Noche Lunática, toma 8

Pues no creo que haya mucho más que agregar, no? Nuestra pequeña tradición de los viernes de Luna llena vuelve una vez más al traspatio de Guloya (por cierto, felicidades por las 3 nominaciones al Casandra!) este viernes 29. La oferta? Lo de siempre: poesía, performance, artes… un espacio abierto para rendirle tributo a la noctámbula hermandad de los lunáticos y lunáticas! (ojalá que mis compañeros del taller de Poesía Visual se dejen caer por allá)

Cualquier información adicional, pueden dejarme un comentario o visitar el grupo en facebook. El Guardián de las Sombras les espera!

De transparencias

A Grisbel Medina, por la inspiración original

Tengo 28 años y no le temo a llegar a 30. Soy diabético (aunque eso ya ustedes lo saben) y trato de que la condición no me detenga en mi afán diario de vivir plenamente. La mayoría (por no decir todos) de mis versos e intentos de poesía cargan consigo un pedazo muy doloroso de mí. Tal vez por eso mismo es que se me hace tan cómodo el término de «neotestimonial» para definir mi obra literaria. Creo en la unidad dentro de la diversidad, y trato de practicarla a diario. Soy tolerante para escuchar opiniones con las que no estoy de acuerdo, pero difícilmente cambie la mía. Me declaré agnóstico hace unos años y me siento cómodo con eso, aunque no me considero ateo. Eso sí, me incomodan un poquito las excesivas profesiones de fe (por eso he desarrollado cierta fobia a las iglesias). Una vez creí en el amor, hasta que varios desengaños se convirtieron en mi cable a tierra. Eso no quita que disfrute del sexo, pero ya aprendí a diferenciar. Puedo contar mis amigos de verdad con los dedos de una mano, y la mayoría están a un vuelo de distancia. Mi cuarto es un permanente desorden, y me gusta tenerlo así. Tengo un buen tiempo por terminar la carrera y algunas veces me deprime pensar que tengo que enfrentarme al trago amargo de algunos profesores que se creen la última coca-cola del desierto y saben menos que uno… cosas de la UASD. Soy muy crítico conmigo mismo y al mismo tiempo obsesivo-compulsivo con algunas cosas y a veces pienso que jodo demasiado… y en otras me da miedo molestar, cuestión que me ha traído problemas en varios ambientes. Puedo deprimirme con una facilidad increible, pero poca gente se da cuenta, salvo mis muy cercanos. Sé que mucha gente tiene dos caras respecto a mí, y prefiero guardar silencio al respecto, no porque me guste dejarme engañar, sino porque «no es bueno hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto». Siento un poco de incomodidad cuando me toca ser testigo de manifestaciones públicas de afecto, pero trato de lidiar con ello mirando hacia otro lado. Me confieso resultado de todas mis experiencias y vivencias, incluyendo los años de estudio INTEC y UNAPEC, que me forjaron para ser más «open minded» en este mundo (Ser uno en Proyección ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en mi vida… con todo y María Córdoba). Sé que el medio en el que me desenvuelvo es jodido y que fue mi elección, así que no me quejo por ello. Me encanta abrazar y que me abracen (de eso puede dar testimonio mi «evil-hugger sister» Yumari).

Como yo no creo en guitarras ni violines, quiero poner la casa en paz primero, antes de continuar con mis planteamientos de estos últimos días. Es muy bueno reclamar transparencia en el patio ajeno, pero muy dificil cuando la labor corresponde a uno mismo. Ojalá algunos por ahí sigan mi ejemplo.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Agua por el desague

«Hay amores/ que cuando van a morir/primero piden agua»
Saíd Carbonell, «Agua».

Enero marca la resaca etílica, emocional y económica de muchos. La nada se materializa, y el sentimiento de dejadez y discurrir lento se torna pesado y denso. El primer mes del año, punto de lejanía en esta carrera con obstáculos, nunca tan lejos del final, siempre ha tenido amargos dulces en mi vida. Quince años hará pronto de aquel enero que me estrenó como aprendiz en el dolor fúnebre de compartir rituales de margen con el resto de la familia. Ahora en este enero, tocó enfrentarse al mismo salón verde para despedir a otro pariente cercano. Esta vez, ni me acerqué a ver el rostro de la muerte, para que la despedida no fuese tan dolorosa. Enero 2010, primer mes de un año que se (me/nos) hizo anciano con pocos días de iniciado. Tragedias, desastres, malas noticias… Pero el agua baja por la cuneta que contamina la ciudad.  ¿Qué hacer ante la eventualidad? Hace falta agua, mucha agua. Agua que calme esta sed de dolores, agua que limpie las tristezas y decepciones, agua para lavarse las penas, las congojas y las rabias. Agua que, como dicen los SonAbril, sirva «pa´l desahogo» y se lleve por el desague todo lo dañino para el sistema.

Agua por el desague. Agua que trae el río. Agua pa´l desahogo. Agua pura de beber.

Catarsis, catarsis… y mucha agua.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Hoy, yo firmo por Haití

Comparto con ustedes el manifiesto que varias organizaciones, incluyendo Justicia Global, hemos suscrito en solidaridad con el pueblo haitiano. Del mismo modo, les invito a «Yo firmo por Haití», un evento de acompañamiento y hermandad que tenemos organizado hoy en el parque Simón Bolivar (en la Gómez por los predios de la José Contreras y Bolivar)

La idea es que, a través de mensajes, enviemos a Haití un abrazo de fraternidad, ese abrazo para una pronta recuperación, para que podamos caminar juntos hacía el infinito. Allí se tendrá una gigantesca valla que será entregada posteriormente al pueblo haitiano, para que todos podamos expresar el amor, el cariño, el abrazo oportuno hacía nuestros hermanos.

Allá nos vemos! Catarsis, catarsis.

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Servicio público solidario

Ante las eventualidades del día de ayer, 12 de enero, en Haití y consciente de la capacidad solidaria del pueblo dominicano, me honro en reproducir la siguiente información:

Los Centros de la Compañía de Jesús en Rep. Dominicana (Santo Domingo: Bonó y Centro Alberto Hurtado; Santiago: Centro Bellarmino y CEFASA; Dajabón: Solidaridad Fronteriza) han establecido una red de ayuda para socorrer a los damnificados del terremoto en Haití.
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Desubicatus sapiens

Cualquier día en el «Decano«. Mientras llego a recepción e inicio mi ritual clásico de buscar dentro de la mochila el carnet para que Jesús me de el «legal y visible» y no me impida entrar, las muchachas me enseñan una solicitud de empleo que dejaron en la puerta. Específicamente, llaman mi atención hacia donde dice «Fecha». La ocurrencia, un tanto desubicada, provocó la primera carcajada del día y motivó a despertar a «Niky» de su séptimo sueño para ponerla a trabajar temprano.

Aunque, pensándolo bien, tenía razón quien fuese que escribió esto, no?

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».

Otelo… sniff, nueva vez entre nosotros

Foto tomada de Cielonaranja.com

No tengo que hablar mucho de Claudio y Viena, las almas que mueven los engranajes del Teatro Guloya (como institución y como espacio físico que se presta para soñar). Pero sí quiero hacer un anuncio. El montaje que les mereció el Casandra a espectáculo teatral del año en el 2002, «Otelo…sniff» vuelve a escena. Desde las sombras, Yago monologa con el público en una reflexión que trasciende la historia del «Moro de Venecia» y se adentra profundamente con los vínculos y códigos locales y particulares. He sido testigo de su evolución desde su estreno en la sala Manuel Rueda (cuando se hacía con público sentado en unas gradas sobre el escenario) hasta la actualidad (y ni hablar de las emociones con las nominaciones y el posterior premio de ACROARTE). Para aquellos que no han tenido la oportunidad de verla, Guloya la repone en su espacio de la Portes 205, Ciudad Colonial. Estos son los horarios:

Viernes y Sábados (15, 16 ,22, 23 de enero) a las 8:30 pm
y Domingos (17 y 24 de enero) a las 6:30pm

Allá nos vemos. Catarsis, catarsis.

In Memoriam

«Esta noche nos reunimos/para darles lo mejor/y mostrar con optimismo/el encanto del humor/ya está toda la familia/y hasta el perro también/porque nosotros queremos/que ustedes se sientan bien/no se mueva de su asiento/nadie se pare de ahí/que empezó en este momento/el show de Luisito y Anthony».

Tuvo que ser un domingo, justo el día en que, durante mi infancia, él se reencontraba con nosotros a través de la pantalla de Color Visión con uno de los programas cómicos que mayor trascendencia tuvo en la década de los noventa. Tuvo que ser iniciando el año, como para no arruinar la felicidad de las fiestas de fin de diciembre. Tuvo que ser precisamente Balbuena, Efraín, Casimiro, Leo el preso, Joe el Rockero… tuvo que ser Luisito quien nos abandonase físicamente. La muerte es injusta, pero la vida también. Mis condolencias a sus familiares y a toda persona que se sintiese -al igual que yo- cercana con quien nos ayudó a reirnos de nuestros problemas.

Catarsis, catarsis.