Estremecimiento

Estoy impactado, y absolutamente consternado. El enterarme del asesinato del productor televisivo Miky Bretón ha sido un trago amargo para empezar esta semana. Pero mayor ha sido el impacto de ver cómo algo tan horrendo como una muerte brutal (a cuchillazos) ha sido reducido a algo banal, e incluso cómo se ha pretendido minimizar hasta cierto punto con «ah, eso es un crimen pasional». Como si por ser «pasional» dejase de ser crimen. Como si la vida de un ser humano (por demás talentoso) valiese tan poco. Por eso temo al informe policial. Por eso temo a que ya hayamos querido juzgar banalmente sin tener todos los detalles y los elementos. No me gusta adelantarme a acontecimientos. Ojalá que la investigación logre los resultados y que haya justicia para Miky, a quien no tuve el privilegio de conocer, pero cuyo trabajo siempre admiré (principalmente el realizado en aquellos días cuando estaba en «Al filo de la vida» con Nuria Piera).