La ciudad, cada vez menos nuestra

Escribo estas letras con una impotencia inmensa.

A principios de agosto, a apenas dos esquinas de mi casa, me arrebataron el móvil de las manos. En mayo, justo el día antes de la presentación de mi libro, a mi concuñado lo atracaron a punta de pistola llegando al edificio donde vive mi madre y le llevaron su vehículo.

Ayer, mi madre regresó del interior para descubrir que “se habían metido” en su apartamento, llevándose una pantalla plasma y un dinero que recién le habían pagado, además de unas cuantas prendas. Los ladrones, a pesar de que el apartamento está totalmente enrejado, violaron la puerta de entrada (supongo que se habrán metido por la azotea, porque no tengo otra idea de cómo pudieron hacerlo) y ahí dentro hicieron de las suyas.

¿Lo difícil? Mi madre no tiene ni seis meses viviendo por ahí, hacia donde se fue porque “era un lugar tranquilo” Y ya han pasado dos acontecimientos que nos han puesto a todos a pensarlo mejor. ¿Lo doloroso? Saber que todo quedará ahí, que es “agua o ajo”: apenas una cuenta más en el rosario de violencia y delincuencia de nuestra ciudad priVada de América, cada vez menos nuestra y más de los ladrones.

De pronto hay  que salir con 20 ojos puestos en todas partes, con una paranoia de que “quien te aborda en la calle lo hace con malas intenciones” (así estoy yo luego que me atracaran en el 2009 al abordarme para preguntarme “inocentemente” por una dirección), las noticias de amigos a los que han atracado (al hijo de Matty le quitaron el celular a punta de pistolas, todo un trauma para un niño) o de zonas residenciales en donde andan los motociclistas apuntando a las personas para atracarlas… y seguimos dejándole la ciudad a los antisociales.

No ha valido el “decreto cenicienta”, porque ahora asaltan a plena luz del día.

No han valido las rondas policiales porque ya les conocen la ruta y ejecutan en los momentos que ellos no están.

No han valido las cumbres encorbatadas de las autoridades judiciales… ¿qué le importa eso a un atracador?

Y mientras tanto, nuestras autoridades se echan fresco, porque esto no parece quitarles el sueño.

¿Cuando nos vamos a hartar?

 

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Anuncios

7 comentarios en “La ciudad, cada vez menos nuestra

  1. Bueno, que se puede pedir a unas autoridades que han construido precisamente el paradignma del atraco (al erario publico) de la violencia (irrespetando al pueblo y burlandose de el de muchas maneras), cual es el modelo que han puesto de moda?
    lo que pasa es que los delincuentes (los de arriba y los de abajo, los legales y los no) tienen hijos, hermanos y hermanas, tienen madre y de repente le toca a algun familiar o a ellos mismos, es decie, quienes fabrican la violencia y la delincuencia en algun momento son victima de ella

  2. Hacen falta acciones efectivo, sin duda. Las autoridades no están enfocadas en resolver el problema. Los encuentros que se han tenido y, las campañas perdiendo el tiempo, no han funcionado en lo absoluto.

    ¿Tomar justicia por nuestras propias manos? Según veo es la única solución.

  3. Me encantó lo de “nuestra ciudad priVada de América” y sinceramente amigo no creo que valga nada pues ante la delincuencia como la actual a mi entender hay sólo dos soluciones:
    1. mano dura para erradicar a los actuales hdp
    2. educación para evitar que se multipliquen como gusanos.

    Y como nadie está dispuesto a ninguna de las dos…

  4. Hola. visito tu sitio desde que leí lo que le paso a tu amiga con el Popular. Espero que ella se a haya recuperado de tropiezo económico. Bueno, te digo que a mi prima, quien trabajaba en Baskin and Robbins le robaron 2 veces saliendo de la heladería. A su esposo también y a mi tío y mi primo por igual. Todo es ocurrió en un periodo de 2 años.

    Estoy de acuerdo, hasta cuando continuara!
    El pueblo ha de lanzarse a la calle a protestar pacíficamente. Esos políticos asquerosos y sus compinches de la Policía Nacional han saqueado los recursos /bienes públicos por ende no existe suficiente orden publica y los pocos policías honrados que hay ganan una miseria.

    Michael

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s