Situaciones incómodas en el día a día

parqueomall

Tengo meses queriendo meterle mano al tema del servicio al cliente y las relaciones entre los usuarios de determinados servicios. El pasado sábado (8 de marzo, by the way) me sucedió algo que terminó de convencerme de sentarme a escribir. Me ahorraré el nombre del centro comercial en esta porque mi idea no es generar represalias… al menos no ahora.

El asunto es que mi esposa y yo nos dirigíamos a este “mall” en Santo Domingo a resolver unos asuntos y, por las mismas razones de seguridad, preferimos dejar el carro en el parqueo subterráneo.

Al llegar, vimos que habían varios guardias de seguridad alrededor. Perfecto, pensé, es preferible tener una seguridad que pueda prevenir cualquier situación que una cámara grabando pero sin posibilidad de hacer mucho.

Nada, seguimos. En determinado momento yo tuve que bajar de vuelta al vehículo a buscar algo y, mientras camino, uno de los seguridad que estaba cuando llegué, me hace señas indicándome que estoy pasando de largo y que mi carro está ahi. Le doy las gracias y el me pregunta por mi acompañante, le digo que se encuentra arriba. Entonces me pregunta:

– ¿usted ya se va?
– no.
– na, pues cuando se vaya acuérdese de mi.

El “acuérdese de mi” llevaba implícito dejarle caer “una borona” por sus servicios prestados. En otras palabras, que yo debía “recompensarlo” por hacer exactamente lo que le están pagando para hacer.

Y yo no quiero que esto suene a resabio pequeñoburgués de clase media, no… lo que pretenddo, tal vez, es generar una reflexión a a partir de este conflicto que me invade cada vez que pienso que ser servicial está, en buen inglés, “overrated“. Que de buenas a primeras cualquier tipo de ayuda que yo preste está condicionada a que te voy a pasar factura y te lo voy a poner muy claro.

Un caso parecido. Hace unos años, había una persona que se la pasaba merodeando por los predios del parqueo de mi edificio. El tipo siempre esperaba que yo llegara para, sin yo pedírselo, abrir la puerta corrediza del estacionamiento. Por más que yo dijera que no era necesario, el susodicho insistía.

Dos o tres minutos después de hacerlo, esperaba que yo dejara mi vehículo para tirarme por “una ventana” (así llamamos en ErreDé a la papeleta de 20 pesos). La pregunta del millón: ¿acaso le pedí yo que me esperara siempre para abrir la puerta? y un adendum: ¿por qué ÉL esperaba que YO le diera dinero? ¿Porque tenía un carro y él no?

Y claro, cuando compartía esto con algunos cercanos me decían: “Mejor déjale caer algo, no vaya a ser que luego te quiera atracar”.

(…)

A mi me criaron en un ambiente en el que cualquier remuneración adicional (como las propinas) era voluntaria. Una forma de decir “mira, esto no está ni cerca de mi nivel de agradecimiento por el servicio pero algo se hace”.

De pronto las cosas se han puesto al nivel de obligatoriedad casi violenta (véanse casos de los limpia-vidrios y los parqueadores en nuestras calles) y uno se siente entre indefenso y vejado, porque lo pone en una situación BIEN incómoda (en el caso nuestro pasaba que no teníamos efectivo y teníamos necesariamente que pasar por ahí mientras el seguridad seguía al lado del vehículo para retirarlo).

No sé… no pretendo buscar moraleja ni aprendizajes forzados. Lo único que puedo decir es que los “tips”, igual que los premios, pierden encanto cuando se plagosean. Esas son cosas que se esperan y se trabajan, pero no se piden. Tal vez es lo único que puedo decir al respecto.

Catarsis, catarsis,.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

4 comentarios en “Situaciones incómodas en el día a día

  1. Yo no le doy NADA a nadie si no lo merece, tengo hasta algunas discusiones por eso con mi pareja, ella dice “Dar sin esperar recibir, el que da recibe”… Pero, a “parqueadores, limpiavidrios” y al que sea que me haga algo que está ‘haciendo su trabajo’ por el que estoy ya pagando (trabajo por lo que le pagan, aunque sea poco, que a mi eso no me incumbe), no le doy un centavo.

    Un ejemplo reciente de cuando SI doy propinas, estaba en una heladería, eran casi las 9 de la noche y había una oferta, el lugar estaba lleno. Había una joven flaquita atendiéndome, la veía forzada sacando el helado de los cubos, sin fuerza y quejándose con un truño, cuando me cobró le dejé el cambio.

    Un ejemplo jocoso de esto, no hace mucho estuve en una cafetería, se me calló una moneda de $25, me agaché a recogerla, una chica que entraba con un grupo me dijo “tacaño, déjale eso a la que limpia”, le respondí “¿tu sabes la lucha que me da a mi ganarme el dinero para estarlo regalando?” … se echaron a reír todos, mientras me voceaban otras tacaño. jjejeje.. (SON MI CUARTO!)

    Saludos mi pana.

  2. Definitivamente estoy de acuerdo, no es justo ya uno paga impuestos y paga el ayuntamiento, para que aparezca un pasa cantando diciendo que te cuido el vehículo, cuando tu no solo no le pediste que lo hiciera, nooo, sino que ni siquiera estaba cuando llegaste (siendo esto el colmo de los parqueadores). Yo no les pago porque la calles es libre y de pertenencia de todos…y si les doy algo es porque quiero o puedo. Ciertamente la propina es una opción no una obligación.Me molesta la gente que le dice a uno que le de algo para que no le rallen el vehículo.

  3. Esa es una forma de casi agredir al que anda en un vehículo,pues es verdad que la propina es una opción, no una obligación.Da mucha pena que muchos que dicen ser parqueadores se adueñen de las calles.

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