No hay justificación posible

El Palacio de La Moneda es atacado durante el golpe de estado de 1973.

El Palacio de La Moneda es atacado durante el golpe de estado de 1973.

«Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos«.
Salvador Allende, último discurso. 11 de septiembre 1973. Radio Magallanes, desde el Palacio de la Moneda

Todo el mundo estará hablando hoy de la masacre -injusta por demás- de las torres gemelas en el 2001.

Yo, por mi parte, quiero ir contra la corriente (para variar) y recordar un acontecimiento que, si bien no fue igual la cantidad de víctimas el mismo día, cambió el curso de Chile y de América Latina. Aún quedan pendientes muchas deudas de la intolerancia pinochetista. Aún son muchos los muertos que reclaman justicia. Aún son muchas las voces que exigen castigo para los asesinos.

Hoy, 11 de septiembre, es un día perfecto para levantarnos y exigir que sucesos como este -ni como las propias torres- vuelvan a ocurrir. Que no hay justificación para tal barbarie. Ni para sacrificar inocentes ni para derrotar un gobierno legítimamente constituido.

En eso se equivocan todos aquellos que «levantan» el nombre de Pinochet para señalarlo como el «prócer» de la segunda independencia. Siempre quedará la mancha de que lo encabezó derrocando -y asesinando- a quien había sido colocado en ese lugar por el pueblo.

Este día, mi organización -a través del Colectivo Artístico Cultural Caracol- tiene organizado un tributo a Salvador Allende y a Víctor Jara. Les invito a que vayan y juntos recordamos que, como señala el propio cantautor en una canción, todos tenemos «derecho a vivir en paz».

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

7 comentarios en “No hay justificación posible

  1. Como de todo hay en este mundo siempre encontraremos personas que apoyen dichos actos. De hecho, cada quien habla por su experiencia y es posible (no puedo alegar lo contrario) que exista en el mundo al menos una persona para con quien Pinochet no haya sido un hijo de… bueno, se saben el resto.

    El caso es que, a pesar de no poder asistir al acto de hoy, sepan que también por las montañas se recuerda la fecha en que Chile entró al caos humano cuyas consecuencias todavía hoy se sienten y crímenes que nunca podrán ser pagados.

  2. Este es un dia digno de recordarse por varias razones. Sin embargo, quisiera que el dolor y la pena por la que pasaron miles de personas no vuelva a sus corazones. Aqui es donde vemos hasta donde tracienden los actos que realizamos, a traves del tiempo, de la distancia de los dias.

    Muy bien hecho de tu parte colega; refrescarnos otra historia de remarque, asi nos damos cuenta de lo ilimitada que puede ser la maldad en los humanos. No obstante, abogo por la esperanza y la unión que queda cuando traspasamos situaciones diciles…cuando el dolor nos une y recordamos lo valioso, lo verdaderamente valioso en nuestras vidas.

  3. Pingback: Nadie se acuerda del 11 de septiembre… de 1973 « Ahiequeprende.com

  4. Hay más de dos caras de la moneda. Y la distancia ofrece siempre una perspectiva diferente. Miremos hacia delante, recordando lo mejor de cada hito, por que el presente y el futuro es lo que tenemos.

    Hay un grupo de personas (de todas las latitudes) que representan el valor de las utopías. No lo podemos olvidar . Pero Hay admitamos que todos se equivocaron en un momento determinado.
    Pasad la página.

  5. Querido amigo: Te dirè que a pesar de que la mayorìa de las veces me preparo el jueves pre-social para el viernes social, en esta ocasiòn coincidiò con el 11 de septiembre, dìa que suelo denominar como «pesado» , sobre todo, por el Santiago de Chile de los Allende (Salvador e Isabel) y del inolvidable Neruda, ese mismo de Alberto Cortez. Tienes que buscar las letras de la canción «Perdí tu dirección» para que goces…»…han matado al poeta por el hombre, sacrilegio suicida, gesto pràctico y clàsico del cuervo que a la muerte la vuelve su comida y alimenta con muerte su existencia por salvarse la vida…» Ay!, amigo Alexei, no todo estará perdido mientras podamos soñar…Saludos!!!

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