¿Y ahora, quién me responde?

 

Me imagino que ahora dirán que es otra escalada en la «campaña de descrédito» contra las autoridades de mi universidad, pero la noticia publicada por la compañera Marthaloidys Guerrero en la sección La República no deja mucho espacio para la duda. Sobre todo cuando nos detenemos en un párrafo muy interesante con la explicación del asistente administrativo del departamento de seguridad, Isidro Ramírez, en el sentido de que «el sistema no está completo y que aún faltan cámaras por instalar».

Veamos. Cámaras en todas las entradas vehiculares del recinto, que son tres (aunque no estoy seguro si las han colocado en la puerta sur de la Alma Máter con Correa y Cidrón), otras más que están escondidas (pero que se pueden detectar) en los edificios de aulas y una muy MUY visible frente al edificio de la Federación de Estudiantes Dominicanos… me imagino que esa se instaló por el lío aquel donde a John le quemaron la jeepeta.

Hay otras cámaras en lugares estratégicos, y hay dos vehículos que fueron donados por aduanas al departamento de seguridad con sistema de cámara y conexión al circuito cerrado de la universidad), que se pasan dando vueltas y recordándonos que no estamos solos y que los perros de presa andan en busca de los «amigos de lo ajeno».

Y sin embargo, los robos siguen, como bien comentó Indhira Navarro en días pasados. ¿Puede conformarse un estudiante, profesor o empleado con la excusa de Ramírez de que «El ticket no es una garantía para la seguridad del vehículo»?

Quiero terminar la cita: «A alguien que salga sin el ticket porque se le perdió, se le exige demostrar la propiedad del vehículo, pero si alguien encuentra un ticket y sale, no podemos hacer nada» (las negritas son mías)

Tal vez este sea el momento de implementar unas medidas más férreas que un simple ticket. Hace mucho que la universidad necesita un sistema como lo tienen otras, de marbetes o tarjetones para su personal (tanto el académico como los empleados) y sus estudiantes (pagando estos una cantidad semestral de derecho a parqueo).

Si los tarjetones  les parece muy simple, puede implementarse alguna solución tecnológica como la implementación de un «sticker» con un código de barras integrado, que permita tener un control exacto de cuántos vehículos han ingresado y cuales han salido, y que también brinde a la seguridad universitaria detectar cuando el conductor de un vehículo no es el mismo que lo está transportando fuera del recinto, activando las alarmas…

Puede sonar muy burocrático, pero no es menos «fantasioso» de todas las propuestas que han manado de esta gestión en pos de «mejorar tu vida…». Y hago la propuesta para que mis eternos críticos (que sólo aparecen por aquí cuando se menciona a la UASD) digan que yo sólo me la paso dando tijera y demás comentarios por esa línea.

Catarsis, Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Foto tomada del blog de Indhira.

sss

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