Jarabacoa, diez y cinco.

No, no se me confundan. No es quince. Diez y cinco. Diez, que son los años y las versiones que se han hecho del Festival de Poesía en la Montaña, ese gran retiro poético en Pinar Quemado, Jarabacoa, y cinco las ediciones (consecutivas) que me han tocado participar desde aquel primer fin de semana de agosto 2008 cuando subí por primera vez invitado por Taty Hernández.

Cinco las oportunidades de poetizar, de compartir, de ser uno junto a poetas de todos los lares de nuestra media isla (la poesía dominicana se muda hacia la loma durante esos días). Cinco han sido (y que el número siga engrosándose) las experiencias, las historias, las anécdotas… y esta décima edición fue la epopeya de lanzarse al ruedo y hacer las cosas bien, con esa voluntad de hierro de Taty y todo el equipo (Tanyita, Tanya madre, Frank, Yolanda, Mon…) Sigue leyendo