenía intacta.

Y como siempre, las personas de aquellos días fueron las que hicieron la revividera de recuerdos aún más intensa. Como aquella vez cuando alguien se dió un jumo que hubo que sacarlo de un concierto casi cargándolo, o de las juntaderas a beber y jugar dominó, o los «coro varonazo» en casa de Hipólito

Pero el recuerdo que más fuerte me golpeó fue el de un sábado cualquiera del año 2000. Creo que era marzo o abril. El lugar, el segundo piso de la X 102, hacia donde yo había llegado buscando un casette de Campamento Revolucionario a aquel programa que se iba «con la música a otra parte»: «Hola, yo soy Verocknica».

Los «concier tó´por ellos», El primer festival de Rock Dominicano en las Ruinas, el «infamous» tour al Carnaval Vegano, las reuniones en casa de cualquiera de nosotros, el proyecto Forofos que nunca se concretó, el foro y sus eternas historias, el inmenso cariño que le cobré a Vero y hasta el poema que le escribí cuando cumplió 30 años (pero que, en uno de los arranques de mi PC lo perdí)…

Todo eso volvió a cobrar vida ayer cuando, al cruzar la primera de las ocho puertas de la José Reyes 152, la ví, casi un año después de la última vez, sonriente y llena de juventud como siempre.

Voy a extrañarte mucho Vero. Gracias por saber estar, gracias por ser la misma joven eterna de siempre y gracias por haberme dado la oportunidad de re-descubrir que mi vocación estaba en el periodismo, cuando me invitaste a escribir para ANivelDe.com. Yo soy el resultado de muchos factores, muchos elementos y muchas personas, y me siento feliz de decir que tú eres una de ellas.

(No se me ocurre cómo terminar este thread, así que corto aquí, antes de que me raje a dar gritos y Doris me pregunte qué está pasando. Pero pueden ver algunas de las fotos que tomé por aquí.) 

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo»

5 comentarios en “Ayer viajé al pasado

  1. Cuando alguien ha marcado su huella imborrable en nuestras vidas, cuando llega a lo más profundo de nuestro corazón, con esa magia que los caracteriza y la chispita que aviva nuestra amistad…es difícil decir adiós. Un adiós que nunca se concretará porque ahí están los recuerdos, los momentos compartidos que atesoramos en nuestros corazones.
    Manito, brindemos por la amistad!!! Y si te pones a llorar, qué más da. Toma el teléfono y un traguito de vodka los dos. Te acompaño.

  2. Qué irónico, algo de be estar pasando por estos tiempos que a todo el mundo le esta dando por escribir «Pequeñas Memorias» (a lo Saramago) será que de repente vivimos en un constante deja vu día tras día.

  3. Vuelvo a mi usuario original que por alguna razón utilicé sin pensar, y asi, siendo yo, como yo, atento a yo y responsablemente yo, estuve, de alguna u otra f orma, muy extrañamente, muy sutilmente, y con prescencia casi desapercibida, en estos años memorables. Ahora ella, la persona galardonada con esta despedida, está aquí donde estoy, y yo… sigo desapercibido.

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