La pared

 Conozco a Nelson García desde hace muchos años (en los días en que se ganó el apodo de «Nelson Poket» por ser el lead singer de dicho grupo). Siempre admiré su capacidad de trabajo y de entrega que lo llevó a crear el primer sello disquero indie dominicano, La Viuda Negra. Aunque tuve mis diferencias con sus trabajos en González, no puedo ocultar que, desde que tuve en mis manos su primer EP en solitario «Otra Bestia» quedé prendado de una de sus canciones: La Pared.

Me atrevo a decir que es una de las canciones más sinceras que he escuchado en mucho tiempo. Tiene feeling, tiene unas letras que motivan a cantarla a voz en cuello y… bueno, está en la rotación de La Nota Diferente, actualmente en la posición número 9 (que Pulsar me corrija). Llamen, escúchanla y acuérdense de mí.

«Entonces choqué
con esa pared
que me derrotó
que me derrumbó
me hizo caer»

Catarsis, catarsis.

El riesgo de cualquierizar los «ejemplos»

Uno de los asuntos de nuestro país es que «aligeramos» todo. Sobre todo los conceptos y la enorme carga ideológica que llevan consigo. Cuando sucedió el caso de Angel Sosa, «el peregrino de Dajabón», temí que sentase un mal precedente con su caminata desde la frontera hasta estos puntos. En efecto, todos lo llamaron «ejemplo a seguir», sobre todo los dirigentes comunitarios y populares, ansiosos de un nuevo «Mesías» que uniese a la población. No hay que ir más lejos, hasta candidato finalista a «Hombre del Año» llegó.

Ahora, esos mismos que lo vieron como «ejemplo a seguir» y que exclamaron que «todos debían ser como él», reniegan de sus palabras al ver cómo Sosa entregó su cruz al presidente de la República y apoya su reelección. Acaso olvidaron que el hombre, antes de todo esto, era dirigente del PLD? Simplemente ha seguido su camino.

Por eso es que hay que tener mucho cuidado al momento de confiar. No todo el que haga algo sobresaliente se convierte automáticamente en «un ejemplo». Qué dirán ahora el Padre Rogelio y los sindicalistas que le acompañaron en los últimos días de caminata, llegando a la Capital?

Por la única persona que realmente lamento todo esto es por Remo.

Catarsis, Catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».