Con la albiceleste hasta el fin

Celebrando el 3-1 de Argentina contra México, el sábado pasado en Champions

A menos que sufras de amnesia o hayas recuperado el sentido en los últimos 3 días, es difícil imaginar que alguien no haya sido «tocado» por la fiebre futbolística que recorre el mundo durante todo este mes. Fanáticos, entusiastas, posers, deportistas, periodistas, comentaristas, damas y caballeros, público en general… todo el mundo al menos ha visto imágenes de los juegos de este Mundial de Fútbol que se está efectuando en Sudáfrica… con todo y el cambio de horario. Sigue leyendo

Apoyo a Mirluchy

El domingo, luego de la marcha dominicana de la comunidad LGBT (eso es Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) que recorrió toda la ciudad, un grupo de policías agredió física y verbalmente a la activista Mirla Hernández. Mirluchy, mi hermana y compañera de mil batallas, quien siempre ha defendido el derecho de los seres humanos a ser como quieran ser sin ningún tipo de censuras, fue afectada por la mano irrespetuosa de aquellos que están supuestos a ser vigilantes y garantes de nuestra democracia (já!) Desde mi Catarsis me uno en un abrazo solidario con Mirla y en el reclamo a las autoridades (las mismas hacia las cuales ella ya apeló) para que haya justicia.

Versos en feedback a mi hermanita mayor

Una vez más, a Ana María Fuster,
en la hermandad de las palabras y las pasiones.

«Me voy,
recojo mis sustantivos orgánicos
manos, pechos, fluidos, fantasías,
soy la bien/venida entre tinieblas
y como luciérnaga azul
me despido vestida de orgasmos»
Ana María Fuster Lavín, Despedida 4

La gruta del silencio
sangra tempestades.
Luciernagas oscuras
teñidas de tristezas.
La mezcla de cuerpos y fuegos
provocan una hoguera
de orgasmos en cadena.
Hasta el sol envidia
tal fulgor.
Duele despedirse,
entre tanto zombie hueco.
Duele correr desnudo,
invisible,
ante manos ciegas.
Duele este hundimiento de ansiedades,
este no saber volar a conveniencia,
duelen los mares de paginas en blanco,
las miradas y los diarios
que agonizan una utopia sintetica.
Duele este salir y entrar truncado
por la falta de fe
Llueven los enigmas,
atomizando esta emocion secundaria
labio a labio.
Duele la transfusión de eter
invadiendo arterias ocultas
como el azar,
las hendiduras en vez de ojos
desflojándose y fluyendo
en ahogo de gemidos en fuga.
Mientras,
las yemas ensangrentadas
inician un recorrido
sobre lienzo virgen
redactando
una despedida.

Esto pinta a difamación

Pues bien. Retomando un poco la Catarsis, después de varias semanas sin escribir. La verdad es que entre el cansancio, el mucho trabajo y el déficit de ganas, había abandonado este rinconcito. Pero esto me ha hecho volver. Espero mantener el ritmo.

La carta que ven sobre este texto la encontré en el perfil de un amigo en Facebook. A él se lo mandaron como un video-advertencia respecto a una persona que, según la «denuncia», tenía SIDA y andaba por ahí «pegándoselo a todo el mundo». Pues bien, tomemos el asunto con pinzas y detengámonos en la carta de marras, a ver si resiste mi análisis. Sigue leyendo

El primero que partió

Tal vez este título quede erróneo,  porque antes de tí -en unas condiciones casi similares- falleció Amelia, hija de tía Fé (y hermana de Jhonatan, Gerardo y Victoria). Pero, si vamos a mi generación, te tocó a tí ser el primero en abandonarnos. Mi primo Fausto dormía con los ojos abiertos, y me pareció tan extraño tener que enfrentarme a verlo con ellos cerrados dentro del féretro,  justo al lado de su madre, que lo acompañó en la partida al otro mundo por culpa de un motorista. En lo personal, me es difícil imaginarme la partida de ambos. Mi subconsciente se niega, a pesar de haber participado en los ritos de margen reglamentarios para la resignación posterior y acompañar a mi familia en este doloroso proceso. En una madrugada, la historia de mi familia cambió para siempre. Fausto y tía Rosa (esposa de mi tío Miguel) perdían la vida en un accidente de tránsito y yo todavía me resisto a creerlo. Paz a sus restos y resignación para toda la familia. Sí, este año los accidentes han marcado la pauta en mis cercanos desde el mío propio a inicios de diciembre.

Catarsis, catarsis. Siempre recordaré tu buena disposición y sentido del humor. Quién iba a decir que el encuentro de enero iba a ser el último. Pero así es la muerte, de inoportuna.