Reencontrándome con la narrativa

En posición de escuchar, ojos cerrados incluidos, mientras Ricardo lee.

Digo que mi compromiso con la literatura data desde los 18 años, cuando decidí integrarme al Círculo Literario de INTEC (que en ese entonces era coordinado por Ida Hernández Caamaño), porque es el año en que empiezo a darle seriamente al tema. Pero claro, es en el colegio donde se dan mis primeras manifestaciones de interés (ya para quinto grado de primaria había garabateado algunos versos y en primero de bachillerato escribí “Crisis mental”, que sería mi primer cuento. Luego vendrían mis participaciones en los concursos literarios de “Listín 2000″ con cuentos a partir de “El Rey León”, “Pinocho” y “El maleficio de la mariposa”). 

Mi vida hasta ahora ha sido un coqueteo entre la poesía y la narrativa: siempre la primera  primando sobre la segunda (aunque el haber conocido la obra de Ana Lydia Vega en el Círculo Literario de INTEC tuvo su peso). Una muestra de ello es que cuando empecé a colaborar en [preurbano], un esbozo de revista literaria digital puertorriqueña, ya desaparecido, lo hice en narrativa principalmente. Aún conservo varios textos de esos años, algunos de los cuales pasaron a formar parte del compilado “Los peces del subsuelo” que ganó el premio de cuento de la Alianza Cibaeña en el 2009.

Pero esa es otra historia.

En este fin de semana estuve de vuelta por San Francisco (“tierra del CURNE y de Grisbel”, como dije la última vez que estuve por allá) para el Tercer Festival Nacional de Narradores. Compartir con amigos siempre es bueno, y estos encuentros tienen toda la estética de un retiro espiritual, solo que la cofradía es literaria y el alcohol es mandatorio.

(conste, que no participé desde el principio por asuntos laborales y porque el viernes era la Noche Lunática 33, que sigue siendo cada vez más “el evento cultural más random de Santo Domingo”)

Fui en calidad de integrante y coordinador general de El Arañazo junto con Ricardo, quien Tuve la oportunidad de desempolvar algunos cuentos de “Los peces…”, en particular “Cuestión de otro día” (uno que escribí luego del premio y que forma parte del compilado) y “Gatillo 100″ (cuando me pidieron uno corto durante el maratón de cierre).

Debo resaltar aquí la oportunidad para el contraste de ideas y el debate literario, además de la camaradería… y un pequeño monumento al ego: Manuel Salvador Gautier tomó un momento en sus palabras durante la clausura para resaltar mis textos (dijo que yo era un buen cronista y yo no supe donde meter la cara de la “sonrojez”). Lo mismo hizo también Emelda Ramos. Valoro de ambos sus comentarios porque ellos estuvieron todo el tiempo en primera fila, escuchando y valorando todas las participaciones, y sé que no lo hicieron por congraciarse (total, ¿quién soy yo?).

En definitiva, este reencuentro con la narrativa me hizo muy bien. Tengo que darle un chin más de cariño y continuar con varios proyectos que tengo en carpeta desde el año pasado, cuando tomé el taller de Función Lenguaje y Funglode. Vamos a ver con qué salgo.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

 

 

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s