Moral y paños menores

No sé ni que pensar. Mejor dicho, sé que pensar pero no sé cómo decirlo sin perder los estribos y rebajarme a echar malaspalabras por la boca como algunos comunicadores radiales criollos. Intentémoslo nueva vez. En uno de los mailing lists que reviso, me llega esta nota procedente del digital La Nueva España, que con aire de sorpresa comenta sobre la «gran cantidad» (así mismo dice, citando a un empleado) de zapatos que nuestra primera dama compró en una zapatería de Asturias.

No me detengo en el operativo de agentes de seguridad que -asumo- habrá sorprendido a los simples mortales, porque ese no es el tema ahora (aunque el lunes por la madrugada conté 8 yipetas y 2 motos franqueadoras acompañando la presidencial y tuve nostalgia de los early days de Leonel en el 96). En lugar de eso, prefiero pensar en la eterna falta de recursos para que las cosas funcionen mejor y las prioridades de este gobierno. Más fuerte todavía, Doña Margarita fue a España a un encuentro sobre menores de edad y acceso a las TIC. No puedo dejar de pensar en aquella frase de «predicar la moral en calzoncillos».

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».