Recuerdos del día de Duarte

Cuando chiquito, mis padres me llevaban cada 26 de enero a la Puerta del Conde a participar de la ya clásica marcha a Duarte en su natalicio. Ese día, que no había clases, el sol brillaba con una incandesencia más fuerte que en otras jornadas, o al menos así lo sentían mis ojos de niño. La marcha siempre la encabezaba una banda de música (del Ejército, de la Fuerza Aérea o incluso del Cuerpo de Bomberos) interpretando «Por Amor» o «Quisqueya» (tal vez por eso siempre que escucho la obra cumbre del maestro Solano pienso en la patria). Recuerdo una vez que subimos la 30 de marzo (y mi madre se detuvo en la Don Bosco para girar hacia la casa de mi abuela porque se cansó) y otra que recorrimos varias calles de la ciudad intramuros hasta llegar al Parque Duarte y luego hasta la casa natal del Patricio para terminar en el punto de partida. Esas actividades, todos con banderas de tela y plástico, fueron formando en mí una conciencia de identidad y de nacionalidad que aún me acompaña. Hoy que conmemoramos el natalicio del fundador de nuestra República, sigamos viviendo acorde con sus ideales y su ejemplo. Hoy, que propugnamos por un renacimiento de Duarte en nuestros corazones recordemos que «Mientras no se escarmiente a los traidores como se les debe, los buenos dominicanos seguiremos siendo víctimas de sus maquinaciones».

Feliz aniversario, Patricio.

Catarsis, catarsis.

«Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo».