No son etéreas


Hoy, 25 de noviembre, el mundo observa el día internacional de la no-violencia contra la mujer. Por lo general, esta es una fecha que nos sirve a nosotros, los que luchamos por una nueva masculinidad, para recordar que la violencia de género -por el género- es un mal que debemos erradicar y que está en nosotros detectarla y ayudar a quienes la padecen.

Pero no es de eso que quiero hablar. Quiero referirme a la razón por la cual hoy celebramos esta fecha: a las Mirabal. Ahora que se cumplen 48 años del horrendo crímen, a ellas hay que recordarlas como lo que realmente fueron: luchadoras.

Las que se atrevieron a enfrentar un régimen como el trujillista, las que forjaron una organización tan fuerte como el movimiento clandestino «14 de junio», las que no temieron ante las amenazas y fueron a encontrarse con la historia al bajar de Puerto Plata la noche de un 25 de noviembre de 1960…

Prefiero recordarlas a ellas, a las fuertes, y no a las «mariposas etéreas» que el «establishment» quiere venderme. Por ellas, como se suele decir, ni un minuto de silencio y toda una vida de lucha.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».