Pensamientos lavatorios en la madrugada

Ignoro por qué, tal vez habrá sido por la eterna “cadena de pensamientos” que me hace recordar las cosas más inverosímiles en los momentos menos adecuados, pero esta madrugada, mientras aprovechaba las horas de electricidad para ponerme al día con la ropa limpia (entiéndase, darle uso a la lavadora) me vino a la mente uno de esos pasajes de mi vida cuando el teatro se imponía.

Eran los días cuando a mí me tocaba hacer de malo y arrugaba la voz como Gárgamel, en una pieza pequeña infantil que montamos para la hija de una “gestora y periodista cultural”, cuyo nombre me lo reservo.

En fin, que la idea era proyectar ese cuento basado en el medio oriente y vender funciones, pero no tanto con el nombre del grupo en el que participábamos, sino más bien como una compañía llamada “Los cuenta cuentos”… llegamos incluso a presentarnos en Arcadas (EPD) a ver si conseguíamos algún picoteo, sin éxito.

Pero nada, que me estoy desviando del tema. La cuestión es que el principal asunto tiene que ver con la “gestora” en cuestión. Ella nos conocía bastante, porque mucha que había sido la pela durante los ensayos y las distintas funciones que le hicimos a su hija (tanto en su casa como en el colegio donde ella estudiaba).

Un día, durante las peripecias del Festival Internacional de Teatro de aquel año (2001), me la encontré en los pasillos del Teatro Nacional. Ella estaba con otra escritora (slash) dramaturga y me brindó la más fría de las ignoradas.

Quise imaginarme que no me reconoció, y así se lo comenté a mi directora, muy amiga de la “gestora”… ella solo me dijo: “no te reconoció a tí, Alexei?” con un sarcasmo bastante marcado que me despertó al “clasismo” que suele haber en “este choubisnes tan particular”, en palabras de Claudio Rivera haciendo de Yago en “Otelo Snif”.

De más está decir que a partir de ahí, cruz y raya con esta “personalidad”. La última vez que supe de ella fue… creo que para la Feria del Libro del 2005. Ojalá y no me la vuelva a encontrar más.

Increible las vainas que uno puede pensar a las 4 de la mañana mientras está lavando ropa, no?

(Tres días después de haber escrito esto, la persona apareció. Por lo visto, estar evocando fantasmas provoca que aparezcan)

Catarsis, Catarsis…

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”

4 comentarios en “Pensamientos lavatorios en la madrugada

  1. lo extraño es que el lobo no tiene razón, pero tiene motivos (ver poema «los motivos del lobo» de rubén darío) y comprender esto nos hace más humanos. es más, nos va tornando divinos. porque dios no se hace el loco con nosotros: nos perdona a causa de nuestra pequeñez e ignorancia. El lo sabe; nosotros no.
    «vuela, amigo, vuela alto. no seas gaviota en el mar. la gente tira a matar cuando volamos muy bajo».
    y el águila sólo baja a buscar su alimento; cuando lo consigue, sube con él.
    con solidaridad humana, te saludo.

  2. Pingback: Dejando volar la imaginación.. « China VillaMellera

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s