De exigencias… y exigencias

catarsisexigencias

Aún no dan las nueve de la mañana en la ciudad priVada de América. Sobre el elevado del cruce de Manoguayabo se escucha el retumbar de un dembow. Poco importa la canción. El estruendo te pasa por el lado y ves una Patfinder roja de cuatro puertas. Poco importa el año. Los vidrios delanteros abajo, los traseros a tres cuartos. El retumbe continúa mientras se aleja de ti y ves en el vidrio de atrás la infame pegatina de “EXIGIMOS NUESTRO ESPACIO MUSICAL”. Entonces te preguntas cuando fue que la contaminación auditiva y el obligar a los demás a escuchar lo que tú quieres sin consulta previa se convirtió en derecho y, sobre todo, cuando fue que quienes lo exigen con tal vehemencia perdieron la verguenza de reconocer que, en efecto, contaminan.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”

3 comentarios en “De exigencias… y exigencias

  1. Los derechos de unos terminan donde comienzan los otros. Me molesta muchísimo que me obliguen a escuchar la música que otro tenga… Pasa mucho en la playa, montan este único bocinón y uno lo que quiere es relajarse y disfrutar. Y no puede.

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