El pragmatismo que Balaguer nos enseñó

puentepeatonal

Suena complicado el título, ¿verdad? Pero fue la idea que me vino a la mente cuando leí este artículo de Inés Aizpún en Diario Libre sobre el “hecho consumado” como el estilo de vida que cada vez más hace hogar en estos 48 mil kilómetros cuadrados de Caribe.

¿Y a qué se refiere Inés? A partir de la situación que está sucediendo en el litoral sur de Santo Domingo vinculado a la Universidad del Caribe y el match-up que lleva con el Ayuntamiento del Distrito Nacional, habla del “deja eso así” o el “ya es muy tarde, resolvamos”. Ejemplos puntuales están en ese artículo, así que no pienso abundar.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver Balaguer con esto? Pues les pongo el primer ejemplo. Hacia los primeros cuatro años del segundo período de Leonel Fernández, leí una entrevista que Clave Digital hizo a Diandino Peña, a sazón director de la Oficina Para el Reordenamiento del Transporte (OPRET).

Diandino, recuerdo, había dicho que él era “de la escuela de Balaguer”, esto es, que mientras todo el mundo se la pasaba “discutiendo” sobre la factibilidad o no de construir determinada obra, empezaba a trabajar.

Sus palabras, más o menos, decían que él prefería ser una persona de acción y no estar “teorizando” porque “las teorías no llevan a nada”.

Tal cosa me lleva a pensar en otro de los argumentos en donde ese pragmatismo enseñado por Balaguer en ejemplos como la avenida 27 de febrero se pone en ejecución:

Hipólito Mejía, en busca de su reelección, sale diciendo en televisión a sus compañeros de partido “pero ya el PRD se unió”. Claro, se unió… como cuando un marido golpea a su mujer y luego va y le da muchos besitos y le compra flores para que lo perdonen.

HM se saltó procedimientos y se impuso como candidato de mala manera, pero ya lo importante es que él era el candidato y que “el PRD se unió”.

Lo mismo con los XVI Juegos Panamericanos 2003. Milagros Ortíz Bosch, vicepresidenta para esos días, se oponía tajantemente a la realización de los juegos. Faltando DOS semanas, bajó la guardia y dijo que los apoyaba, “porque ya de todas formas se van a hacer”.

Ojo, yo apoyé desde el principio (y no me arrepiento) a los Panam (de hecho, trabajé como voluntario) pero el caso me ayuda a ejemplificar.

Nuestro país, desde nosotros como individuos, necesita empezar a cambiar estas cosas. Desde abajo. Caiga quien caiga. Que si las normas se violan, se empiece desde cero. Tal vez con los primeros tres o cuatro ejemplos, cogemos cabeza y nos evitamos pasar por esas circunstancias.

Yo honestamente pensé que con el caso del complejo de edificios por el Dominican Fiesta habíamos aprendido, pero… por lo visto no. Crear ciudadanía implica crearla por encima de quienes quieran “hacerse los graciosos” y apelar a ese pragmatismo de “ya el palo tá dao” como licencia para hacer cuanto le venga en gana.

Un pequeño rant para empezar la semana.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”.

Anuncios

2 comentarios en “El pragmatismo que Balaguer nos enseñó

  1. Diache, yo venía a recordar la famosa torre del Dominican Fiesta, pero no me dejaste.

    En fin, un ángulo adicional a tu comentario es que aquí hay demasiado gente opinando. La democratización de la opinión es algo positivo, pero me pregunto si realmente está dando frutos. Estamos llenos de lo que yo llamo “eyaculapinadores precoces” que en todo quieren meterse. Un tal Osiris me llega a la cabeza.

    Yo realmente me identifico más con la cultura del “resuelve” más que con la del “yo opino”, pero hay extremos que envenenan ambos lados. Ahora mismo tenemos una pila de organismos haciendo básicamente la misma cosa. ¿Por qué tiene que haber un conflicto entre el ayuntamiento y obras públicas por construir un puente para una empresa privada? Comprendo plenamente que el famoso puente no debe realizarse, pero ¿por qué hay dos instituciones que pudieran hacerlo y ahora están en conflicto sobre su levantamiento o no? ¿Dónde empieza la autoridad de una y de la otra sobre este tema, que al final se levanta sobre terreno del gobierno?

    Sobre los demás ejemplos, en especial el del Metro, lamentablemente, el tiempo le dio la razón a Balaguer cuando hizo la 27 de Febrero y la Kennedy. Tarde o temprano le dará la razón a PLD por haber empezado el maldito metro (así le decía cuando me oponía) que hoy goza de mi aprecio.

    • claro, una cosa es que el tiempo le haya dado la razón. otra muy distinta está en lo relativo a el fin y los medios. si la razón está de mi lado, ¿por qué no esperar a que triunfe?

      (idealista, lo sé).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s