Emocionado!

Y no es para menos. A Carmenchu Brusiloff la vengo yo leyendo desde que yo ni soñaba con ejercer el periodismo… imagínense ustedes. Siempre he seguido sus columnas, particularmente «Menudo», que sigue escribiendo a pesar de ya no pertenecer al equipo de esta sección -actualmente dirije la revista «Aldaba«-. De no ser por Jaclin, la portada de hoy hubiese pasado sin yo darme cuenta… pero entonces me fijé en este detalle:

Teléfonos inteligentes
Como teléfonos inteligentes califican a los aparatos BlackBerry \Pearl y BlackBerry Curve que ya tiene en el país la empresa Orange. Bueno, en asuntos tecnológicos soy un cero a la izquierda. Las explicaciones sobre lo que es un teléfono inteligente se las dejo a Alexei Tellerías. Sea como fuere, el país está siempre a la altura de todas las innovaciones que aportan al desarrollo. Bienvenido el BlackBerry!

Señores… cuando yo leí esto, la boca se me cayó al piso, literalmente. Estoy completamente emocionado! Y puede que suene raro o incluso una emoción sin sentido, pero a mí me llena de orgullo el que alguien como Doña Carmenchu resalte y valore mi trabajo en el área de tecnología… esta noticia me ha hecho la tarde y la quiero compartir con ustedes.

Catarsis, catarsis.

Qué conducta

Leo esta historia y no puedo dejar de pensar en un fragmento de «La Madre», en la versión de Bertolt Brecht, específicamente la canción del parcho y de la bolsa:

Cada vez que la bolsa está hecha jirones
Ustedes vienen corriendo y dicen: ¡esto no puede seguir así!
¡Esto hay que remediarlo de cualquier manera
Y apurados corren hacia los patrones
Mientras nosotros tiritando esperamos.
Y ustedes vuelven, y triunfantes
Nos muestran lo que conquistaron para nosotros,
Un pequeño parche.
Muy bien, ahí está el parche
Pero ¿donde está todo lo que contiene la bolsa?

Hace unos días, mi tres veces colega (por periodista, poeta y blogger) Argénida, me envió una historia -desgarradora por demás, y muy bien trabajada- sobre uno de los damnificados del derrumbe de Guachupita, quien ya venía con una serie de promesas incumplidas cargadas sobre sus espaldas.

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