¡Bienvenido (In)Somnio!

karensevilla

Escribí unas palabras para la presentación del libro (In)Somnio, el noveno libro de mi querida manita mayor Ana María Fuster Lavín. Las leyó Karen Sevilla, a quien agradezco infinitamente tal honor. Aquí las transcribo:

Dicen que me suicidé. Nunca pensé que podía morir de mí misma. En realidad desperté de un largo insomnio. Me liberé de la sangre ajena y sus memorias, del infierno y la locura que me habitaban. Fueron cinco años confinada en mi mundo interior y en el de mis compañeros. Pese a lo que la mayoría piense, la terapia de grupo me angustiaba. Detestaba salir con ellos. Era como pasear sin destino junto a sus sombras.

(Fragmento de “El Diario de Ana”, texto que inicia esta novela cuentada)

Mis primeras palabras son de gratitud. A mi querida “hermanita mayor” Ana María Fuster por el privilegio de estar en esta presentación a través de mis palabras, y a mi siempre admirada y apreciada Karen Sevilla por aceptar ser portavoz de ellas en su voz que me dejó anonadado aquella tarde de mayo 2010 durante la presentación de “El Mal de los Azares”.

Si de recuerdos tengo que hablar, el primero va hacia la zona colonial de Santo Domingo, un sábado de abril del 2007. Un grupo de poetas jóvenes de nuestras islas había organizado un recital de micrófono abierto en “Falafel”, un bar del área.

El motivo principal era una protesta por la exclusión que habían sido objeto los más contemporáneos en el primer festival internacional de poesía que hacía la entonces secretaría de Cultura, como parte de las celebraciones de la X Feria Internacional del Libro.

Esa noche definió mi futuro próximo como escritor. Esa noche fue la primera vez que Ana María y yo cruzamos caminos, en un vínculo que no se ha detenido.

Muestra de ello han sido los recitales organizados por ella y por mí tanto en República Dominicana como Puerto Rico, con la participación de escritores de ambas islas. Ha sido a partir de este vínculo que he tenido una rica oportunidad de estudiar a fondo y apreciar mucho más su obra. Empecé con los “Bocetos de una ciudad silente” y no he podido parar.

Y como estas líneas son para hablar de su obra, ¡pues hablemos! Un adjetivo que me atrevo a utilizar para describir a Ana María y a su obra literaria es el de perfeccionista. Ninguna obra suya ve la publicación sin haber pasado por un largo proceso de revisión, re-revisión, corrección y post-corrección. Por obsesivo que suene a primera mirada.

He sido testigo de este proceso en sus dos obras más recientes (que no son últimas): “El Eróscopo” y la que hoy celebramos “(In)Somnio”. Esto le agrega mayor valor al que hoy estemos asistiendo a su novena publicación, sin que la cantidad de sus obras vaya en desmedro de la calidad.

¡Nueve! ¿Cuántas veces no he pensado en lo difícil que es conjugar las funciones de madre, correctora, empleada (y todo lo demás) con el oficio apalabrado? Tantas otras veces, Ana María ha pasado a ser el modelo que muestro a amigas que me dicen no tener tiempo para escribir. “Son nueve libros”, les digo. A ellas no les queda otro remedio que guardar silencio.

Todo lo contrario, ese cuidado y revisión ya reseñada implica también una vigilancia de los pequeños detalles para brindar al lector (desde el simple fan hasta los “especializados”) una experiencia circular en todo el trayecto de la lectura.

Ya hemos atestiguado esto en “Réquiem” y “El Eróscopo”, libros que ofrecen múltiples experiencias a partir de las distintas lecturas. Ejemplo puntual: durante la XV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2012, en la presentación de esta última, hablé sobre cómo podía hacerse una lectura duracional del poemario en función del día, mes y estación del año.

Ahora para (In)Somnio, me dejé llevar por este gótico caribeño. Sin intenciones de pretenderme sinestésico, la narrativa “fusteriana” se me antoja desde el gris hasta el azul, pasando por el rojo. Hay una suavidad en el discurrir de sus historias, combinada con una melancolía “soft” que aún en las escenas más fuertes de sexo o violencia dan la impresión de golpear con elegancia.

Resalto aquí el cómo el epígrafe que les da inicio no actúa como elemento separado sino que guarda estrecha relación con la historia de cada capítulo. Un ojo bien grande aquí a esos pequeños detalles de Ana María que ya mencioné en párrafos anteriores.

Los lectores tienen ante sí 154 páginas para reir, llorar, enamorarse, asustarse… para ser humanos y sentir. Nosotros, quienes queremos a Ana María, tenemos una razón más para celebrar. Estoy consciente que en junio la celebración será de este lado del charco. Mientras eso pasa, ¡enhorabuena! Bienvenido (In)Somnio al ruedo literario.

(Aquí tienen el video)

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WzFbIAuL66o

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