Mis impresiones de #ElTenienteAmado

tenienteamdo

No esperen que opine respecto a la importancia histórica que tiene para los dominicanos esta película y el hecho de que se haya llevado a la pantalla grande -otra vez- el tema de la Era de Trujillo desde un enfoque totalmente distinto (el del único militar activo que formó parte del complot).

No.

Debo remitir mi reseña exclusivamente a la obra cinematográfica porque a fin de cuentas esto es una película, con sus virtudes y sus defectos, unos más que otros. Lo de la importancia histórica se lo dejo a otros colegas que ya lo han hecho, incluso con mayor grandilocuencia.

En primer lugar voy a decir que -como parte de la estrategia promocional- a mí me vendieron una película de acción en la que se me “enseñarían” los oprobios de la dictadura trujillista y tengo que decir que ni una cosa ni otra. Salí de la sala de cine sintiendo que me vendieron un sueño.

Huchi Lora se estrena en la escritura para cine con un guion que algunas veces suena muy didáctico,  creando situaciones que, al ser puestas en la pantalla, restan verosimilitud a la historia. Abarca, eso sí, aspectos importantes y valiosos de la Era de Trujillo, aunque casi cae en aquello de mucho abarcar y apretar poco. Demasiados diálogos.

Durante casi dos horas la película marcha con un ritmo extraño y una fotografía casi impecable, salvo algunos fallos en momentos importantes. La escena del ajusticiamiento logra un buen clímax, aunque sentí exceso de diálogos. Faltó, a mi entender, más acción.

Sin embargo el factor tiempo, el “tiempo cinematográfico” (el que se supone discurre en la película) no estuvo a la altura de la película. Ni siquiera recurriendo a la trillada técnica de colocar una titulación especial con el año que discurría para que el público pudiese entender que estaba pasando el tiempo. Para esta película todo ocurrió en… ¡días! Y, según mis cálculos, la película empieza en 1959 y termina en el 61 con la muerte de Trujillo.

El cast extranjero.

Semanas antes de su estreno, saltó al escenario el debate respecto al usar un actor extranjero (Amaury Nolasco) como protagonista, y por ahí a lo de usar actores no dominicanos en una historia dominicano. No quise debatir sobre el tema en ese momento pero tengo que traer este tema a colación luego de verla.

Nolasco es una de las mejores actuaciones de la película entera, y se notó que hizo su tarea respecto al acento dominicano. No así Enrique Castillo (Johnny Abbes) ni Antonio Jaramillo como el Teniente Andújar (¡Dios! Este último ni siquiera disimulaba el acento mexicano). Mercedes Renard tampoco ayudó.

Efraín Figueroa como Trujillo se la pasó sobreactuando, haciéndome recordar la interpretación de Bruno Ganz como Adolf Hitler en “La Caída”, totalmente orgánica y distinta. Le faltó más estudio del personaje.

Y aquí es que tengo necesariamente que comparar los casos de actores de otras nacionalidades en películas de habla hispana: Gael García Bernal adoptó los acentos chileno, argentino y español para “No”, “Diarios de motocicleta” y “La mala educación”, respectivamente.

En el ámbito local, Frank Perozo hizo lo mismo para “La tragedia Llenas: un código 666”. No existe justificación alguna para que –si se contrata un talento extranjero- no se le trabaje las inflexiones locales de un país, máxime si el tema es local. Eso habla mal del actor y del director.

Merece mis aplausos la actuación de Amauris Pérez: orgánica, natural y sencilla. Igual, con sus altas y sus bajas, la de Liche Ariza como Salvador Estrella Sadhalá.

La dirección de arte falla grandemente.

Continuando con mi reseña, confieso que no sé si lo de tener un ojo muy observador es un problema, pero hay fallos notables en la dirección de arte que a mí me saltaron a la vista, por no decir que me brincaron. En una película de época -como esta- hay que ser el equivalente a un “grammar nazi” en el cuidado de los detalles.

Situaciones como que todos los vehículos tengan placa de 1961 (cuando históricamente hay sucesos que acontecen en 1959 y 1960) y la del vehículo con placa de 2011 en la escena del retén o las calcomanías que decían “Discovery” en una de las puertas de la Land Rover donde Amadito es llevado a la casa de su tía son imperdonables.

Ni hablar de que se ven edificios modernos y postes de luz actuales en las tomas realizadas en el Palacio Nacional y un gran logo del IMPOSDOM en una escena a la salida del Palacio de Borgellá en la Zona Colonial.

O que en una fiesta, el vocalista de la orquesta no utilice un micrófono para cantar, y un director de la misma orquesta (Cameo para Rafael Solano) haga más esfuerzos por verse dirigiendo que por dirigir (primera vez que veo un director dándole la espalda a la orquesta, aunque puede ser que durante la Era las cosas fueran así).

Ahí es donde me llama la atención otro detalle: El utilizar una canción inédita (“Dios y Trujillo”, compuesta por Huchi Lora) para ejemplificar el tema de la música puesta al servicio del dictador, cuando ya de por sí existen muchas canciones (“San Rafael”, “Recogiendo Limosna”, “Seguiré a caballo”, “24 de octubre”) que hacían ese trabajo. ¿Conflicto de derechos de autor? ¿Ganas de cumplir a pie juntillas la ley antitrujillista? A mí eso me ha dejado con la interrogante.

En fin, que ya van tres páginas de reseña y al final Armando Almánzar lo dice en tres párrafos mejor que yo:

(…)podemos afirmar que es una obra que fue acometida con honestidad, que es seria, que apenas trata de adornar los hechos. En resumidas cuentas, que es un intento serio de hacer cine.

Pero, en el arte, no siempre la seriedad implica calidad.

El séptimo arte, como todas las demás artes, tiene su lenguaje propio, un lenguaje que le separa y distingue de las demás, y esas reglas tienen que cumplirse.”

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”. 

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2 comentarios en “Mis impresiones de #ElTenienteAmado

  1. Alexie…por fin te encuentro ( mentira… nunca te busque – na, ma hoy – solo que siempre te extrañe en el “malogrado” Listin). Por tu reseña me doy quenta de que eres un buen critico de cine. En RD no tenemos buenos criticos – de peliculas Dominicanas – Yo tambien me fijo mucho en eso que tu llamas el “ciudado de los detalles”. Saludos.

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