El otro lado de la corrupción

En estos días he estado observando con atención la campaña de «La Lucha», la iniciativa de sectores de la sociedad civil en contra de este flagelo que, como bien dicen ellos, «no nos deja avanzar».

Tenía pendiente escribir algo sobre esto desde hace un tiempo, (¡Gracias Carla por la sugerencia!), pero el tiempo no me había dejado. Pero el pasado fin de semana, hablando con algunos relacionados, me dí cuenta de la otra cara que no se deja ver en esta campaña, y que entiendo menester discutir también.

En la Junta Electoral del DN, allá donde uno va a legalizar sus documentos que lo certifican como persona civil viva (acta de nacimiento, matrimonio, divorcio, etcétera) hay un empleado que vive informando sobre las actividades y las filas, y le agrega una frase muy interesante: «tan corrupto es el que paga por un servicio como el que lo ofrece». Y, bueno, tiene razón. Cuando uno soborna a un «buscón», se está haciendo cómplice. Pero… ¿qué ocurre cuando las instituciones públicas se empantanan a propósito?

No creo que son pocas las veces que hemos escuchado (o nosotros mismos) a gente quejarse sobre lo lento que es ir a una oficialía civil a buscar un acta de nacimiento, o la pela que se coje (yo puedo dar testimonio) para obtener el pasaporte (así sea el mal llamado VIP). Uno tiene que ir dispuesto a perderse toda la mañana, y parte de la tarde, entre mares de gente que también está en lo mismo.

¿No será que hay sectores dentro de estos «centros de servicio» que no quieren eficientizar las labores?

Para mí está muy claro. Mientras más «molote», más gente sin tiempo dispuesta a «hacerse cómplice» de la corrupción. Y a los ciudadanos que no queremos corrompernos, ¿quien nos defiende? ¿Quién desenmembrará el atolladero de esos campos de cultivo de la corrupción?

Esta es una reflexión que, espero, sea considerada por unas autoridades que, hacia 1997, crearon mecanismos para facilitar este tipo de procesos con frases tan contundentes como «ahórrate lo del buscón». Ojalá que se acuerden de que esos 6 mil millones de pesos que la corrupción administrativa «se embolsilló», pudieron pasar a mejor uso.

Catarsis Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

5 comentarios en “El otro lado de la corrupción

  1. Yo pensaba lo mismo, cuando debí hacer el papeleo de visado de la niña , y su correspondiente pasaporte, tenía toda mi intención de hacer las cosas por el «librito». Lo logré … casi media hora. Es que te la ponen difícil porque al «eliminar» la necesidad de buscón, al eficientizar y automatizar (espera déjame reírme) todo el sistema oficial había que ocultar el «busconismo» de alguna manera. Esa masa no podía quedar desprotegida y desempleada. (http://lapuraveida.blogspot.com/2006/09/viacrucis-para-sacar-un-pasaporte-en.html)
    es lo que creo debe mejorar esta campaña: no es por el $ que YO pago para sacar un acta de nacimiento que no hay escuelas, vamos a ser más serios y decir las cosas como son.

  2. pero eso nada mas no es en las oficinas publicas. ocurre en todas partes, en el doctor si la enfermera es amiga tuya te atienden primero, en las discos si conoces al portero no haces fila. yo creo que es cuestion de cultura, ya estamos acostumbrados.

  3. Si apostamos al contrasentido, saldremos ganando siempre. Y para añadir más razón a tal denominación te encuentras con funcionarios que se sienten ofendidos cuando se les revela la falta de coherencia en muchas de las actividades que supuestamente deberían estar encaminada a la optimización de servicios que muchas personas deben de utilizar. Recomiendo el post de Rosa Silverio sobre la función de un funcionario para aclarar mi idea.

    RD es un país en donde los ciudadanos estamos muy por encima del gobierno que nos gastamos, y como dicen los norte-americano, by far. Es lo que pasa cuando el sector privado puja por la eficiencia mientras que el público opta por el estancamiento, tal vez sin saberlo, peor si adrede. La generación de chicos que ahora ronda la veintena, y la treintena para no auto-excluirme, posee una idea global de lo que debería estar ser o no ser del desempeño de un funcionario, y más ahora que muchos pueden ver otras culturas y acceder a la tecnología sin reparo. O es que, me pregunto, los gobiernos que nos tocan asumen que los demás somos brutos por no estar donde ellos están y no nos daremos cuenta de las faltas, que todos vivimos en parajes necesitados en espera de su presencia salvadora.

    O más bien, es que ellos juegan a ser un país para los nacionales, y les presentan otra cara limpia, progresista, a los internacionales. A veces recojo en mi mente comentarios de dominicanos de varios sectores y siento un desgano por parte de la mayoría. Cuando una sociedad pierde las ganas de apostar por la misma, se vive al borde de una implosión, no física, sino espiritual, que es la más peligrosa y dañina. Porque la piel sana periódicamente, pero el alma tiend a tomarse su tiempo.

    Un saludo.

  4. Alexéi,

    Otro subterfugio se te queda de esa campaña: la Iglesia está metiendo sus narices en esto. Un ala importante de la Iglesia Católica y de las iglesias evangélicas, unas tres iglesias y la Red CODUE.

    Me da grima ver a la Iglesia meter las narices donde no debe.

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