De los abrazos

Me levanto en esta trinchera virtual y lo confieso. Sufro de «abrazamiento obsesivo compulsivo». En otras palabras, soy un abrazador.

Nada que ver con Adrian (cuyo blog es muy cool por cierto) sino que desde hace unos años descubrí que yo valoro bastante el poder de un abrazo dado a tiempo y, así como me encanta recibirlos, los doy a quien los necesite.

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