Mi sufragio

Pues sí. Fui y voté. Y estoy complacido con la decisión que tomé, y la elección que hice. Que boté mi voto? Puede ser… pero me siento más conforme conmigo mismo que si lo hubiese echado por otro. Esa fue mi elección.

Que quien sea nos ampare a todos.

10 comentarios en “Mi sufragio

  1. No importa lo que sí importa es que no fue moraoooooooooooooooo, para no conspirar a la desgracia que nos espera. El mio se fue a pique too.
    cuidate, besos.

    Att: la amiga de sendy, la de hard rock

  2. Estoy contigo compadre!!! Por lo menos nuestro voto fue con conciencia, nada que ver con el fanatismo que hay hoy día. Es increíble como se oyen opiniones de jóvenes, que parece que piensan con el…ano? Pero ni modo! Estoy contigo!!! 🙂

  3. hablo el pueblo,otra vez ,el soberano,el que no cae en la trampa que estaba tan cerca,gracias pueblo dominicano,gracias mil veces ,a ver que pronto me regreso a mi pais

  4. Entré a tu blog buscando cosas respecto del plagio en blogs (o algo así) e irónicamente me doy cuenta de que se llama igual que el mío, creado hace dos días. Realmente no lo sabía… y juro que es una coincidencia, por más extraño que parezca.

  5. ALEXEI…los menos siempre seremos los mas. A traves de la historia de la civilizacion, los que se le revelan al sistema politico, social, económico, o religioso, han sido siempre los que han tenido mayor cercanía con la verdad. Las masas, por lo regular son ignorantes hasta de lo que realmente les conviene – veamos la reelección de BUSCH en U.S.A, hoy en día el 76% de los Norteamericanos y hasta los miembros de su propio partido, estan arrepentidos de haberlo reelecto – las masas viven apegadas a la conciencia colectiva, pero, a esa que es creada y dirigida por la clase dominante que, trabaja de manera estrategica para tener su control. Nosotros somos los menos, somos los rebeldes y a los desapasionados, a los desfanatizados hasta cierto punto debería enorgullecernos no forma parte de las masas. Eso es lo que yo pienso…(esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo)

  6. Yo no vote!!!
    Ya me sabia el resultado desde antes de iniciar el proceso y preferí quedarme en casa.
    Que Díos nos acompañe en este nuevo camino!!!
    Guillermo Moreno, tu turno llega!!!

  7. Pedro Suarez, respeto tu decision, pero creo que es peor no votar, porque al hacerlo le das cabida a posibles trampas con la boleta que te debia pertenecer.

    Al no votar, botas tu voto y estimulas los resultados en beneficio del candidato que no quieres que gane.

    Por eso es mejor votar en contra, por un candidato que te pueda ofrecer la confianza que buscas aunque sepas que no vaya para parte.

    Es mi humilde opinion, por lo que con esto no quiero crear una polemica.

  8. Mi experiencia es la siguiente:

    Me desperté extrañamente MUY temprano para un 16 de mayo electoral, sobresaltado supongo que con pesadillas (¡una de ellas incluía a mi ex-cuñada dándome un abrazo!). Ya amanecía. Me paré de la cama y algo me dijo que saliera a ver cómo estaba el ambiente. Eran justamente las 6 de la mañana. Di una vuelta por varios colegios electorales que conozco por mi zona. Todo demasiado tranquilo y no había fila en ninguno, lo cual me sorprendió bastante. Es cierto que era la primera vez en mis 22 años de ejercicio electoral que recorría recintos de votación tan temprano. Decido ir a votar y encuentro la calle llena de autos y un par de doñas saliendo con su dedo color vino.

    Me parqueo y empiezo a caminar. Siempre me provoca una grata impresión ver personas salir del recinto electoral con su cara de «ya cumplí» y me detuve unos minutos en la acera de enfrente. Me dije «entraré cuando vea salir 10 personas». A veces hago eso, no sé por qué: pauso para hacer algo y en vez de trazarme un plazo en tiempo, elijo un plazo en eventos, es decir, más que un time-trigger, un event-trigger. Pasaron seis minutos cuando salió la décima persona con su índice derecho entintado. Me pareció una buena frecuencia, sobre todo contando con que no había filas ni molote. Decido entrar y ubico mi mesa electoral, en el segundo piso del Colegio Santa Bárbara (me encontré eso ilógico, pues es un obstáculo para los discapacitados o personas con problemas motrices). Uno de los vocales está afuera. Le pregunto que si puedo entrar. Examina mi cédula y mira que dentro hay dos personas en fila. «Pase».

    Hay tres podiums para votar, separados como a dos metros uno de otro. En medio del aula una urna pequeña dentro de la que ya se ven unos diez votos. Alineados contra la pared y sentados en butacas escolares hay delegados del PLD, PRD, PRSC, PRSD y dos más que no pude identificar. Los miembros oficiales de la JCE están en una sola mesa larga. Todos lucen frescos como lechugas (y no Milton Cordero). Ya al mediodía estarán con cara de aburrimiento tal como los veo usualmente pues siempre había votado entre 3 y 5 de la tarde. Entrego mi cédula a una chamaca que vocea mi nombre. El delegado del PRSD tiene ínfulas de Google y anuncia «posición 262». Los demás delegados y el presidente de la mesa, tiempo después, confirman repitiendo «262». Me dan mi boleta, la cual me luce más pequeña que lo usual. La examino y verifico que esté firmada y sellada. Me dan un marcador negro y me dirijo al podium más cercano. Pongo mi boleta y rápidamente cuento cuántos Leoneles veo. Son 12. Los Migueles son muchos menos. Los demás creo que sólo salen una vez. En total hay 22 cuadritos, si no recuerdo mal.

    Con cuidado marco un solo recuadro. Contrario a mi convicción y costumbre, esta vez no voté en protesta. Voté en esperanza y positivamente. Sé que el hombre que recibió mi voto no será electo presidente el día de hoy. Aún así, por primera vez en toda mi vida, me sentí plenamente satisfecho. Venía acariciando esa idea desde hacía un mes, pensando si realmente valdría la pena. Por convicción, los partidos mayoritarios no merecen mi esperanza, pero también me asusta que un emergente reciba muchos votos y en cuatro años se convierta en uno más de la jauría que nos muerde. Hay que jugársela, diría cualquiera.

    De todas formas, ayer en la mañana, luego de un proceso de meditación que incluyó leer una reflexión sobre votar con la conciencia aún a sabiendas de que la conciencia pueda preferir a un candidato sin posibilidades de triunfo, y un artículo en el blog de Alexéi Tellerías, decidí que me lanzaría y creería en alguien.

    Y en mi podium, desprecié a los Leoneles, a los Migueles, a los Amables, a los Eduardos y voté por uno que no será presidente este año: Guillermo Moreno. Es un pacto que tengo con Guillermo. Sé que no ganará pero lo estaré vigilando, estaré pendiente de sus actos durante estos cuatro años próximos, y le repetiré mi voto en el 2012 si se mantiene en el margen de la esperanza de que sea realmente el hombre que he llamado con mis seis votos nulos desde 1990.

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