Sobre tribus urbanas y demás hierbas aromáticas

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Gracias a la hermana, amiga y colega Li Misol por haber pensado en mí para su reportaje “Grupos urbanos: entre la música y la moda”, que salió publicado en La Vida del Listín Diario el pasado martes 17 de septiembre 2013. Igual que hice en otro reportaje pasado, voy a reproducir in extenso mis respuestas. Después de todo, el espacio en prensa es implacable y hay algunos aspectos que se quedaron fuera… así que aquí va:
¿Cuál crees que es la importancia social de las tribus o grupos urbanos juveniles? 
Yo creo que lo más importante de todo esto es la necesidad de sentirse parte de un proceso, de identificar una serie de rebeldías que empiezan a aparecer a determinada edad.
Pese a lo que muchos pudieran plantear, a mí se me hace que el ser humano empieza a crear grupos desde el primer momento que interactúa en sociedad. Tenemos gustos distintos, pero nos homogenizamos en gustos similares.
Por eso empiezan a aparecer estas tribus urbanas basadas en la moda que vistes, la música que oyes, si lees o no lees, qué tipo de lectura lees, temas ideológicos o religiosos… todo eso influye y crea estas tribus urbanas que no son más que la propia naturaleza de la persona buscando compañía y aceptación.
¿Cómo consideras que influyen los medios de comunicación, internet y las redes sociales en la conformación y en la identidad de estos grupos urbanos?
Del mismo modo que lo han hecho otros factores similares en tiempos anteriores. Antes de Internet y Redes Sociales los metal de Santo Domingo se pasaban la información que encontraban en revistas, veían en MTV o la música que le llegaba a uno desde el extranjero en casettes.
Hay toda una historia de cómo se lograba burlar el cerco que significa el hecho de ser una isla en el medio del Caribe.
Ahora que tenemos tanto acceso a contenido e información, es mucho más fácil, por ejemplo, comprar una prenda de ropa en Hot Topic por internet o bajar música y entrar a páginas de moda donde los “outfits” de determinada tribu urbana se han definido. Influye bastante en tanto ayuda en el acceso a contenido e información que antes era difícil de obtener.
¿A qué se exponen los jóvenes que se expresan y que muestran su pertenencia a un grupo en una sociedad conservadora como la dominicana?
Al escrutinio público. Creo que tal vez la tribu urbana que ha sido más golpeada es la comunidad metal dominicana. Ahí ha habido de todo: desde gente con serios trastornos sociales y de comportamiento que se integran allí “buscando su nicho” hasta personas que simplemente encuentran en la música y en el estilo de vida una forma de llenar ciertos espacios y necesidades.
Sin embargo, son los que siempre son acusados: Al grupo Necro (de death metal) los acusaron una vez de matar un animal en un concierto y, sin pruebas, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía los suspendió por seis meses. En esa misma línea ubico también el rechazo moral y social de ciertos estamentos sociales.
Es una actitud muy humana juzgar a un conglomerado por un grupo, olvidando aquello de “golondrina no hace verano”.
¿Cómo evalúas la relación de ciertos grupos urbanos juveniles con el consumo o el tráfico de drogas y otros delitos? Debe ser esa relación motivo de discriminación para todos los grupos juveniles por igual?
Lo mismo digo. Cada tribu tiene su vínculo particular con las sustancias controladas, pero la propia heterogeneidad -¿podemos inventarnos esa palabra?- debe ser argumento suficiente para plantear que no todos son iguales ni hacen lo mismo.
Yo no puedo decir que “todos los jevitos son pastilleros” por una cuestión de prejuicio o discriminación. Por experiencia sé que en todos los grupos sociales hay gente que tiene determinadas prácticas y gente que simplemente no. Y ahí radica lo más grande que tienen, el respeto mutuo.
¿Qué opinas de ciertos espacios donde se reprime la expresión mediante la moda de los jóvenes pertenecientes a determinadas tribus o grupos (como los colegios y escuelas, los centros laborales, las iglesias y otros espacios)?
Es triste decirlo pero eso forma parte de las propias políticas de cada espacio. Uno puede estar o no estar de acuerdo con ellos, pero al final del día es lo que les compete, y hay -en cierto modo- que tratar de mantener las concepciones individuales dentro del perfil.
O, en otros casos, saber que no se es bienvenido allí. Ojo, que no estoy hablando del tema respecto al cabello afro, puesto que ya ahí es una cuestión de discriminación racial (lo quieran ver así o no los espacios que prohiben a sus empleadas ir con el pelo crespo).
Muchos opinan que la pertenencia a determinado grupos urbanos (muchos ya carentes de toda ideología) es una expresión más del vacío que vive la juventud actual, que pertenece a esos grupos solo por moda o por ser “cool”. ¿Qué opinión te merece esto?
Cada quien tuvo su momento y su tiempo de ser radical, rebelde, antisistema… la lista es larga. Los tiempos cambian y parece que es moda criticar lo novedoso. Si pertenecen a una tendencia por moda, pues genial, ya se les pasará. Si realmente lo sienten, el tiempo siempre ha sido el mejor aliado.
Y de ñapa pero muy importante: ¿Qué cosa es un hípster? Existe el hípster dominicano? Cuales son sus caracteristicas, cómo podemos reconocerlo?
Yo defino un hipster como alguien que va contra la corriente por convicción y/o por moda. Si algo es muy “mainstream” o conocido, deja de interesarle. El hipsterismo nació como una tendencia de romper con todas las modas y -que ironía- se volvió moda también.
Otra de las frases típicas de los hipsters es decir que hacían algo “antes de que fuera cool”. Se dice que el hipster de verdad va a negar que es hipster (precisamente por su naturaleza) pero hay algunas formas de identificarlo: ya sea por la música que escuche, por el tipo de costumbres que tenga (usan bicicleta, recurren a gadgets que no son tan novedosos, los típicos “lentes de pasta” que se han vuelto símbolo) y hasta por los comentarios que haga.
¿Si hay un hipster dominicano? Puede ser. Pero como dije, no creo que aparezca uno que lo reconozca. Acá hay una serie de factores que dificultan a un hipster serlo. Por ejemplo, los ingresos económicos (uno tiene que convertirse, en esos casos, en hipster a la fuerza).

2 comentarios en “Sobre tribus urbanas y demás hierbas aromáticas

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