“¿Mercado editorial en RD? ¿Es en serio?”

negocioaltoriesgo

Pues este sábado 29, salieron unas declaraciones mías junto con otros “jovenes escritores dominicanos” (Rey Andújar, Luis Reynaldo Pérez, Argénida Romero y Michelle Ricardo) a propósito de una saga que la periodista Indhira Suero está haciendo sobre “reinventar las editoriales”.

Supongo que habremos hablado cantidad los cinco, y le habremos dado batalla a la pobre Indhira para editar. Considerando esto, quiero aportar desde esta Catarsis todo el contenido de mis respuestas. ¿Por qué? Bueno… primero, porque quiero. Segundo porque pienso que ellas pueden aportar también al debate sobre las editoriales y su labor en erre dé. El título del artículo es, pues, mi primera reacción a la primera pregunta del cuestionario.

¿Qué opina sobre el mercado editorial en RD?

¿Mercado editorial? ¿Es en serio? No, ya sin bromas… aquí lo único que creo que tiene mercado son ciertos best sellers y autores de libros de superación personal, autoayuda e historias fantásticas. Los demás estamos condenados a un modelo donde si logramos vender 200 ejemplares podemos sentirnos rockstars. Las librerías (las dos o tres que quedan) no pueden dejarme mentir. ¡Ah si! En el ámbito local solo venden libros los temas polémicos y Trujillo. Y claro, resalto a autores cuya trayectoria habla por ellos y venden bien (me llega a la mente Andrés L. Mateo) Por lo demás, no puede hablarse de mercado editorial en un país donde hay pocas editoras y algunos de sus encargados lo que realmente buscan es hacerse de dinero a costa de engañar y engatusar a jóvenes autores que están buscando publicar. (Las negritas son mías, nota de ATD)

¿Cómo hacer que la demanda por los libros de autores dominicanos crezca en la población?

Si yo tuviera esa fórmula, sería el autor más vendido de este país, créeme. No sé, la verdad… En días pasados, durante el congreso Lengua de Mar (realizado por El Arañazo Colectivo Literario, nota de ATD), Noé Zayas planteó que se integrasen más obras de autores contemporáneos como lecturas obligadas para las escuelas y liceos (algo así como cambiar “La cabaña del Tío Tom” por “Los Ángeles de Hueso” de Veloz Maggiolo, por ejemplo).

A mí me parece un buen inicio. Los estudiantes son un nicho cautivo y por ahí puede empezarse a estimular la lectura y posteriormente la demanda de autores dominicanos… o tal vez tendríamos que empezar a escribir sobre vampiros, brujos y chamanes.

¿Qué importancia tienen las nuevas tecnologías en el mercado editorial de RD?

Eso está por verse. Fue otro de los temas en “Lengua de Mar”. Ahora mismo se está lanzando la primera librería virtual en el país y por ahí viene “Luna Insomne”, el sello editorial digital de Luis Reynaldo Pérez. Mientras tanto, es menester reconocer que los blogs y las redes sociales han permitido visibilizar más el trabajo de muchos autores aún inéditos y otros que ya tienen cierto renombre dentro de la escena literaria/cultural de esta media isla y zonas aledañas (la “diáspora”).

¿Deben los escritores dominicanos financiarse sus libros o cuentan con el apoyo para esto?

En un gran porcentaje tienen que financiárselo. Existen proyectos como las unidades editoriales del Ministerio de Cultura y el SINACREA (que todo parece indicar que no tendrá continuidad por parte de la actual administración). Con esto muchos autores jóvenes (yo incluido) pudimos ver nuestros libros impresos… pero en general, hay que bandeárselas. También está Ángeles de Fierro, un proyecto bellísimo que persiste en San Francisco de Macorís.

¿Qué opinión le merecen las editoriales independientes o culturales?

Contribuyen a llenar un espacio del mercado que puede ser rentable y cubrir sus propios gastos. Una editorial independiente, en mi opinión, no busca hacerse de dinero, sino hacer que la obra llegue y que nadie pierda recursos. Es tal vez una de las hazañas más sinceras y honestas en estos días de siglo 21.

¿Cómo se pueden “reinventar las editoriales” en RD?

Tal vez evaluando los modelos de negocios… no sé. A mí como autor se me hace difícil pensar en una forma de reinventar las editoriales en estos tiempos de moneda de cambio.

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4 comentarios en ““¿Mercado editorial en RD? ¿Es en serio?”

  1. Tú sabes que yo soy una defensora de la lectura de los clásicos en la escuela, pero también de que la cultura va cambiando junto con los tiempos. Por tanto estoy de acuerdo con esa propuesta de incluir más (y otras) obras dominicanas en el curriculum escolar. Por qué en lugar de leer a Isabel Allende (o por Dios, a Carlos Cuahutemoc) no se lee más a Veloz Maggiolo, Pedro Vergés, por sólo citar dos? No sólo estimularía el desnutrido mercado editorial criollo sino aportaría en la necesaria labor de reforzar la identidad dominicana. Labor que casi nadie quiere ejercer parece. Ya sé, me pasé otra vez.

    • El tema es complicado. Este es un país pequeño y con pocos lectores. Tengo la impresión (y en esto quiero estar equivocado) de que cada vez más la lectura se convierte en algo instrumental para los adolescentes y jóvenes, solo leen para aprobar un exámen, “pasar una materia”. Los estudiantes son un buen nicho, hay que buscar la forma de conectar con ellos antes de que salgan de la escuela. Quizá ayuden los nuevos formatos, mezclar literatura y música, auxiliarse de los medios digitales. Otro frente de batalla puede ser la internacionalización de las editoriales dominicanas (esta opción puede ser costosa para una editorial pequeña), buscar nichos en otros países de Latinoamérica, los libros necesitan lectores, y por el momento en nuestro país hay pocos.

      Y como el papel lo aguanta todo, agrego otra sugerencia: Vincular más la literatura con la vida de la gente. Salir de los mismos círculos. Hacer cosas como la que hizo Pedro Antonio Valdez con el lanzamiento de Palomos. Que los autores hagan adaptaciones de sus cuentos a cortometrajes y busquen quien quiera rodarlos. Y por último, aunque no menos importantes, tirar unas cuantas hojas a la basura (también cuenta seleccionar todo y suprimir).

  2. Tu catarsis encuera una faceta del guacanagarixismo que pocos han visto alguna vez. Aquí cuesta mucho empujar libros criollos que no tengan que ver con Trujillo. Si acaso, la industria editorial sólo sobrevive fuerte en fu faceta escolar, debido a los textos de curriculum que requiere por ley el sistema educativo. Fuera de ahí, la verdad es que no resulta fácil aventurarse a escribir un libro.

    También me parece atinado ir cambiando textos de fuera por criollos en las escuelas. Hay muchas alternativas conocidas, y si no, bien podría convocarse un concurso anual para escritores inéditos, con el objetivo de publicarle libros para ser leídos en las escuelas y colegios. El símil que recuerdo es el de “¡Que viva el merengue!”, que aunque se volvió un relajo, en su momento hasta a mí me motivó a participar con una obra.

    En ese mismo tenor, hay una industria que fue mucho más exitosa que la editorial pero que hoy está malpasando de igual forma: La música. Los LPs, casetes y CDs de artistas criollos aquí se vendían bien en el pasado pero hoy día es una empresa muy arriesgada. A ella, como a la industria editorial, la tecnología le ha dado una mordida envenenada y no ha sido solamente en nuestro país. Yo pienso que, a nivel estructural, la industria editorial debería mirar a la música y analizar cómo ella está enfrentando las cosas. No creo que todo se pueda copiar, pero hay paralelismos evidentes entre ambas, por lo que ciertas soluciones deberían poder funcionar también.

    Yo tengo años intentando escribir “en serio”. No debería necesitar estímulo de una editora para ello, pero es imposible negar que eso ayuda. Ustedes que están más involucrados que yo quizás puedan responderme esta pregunta pero… ¿qué hacen las editoras locales para acercarse a talentos desconocidos? ¿Me permiten otro ejemplo? El béisbol de las grandes ligas (y recientemente también veo a la FIFA en ese movimiento) tiene un sistema de cazatalentos y “fincas de peloteros” que también debería ser imitado por las editoras, en lugar de seguir esperando “apuestas seguras” en autores o temas que normalmente venden bien.

    Por supuesto, estas son ideas que pienso desde una acera lejana a los hechos crudos que viven ustedes que están ligados al tema. Pero es lo que habría respondido yo si me preguntaban a mí. Lamentablemente, no soy tuitstar como Alexéi.

  3. El tema es complicado. Este es un país pequeño y con pocos lectores. Tengo la impresión (y en esto quiero estar equivocado) de que cada vez más la lectura se convierte en algo instrumental para los adolescentes y jóvenes, solo leen para aprobar un exámen, “pasar una materia”. Los estudiantes son un buen nicho, hay que buscar la forma de conectar con ellos antes de que salgan de la escuela. Quizá ayuden los nuevos formatos, mezclar literatura y música, auxiliarse de los medios digitales. Otro frente de batalla puede ser la internacionalización de las editoriales dominicanas (esta opción puede ser costosa para una editorial pequeña), buscar nichos en otros países de Latinoamérica, los libros necesitan lectores, y por el momento en nuestro país hay pocos.

    Y como el papel lo aguanta todo, agrego otra sugerencia: Vincular más la literatura con la vida de la gente. Salir de los mismos círculos. Hacer cosas como la que hizo Pedro Antonio Valdez con el lanzamiento de Palomos. Que los autores hagan adaptaciones de sus cuentos a cortometrajes y busquen quien quiera rodarlos. Y por último, aunque no menos importantes, tirar unas cuantas hojas a la basura (también cuenta seleccionar todo y suprimir).

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