Hacia el trayecto del Sol

“Dame mambo y carretera”
Habana Abierta


Nueva vez tocó la oportunidad de enredarme en un extenso diálogo con el pavimento. Paralelo a la costa que me vió nacer, mis antojos carreteriles se extendieron hacia el Este franco, en contraposición al trayecto que Mir definió en sus versos inmortales. Allá mismo donde los primeros rayos del sol azotan nuestros 48 mil kilómetros cuadrados de realidad y donde los Aristy reinan en pareja, bajo la atenta mirada de la Altagracia.

Pero allí no culminaba mi peregrinar, que soportó estoico los múltiples avatares del trayecto (gomas pinchadas y cambio de bus incluido) sino hacia un rincón de ensueño y calor, mucho calor.

Verón queda atrás, con sus letreros y murales que avisan ron, bachata y chercha, y el celular empieza a repiquetear. Ya los indicios de cercanía son cada vez más cercanos, y el reposo bajo el “rubio” se vuelve una realidad más palpable conforme avanzan los kilómetros y la panorámica cambia hacia una visual más digna de la concepción eurocéntrica del paráiso.

Y entonces toca dejarte ser mimado y hacer votos por la amistad. Toca abrazar, sorprenderte y luego desentrañar los rizos con personalidad de Loli, maravillarte ante los encantos de Nautilus y descubrir que hay un Angel, con mayúsculas, en la cocina que ha alimentado hasta a Michael Jackson.

Bávaro, nombre que tal vez se le escapó a un cubano para referirse al encanto de esta tierra. Lo blanco de la arena se percibe hasta en el polvo que levantan los tractores, bulldozers y otros equipos de construcción febril y permamente. Pueblo babel donde naces en inglés, creces en creole y vives en ruso, salpicado de español con mil acentos.

Y tu playa, cristalina vibración capaz de tranquilizar hasta el más hiperactivo. Frente a tu mar, me he reasumido isleño. Nada mal si pensamos que mis pies no podían estar más al Este. Resistirse al abrazo con las profundidades parecería una herejía… pero más pudieron las ansias de mera contemplación.

Por el Este llega primero el sol, pero por lo visto le es difícil marcharse. Los ingredientes para el total descanso estaban sobre la mesa, y a mí sólo me quedó combinarlos creativamente. A ver hacia donde me lleva ahora la próxima bacanal, aunque estemos en tiempo de cuaresma.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

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4 comentarios en “Hacia el trayecto del Sol

  1. Es aquí donde resido, donde soy feliz, anónima, donde siempre tengo un día soleado, donde comparto mis cafés en las tardes de Domingo con la nena (mi súper amiga) y en donde he experimentado momentos inolvidables.
    Este, lejano de mi amado Norte a donde siempre regreso.
    Que disfrutes tu estancia en mi paraiso preferido.

  2. Angie,
    Gracias por visitar mi catarsis y por compartir tu visión del Este conmigo y con quienes también se dan una vueltecita por aquí. Ya te avisaré cuando los caminos del asfalto me vuelvan a llevar por allá

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