Mi tributo a Ana Lydia Vega

Viernes cualquiera de mayo 1998. Un joven -y recién ingresado- estudiante de ingeniería de Sistemas del INTEC se dejaba caer por la sala de estudios de la biblioteca, buscando el Círculo Literario de la universidad. Se introduce y la coordinadora le comenta: «En este trimestre estamos trabajando literatura puertorriqueña… conoces algún escritor de Puerto Rico?»

Segundos de silencio. Es obvio que el interpelado está hurgando entre su lista de autores conocidos a ver si ubica alguno que coincida con la isla del Encanto, pero sus divagaciones son cortadas casi con precisión de cuchillo cuando le dicen: «ok, ninguno… igual que todos los demás. siéntate».

Sigue leyendo