De PROFAMILIA y la demanda…

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No es mi intención patear al muerto ni hacer leña del árbol caído, ahora que la Justicia dominicana se ha manifestado a favor de la campaña de Profamilia frente al recurso de amparo interpuesto contra su campaña “Conoce, actúa exige” por parte del Arzobispado de Santo Domingo a través de su pastoral de vida y familia.

No.

Solo quiero hacer un par de puntualizaciones que tenía pendiente hacer pero el quehacer diario (más ahora que estoy viviendo como hombre casado) no me han dejado desarrollar.

Lo primero es que yo pienso que la acusación y el sometimiento del Arzobispado tuvo un efecto boomerang. En psicología de la comunicación se conoce así a una acción realizada que produce una reacción contraria a la esperada. Pasa en nuestro país frecuentemente cuando un crítico de cine “acaba” con una película y la gente toma ese comentario como referencia para ir a verla.

En ese sentido, la campaña de Profamilia ya había culminado su ciclo y no era tan conocida como hasta ahora. La situación motivó a mucha gente a verla y a sacar sus conclusiones.

Lo segundo que tengo que plantear es que ha habido mucha desinformación. Y aquí el tabú que representa la educación sexual ha sacado sus garras. Las investigaciones muestran que, a mayor desinformación, mayor será la tasa de embarazo en adolescentes, ITS/ETS e incluso la posibilidad de contagio del VIH/SIDA.

Puedo hablar por mi experiencia. Cuando en el colegio donde hice la primaria se tocó el tema de los órganos reproductivos humanos en Ciencias Naturales, el enfoque fue muy aéreo. Se hablaba de la fecundación pero no se decía cómo (con 11 años, yo llegué a pensar que se hacía a través del aire, miren ustedes las cosas).

En cierto sentido, mis conocimientos sobre sexualidad se limitaban a lo que comentábamos los vecinos del residencial, y alguno que otro mayor que nosotros, que lo más seguro también estaba desinformado.

Tuve la suerte (gracias a Dios) de haber tenido una contraparte educativa en mis padres, quienes me suplieron de bastante material bibliográfico sobre educación sexual para niños: libros que explicaban sin ser explícitos sobre todo este proceso.

¿Qué es lo que está sucediendo? Que la desinformación se ha convertido en un enemigo muy grande. En ocasión de la discusión sobre el citado Artículo 30 de la reforma constitucional (hoy Artículo 37) yo mencioné que, antes que hablar de aborto había que hablar sobre educación sexual.

¿Por qué? Porque mientras más informados sobre el tema estén nuestros niños, niñas y adolescentes, menos incidencia de embarazos no deseados tendremos.

Es ahí cuando surge la campaña de Profamilia. Dura y directa, sí, pero necesaria.

La desinformación plantea que se está promoviendo el sexo en adolescentes. FALSO. Lo que se está planteando es que, ante la eventualidad de una relación sexual, lo mejor es protegerse. La campaña va dirigida hacia personas sexualmente activos.

(¿Recuerdan aquella campaña de la desaparecida organización oficial PROCETS, llamada “SI te DA no llegas”, en la que se hacía un anuncio interactivo para jóvenes? -más o menos entre el 95-96- La primera pregunta era: “¿eres sexualmente activo?” y el talento decía: “si tu respuesta es no, sal a comer un helado”. En otras palabras, si no eres sexualmente activo, esta campaña no es para tí).

PROFAMILIA no está promoviendo la venta de preservativos ni el “lanzar a nuestros jovenes a la sexualidad”. La primera opción en educación sexual SIEMPRE va a ser motivar a retrasar la primera vez, pero no podemos tener una venda en los ojos y pensar que sólo el eje de enfoque ABC (que promueve la abstinencia como única solución para evitar embarazos e ITS/ETS) funcione. Si las investigaciones señalan que hay jovenes de 13-14 años en actividad sexual, decirles “deja de hacerlo” no va a funcionar.

Quiero compartirles una experiencia: Hace unos años, cuando yo formaba parte del Clan Sir Lancelot del Grupo Scout 7 de Ciudad Nueva (Rovers), recibimos la visita de unas chicas estadounidenses de alguna ONG cuyo nombre no recuerdo para hablarnos sobre prevención de ETS/ITS/SIDA.

Realizaron una dinámica para explicar cómo la cadena puede darse: a los que participamos de ella, nos dieron un papel en donde escribiríamos el nombre de otro de los participantes. Al final, vimos que uno de los papeles tenía un círculo rojo.

Ese representaba a un paciente que había adquirido SIDA, y al ver cuales nombres estaban anotados ahí, se comprobaba la cadena de quienes podían ser contagiados aunque no hubiesen tenido relaciones sexuales con el tope de la pirámide.

Otros dos papeles tenían un triángulo verde, representando a quienes utilizaron protección y no se contagiaron, y uno de ellos tenía un gran letrero que decía “NO HAGAS NADA”, en referencia a la abstinencia.

¿Me van siguiendo?

En discusiones sobre el tema, se ha planteado que una campaña como esta tiene que ser lo más abarcativa. Yo digo que no. La publicidad suele ser por lo general dirigida hacia un rango específico (muy específico) de la población a la que quiere llevársele un mensaje sobre un producto/servicio. Lo mismo con la propaganda.

Esta campaña está dirigida hacia un público que ya está en edad de “experimentación” y lo está haciendo. Un público que puede equivocarse por el desconocimiento (recuerdo haber escuchado que hay jóvenes que creen que es solo a partir de la tercera relación sexual que existen posibilidades de embarazo) y cometer errores que conlleven, en el mejor de los casos, a un embarazo no deseado.

¿Que es muy fuerte? Es posible. ¿Que haya que eliminarla y no difundirla por eso? No lo creo. La educación se enfrenta con más educación. Si usted no está de acuerdo con lo planteado en esa campaña para sus hijos, es el momento de sentarse a tener “esa conversación” con ellos.

Alguien dijo que es muy fácil que yo tenga este planteamiento ahora porque no tengo hijos. Pues… en primer lugar ese argumento se cae al pensar que existe el celibato al interior de la Iglesia Católica, y muchos sacerdotes son excelentes al momento de aconsejar sobre relaciones matrimoniales y familia, ¿no?

La información siempre será la mejor arma. Mi lema con mis hijos será: “es un mundo difícil allá afuera, así que mejor sal preparado”. Por eso apoyé a Profamilia. Por eso rehuí la desinformación. Todo el contenido que defendía la campaña explicaba (tal vez hasta la saciedad) por qué se había hecho.

La campaña en contra, por lo general, manipulaba la información y hacía unas comparaciones que me asustaron mucho.

Al final entendí que es muy seguro que no comprendieron exactamente lo que muchos de nosotros (que defendemos la campaña) sí lo hicimos.

Ojalá que la sentencia evacuada ayer permita que haya un acercamiento y una comprensión de lo que Profamilia (que fue fundada por pastores evangélicos, según me enteré ayer) está haciendo para prevenir embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y para fortalecer el empoderamiento ante denuncias de acoso sexual.

Son mis deseos.

Catarsis, catarsis.

 

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2 comentarios en “De PROFAMILIA y la demanda…

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