Playa Dorada, 5:30 PM. Un espectaculo-performance individual

As la vieron los ojos de mi camarita en Playa Dorada

 

(Homenaje a Martha Sepúlveda, a un año de aquel viaje)

Esta arena no es la misma que fue testigo de tu paso por estas playas. Sin embargo, la imagen paradisíaca que la costa Norte ofrece al deleite visual continúa siendo igual.

Ha pasado un año y, aunque la casita de campo turística está unas cuantas millas más al norte, o al este, o al noreste… ¡Qué se yo!, la cámara digital que es la memoria sigue enviando señales como si este fuera el lugar.

La verdad es que recordarte se vuelve obligatorio al llegar aquí. Máxime cuando uno decide voluntariamente traer a la mente aquellos días cuando nos reíamos juntos de la ocurrencia de Johan con Karina y de lo bultera que se había vuelto Miguelina al decir durante el viaje que “aquí no va a dormir nadie”, para ser la primera que cayo horizontal, rendida de las cuatro horas de dar rueda o simplemente por “cosas de la edad”.

El asunto es que aquí estoy, en un tete-a-tete con el mismo mar que te vio hace exactamente un Noviembre, escuchando a Rubén Blades retumbarme el tímpano a través de mi iPod, contribuyendo con esta pequeña acción personal (que conmemoro y celebro en el auditorio de mi individualidad).

“El tiempo es un rosario
sus cuentas los recuerdos
jardín del sentimiento
de lo que se vivió

“Hay un tiempo pa reír
Y otro tiempo pa llorar
Un tiempo para partir
Y otro para regresar
Hay un tiempo pa vivir
Y otro para terminar
Hay un tiempo pa morir
Y otro para comenzar”

El atardecer quiere hacerme el juego en este performance-homenaje que he decidido entregarte, estés donde estés. La nostalgia me hace su perra y empiezo a sentirme como espuma del mar, en el eterno e infinito vaivén a merced del viento y del propio tiempo.

“Cuando llegue la hora
del fin de mi camino
que mi sonrisa diga
que acepto lo que fui
las cosas materiales
las dejare contigo
solo se ira conmigo
todo lo que aprendí”

La canción ha terminado y conmigo solo queda el oleaje del track, que se combina con los efectos naturales de la playa. Trato de internalizar ese mensaje tan injusto que suena a través de mis audífonos… pero que va. Las lagrimas quieren salir, pero hace mucho que perdieron el mapa de los trazos en mi piel y han decidido cavar túneles por dentro.

Me levanto. Tengo en mi mano izquierda un puñado de arena y a Blades en la derecha. Ahora es otra la canción que canta, la que me invita a dejar ir el día, y con el no olvidar jamás este atardecer, y con ambos recordarte con alegría.

“Somos una baraja mas de un juego que otro ha comenzado
y cada cual apostara según la mano que ha heredado,
la vida es una puerta donde no te cobran por la entrada
y el alma es el tiquete que al vivir te rasgan cuando pagas”

Me acerco al mar. A ese universo grande, gigante, azul, abierto y democrático, como Guillén lo supo decir con su asertiva pluma.  La arena me quema los dedos. Pienso una vez más en tí, traigo tu rostro a la pantalla de mi cerebro y suelto lentamente los granos amarillos frente al mar.

Los dejo ir, uno a uno, sintiendo con fuerza la ausencia de cada uno. Después, dejo que el mar lave el exceso.

¿Cuantos meses han pasado desde tu adiós? Menos de una docena. ¿Quién iba a decir que la ocasión que me estoy forzando a recordar iba a ser la ultima vez que compartiría contigo? Eso, y unos minutos en una fiesta navideña del Despacho de la Primera Dama.

Sin saberlo, marcaste mi vida cuando confesaste –en otra de esas- que admirabas mi estilo de escribir. Esas palabras, viniendo de una persona que admiraba tanto, me han calado tan profundo que aun las llevo contigo.

No te has ido Martha. Vives en cada ultima pagina de Pandora y en el amor y aprecio de quienes tuvimos el privilegio de conocerte. Gracias le doy a los hilos del Destino (con mayúsculas) a que estoy incluido en ese grupo. Sé que algún día nos volveremos a ver.

Mientras tanto, sigo extrañándote.

Catarsis Catarsis.

“Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”

(*) Las canciones escuchadas durante la realización de este “performance individual personal” fueron: “Vida” y “Tiempos” de la producción “Tiempos” de Rubén Blades con el grupo Seis del Solar. 

4 comentarios en “Playa Dorada, 5:30 PM. Un espectaculo-performance individual

  1. La verdad que nunca llegué a conocer a Marthica, pero siempre leia pandora de atras para’lante. De verdad que me dolió mucho su partida.

    Que Dios la tenga en la gloria

  2. Pandora me fascinaba… disfrutar a solas de la ùltima pàgina era màs que rutina, un gran placer para mì… aùn guardo todas y cada una de aquellas ultimas paginas. Nunca le vi a los ojos pero compartimos correos de madrugada en los cuales confirmaba que no estaba sola en mis pensamientos y en que la pasion por la vida le corria por los dedos a esta mujer. Ciertamente era espectacular, y no por sus escritos en un peridiodico de circulacion nacional… era especial por su gran corazon que nunca discriminaba, ni siquiera a una muchachita que se atrevio a mandarle un mail admirando su trabajo. Muy al contrario, tomo en cuenta sus ideas y publico su carta.
    Fue tan especial que no se llevo todo lo que aprendio, lo enseñaba dìa a dìa a quienes le rodeaban… les enseñaba a amar.
    Estuvo en mis oraciones desde siempre

    Tenìa razòn… tus escritos son dignos de admirar.
    Un abrazo.
    Bendiciones

  3. A veces las personas que trabajan en los medios no se dan cuenta de cuan adentro le pueden llegar a sus lectores, Martha le llegó a muchas personas que sin conocerla personalmente lamentamos mucho su pérdida.

    Dios la debe tener en la gloria.

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