Tierno, muy tierno

Diganme al menos que el… barbarazo que se estacionó en doble fila OLIMPICAMENTE en la avenida Francia, justo detrás del edificio conocido por todos como «Huacal» tenía placa oficial, porque no se con que autoridad se creyó para dejarlo ahí.

Hay cosas, y hay cosas. Que viva mi pais, carajo!

KC es un showman

Les debo las fotos, pero no podia dejar de comentarlo. El jueves pasado nos tiramos Li, Pachico, Forteza, Frank, Dei y Angel (quien estaba tirando fotos para sociales y se nos unió al grupo más divertido del palco de prensa) al teatro La Fiesta del Jaragua a ver a KC and the Sunshine Band.

Confieso que fui mas por el coro porque, aunque conozco canciones de KC como «Please don’t go» y «That’s the way (i like it)», opinaba que este era un concierto más de la legión de «artistas eplotaos» (asi mismo, sin x) que son traidos al pais cuando ya lo mejor de sus carreras ha pasado. Pero bueno, lo interesante es que Harrey Wayne Casey (su nombre de pila) me sorprendio.

Sigue leyendo

Elogio de la sinceridad

Muchas veces he dicho, ante personas que han manifestado sorprenderse de mis recientes actitudes, que están frente al Alexéi Tellerías «versión 2008». Es que, sin necesidad de propósitos de año nuevo (porque no creo en eso) me he sumido en una serie de cavilaciones sobre variados temas de mi vida y quienes me rodean, el quien soy y hacia donde quiero llegar.

¿Un tanto profundo y «existencial», no? Uno de estos elementos en los que he decidido profundizar, aunque de por sí no me lo crea tanto, es en la sinceridad y en decir las vainas tal como las pienso. Posiblemente esta decisión de ser tan rabiosamente abierto me haya causado problemas (hey, a Jim Carrey en Liar Liar también), pero me siento feliz y contento de la decisión que he tomado.

Sigue leyendo

Palo Alto – Cuarto día (Primera parte)

¿Se acuerdan de esto? Pues la verdad es que había olvidado por completo esta memoria de viajes. Pero, como a mí no me gusta dejar cabos desatados, procedo a relatar (dentro del chin de memoria que me queda) las incidencias de este último día en conjunto.

«Nada dura para siempre». ¿Por qué será que este bendito clitché es lo primero que se piensa cuando empieza la recta final? Sabía que la jornada de charlas y conferencias iba a terminar ese día y que por tanto habría que darle con todo el pié… hacerlo grandioso, «como el mejor», y tirar la mayor cantidad de fotos posibles, tratando de aferrarse al chin de memoria que nos vaya a quedar.

Pues bueno… lo usual. Registro en el lobby, entrar al bus, saludar a Don, nuestro chofer, y preguntarle por las novedades del día… ¡hey, somos latinos, no podemos evitar ser sociables! David vuelve a pasar la lista por enésima vez y nos dirigimos a desayunar lo mismo de los últimos tres días en las oficinas de HP. Insisto, no me quejo… ¡a mí me gustaron esas papas gratinadas o whatever the hell that was!.

Sigue leyendo

Parte de la «filosofía alexeiana»

«Quien dice lo que no debe

escucha lo que no quiere»

Con una especial dedicatoria hacia aquellas personas que viven en el eterno juego de ofender y hacerse los ofendidos cuando les responden con la misma intensidad.

Que se sepa, a mí no me tendrán callado frente a las injusticias… o las que al menos yo considere como tales. Suficiente tengo con las que observo a diario en mi profesión.

Feliz

Entre tantas malas noticias, siempre es bueno tener este bálsamo para la alegría, así sea pro tempore. Saber que Junot Díaz ganó el Pulitzer por su más reciente obra, «The brief fabulous life of Oscar Wao» colocó una sonrisa en mi rostro. El año pasado, él estuvo en la Feria y lamenté mucho no poder ir. Ojalá lo traigan para esta.

Una buena noticia para las letras dominicanas y un estímulo para todos. Ojalá que a él se le brinde la misma importancia y trascendencia que se le da a otros «héroes» nacionales. Y ojo, que las comillas van por la pleitesía a veces exagerada con la que nuestros dirigentes maximizan las hazañas del músculo, buscando provecho político.

¡Enhorabuena Junot! Tú representas dignamente esa prole de halfbreeds que están a mitad de camino aquí y allá.

El Caribe en una canción

¿Qué es?

¿Una melodía larga, extensa, que recorra las líneas geográficas desde el Trópico de Cáncer hasta el Ecuador?

¿Un homenaje musical a quienes han representado nuestros sentimientos a través de las melodías?

¿Una caja, como la de Pandora, que contiene recuerdos en audio, con invitados especiales procedentes del Cono Sur?

Pronto se sabrá. Mientras tanto, los invito al concierto más… ejem… sui generis de la próxima Feria del Libro. Para aquellos que nunca han tenido la oportunidad de verme con un micrófono en la mano, y no precisamente en actitud de entrevistador.

30 de abril, 8:30 de la noche, Pabellón Juvenil (este año estará en un lugar bien céntrico, cerca de la Cinemateca)

¿Quién tiene la solución?

Los AMET no logran solucionar el problema de los tapones.

Los semáforos «inteligentes» tampoco logran solucionar el problema de los tapones.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos para arreglarlo?

Yo me declaro incompetente… de verdad que si. Se aceptan propuestas. Me gustaría conocer a un ingeniero vial que me trace un plan maestro para la «Primada de América».

5 de abril

Hoy sería un excelente dia para hablar sobre la profesión periodística. No en vano, se celebra el Día Nacional del Periodista. Desde ayer, las distintas agencias de RRPP nos inundan de regalitos, presentes, obsequios… ustedes saben, cosas para agradarnos y agradecernos «toda la colaboración que tan desinteresadamente (sí, ajá) ustedes tienen para con nosotros».

Digo que hoy sería un excelente día, pero la verdad es que lo único que me conduce ahora mismo este 5 de abril es a la reflexión. En este año electoral, el primero que me toca presenciar desde la perspectiva del «cuarto poder», he tenido que asistir al concierto de las bocinas. Gente que usurpa el nombre de «periodista», se sienta en un estudio de TV, de radio o -incluso- en su escritorio con un documento de Word abierto, y empieza a vomitar veneno por la boca o por el teclado.

Sigue leyendo

Un año sin Martha Sepúlveda

Han pasado 365 días, y aún no me acostumbro a imaginarte lejos. No quise ir a tus funerales porque preferí mantener tu imagen alegre, vivaracha y llena de chispa. Sigues entre nosotros, tus compañeros de brega, quienes esperábamos los viernes cada quince días para leer tu última página. Los que nos juntábamos en las actividades sociales y «famtrips» para hacer coro y todos aquellos que, conociéndote o sin conocerte te quisimos y nos dolió mucho tu pérdida. Un año sin tí… injusta la vida, más injusta la muerte. Te seguimos queriendo con la misma intensidad.