De cuando las palomas le tiran a las escopetas

Foto: Martín Castro

Foto: Martín Castro

Durante el domingo, mientras conversaba con mis familiares y cercanos sobre los disturbios y altercados en la XXX Convención del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) -que no fueron sorpresivos porque mucha gente ya los estaba esperando, popcorn en mano- hablaba sobre los lamentables sucesos vinculados a los medios de comunicación. Los primeros vídeos mostraban cómo a un simpatizante no le dejaban emitir una denuncia en televisión, mientras una persona señalaba amenazadoramente a la periodista diciéndole “mira fulano, esta es la mujer que te está buscando”.

Horas más tarde sucedió el incidente con el camarógrafo de Noticias SIN, en donde unos perredeistas armados le exigieron entregarle su cámara y -al este negarse- le “sobaron” una pistola y le dijeron “entonces entréganos la tarjeta (de video)”. Desde las altas instancias del partido blanco, pese a que el director de SIN exigió la devolución de la tarjeta, no se dijo nada hasta la protesta, ayer, de los camarógrafos durante una rueda de prensa en el local del partido.

Agreguémosle a esto la denuncia de dos periodistas respecto a que les habían quitado sus celulares para borrarles las fotos. Y yo me preguntaba: ¿es que realmente Miguel Vargas se cree con tanto poder como para permitir que los suyos se metan así con un poder táctico como la prensa?

Hasta yo, un tanto retirado de la labor periodística, tengo un testimonio vinculado a la censura miguelista: El pasado domingo, cuando comentaba los lamentables abusos de personeros del PRD (por lo visto de la tendencia de Miguel Vargas) contra los trabajadores de la prensa en Twitter alguien me censuró, preguntándome si yo era de los “periodistas comprados” del gobierno o del grupo de Hipólito.

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Y es normal que esas cosas pasen. Gracias a Alvarito Arvelo y al tristemente célebre Gobierno de la Mañana, ahora las opiniones están teñidas y tendenciadas: si hablo mal de un político es porque pertenezco a la otra esquina y por tanto me pagan para hacerlo.  ¡Pues no! Sépase bien que mi único pago son los insultos de uno y otro lado… ¡y feliz que me siento!

Dolor social

En este blog he comentado varias veces una frase que escuché en voz de Huchi Lora sobre la prensa: “La prensa es el dolor de la sociedad”. El dolor sirve para que el cuerpo sepa que algo anda mal.

Si las cosas no andan bien en un conglomerado, existe la Prensa (la masiva y la alternativa, los medios tradicionales y los nuevos medios) listo para atacar el punto dañado. Esto, claro está, no es del agrado de muchos, que prefirieran el estado vigente que les permite hacer y deshacer.

Ubiquen en ese grupo a los líderes del “PRD institucional”, que es básicamente la facción de Miguel Vargas que ha sabido mantenerse “subida en el palo” desde que accedió a presidir el partido gracias a aquel “acuerdo de las corbatas azules”. Por cierto, recordemos que Miguel es una creación de Hipólito Mejía, quien lo nombró ministro de Obras Públicas en su gobierno 2000-2004.

Pero esa es otra historia que no hay que contar en esta ocasión.

Resulta cuesta arriba que aparezcan figuras como Julio Mariñez o el mismo Víctor Gómez Casanova que pretendan controlar el trabajo de los medios de comunicación y de quienes trabajan en ellos utilizando epítetos como “comecheques” o tratando de sugestionar con “actitudes de machazo”, tal como hizo el diputado, dándoselas de “solidario” durante la rueda de prensa del PRD, cuando los camarógrafos decidieron hacer huelga de brazos caídos, son total y absolutamente INACEPTABLES.

Y a Víctor que se deje de creer que por tener acceso a un micrófono tiene derecho a avasallar a la clase trabajadora de los medios de comunicación. Que ya está bueno, ¡carajo!

Mal hace el PRD y sus dirigentes principales en atentar contra un segmento de la sociedad que les sirve en la difusión de sus voces. Mal hace en morder la mano que les ayuda a comer y que les confiere parte del poder que manejan. Las disculpas de ayer a mi me supieron vacías y forzadas.

Y pretender convencernos a todos, como sociedad, que “estamos designando una comisión para investigar” es un argumento que nos tranquilizará, es bueno que vayan sabiendo que ya para nosotros “designar una comisión” es sinónimo de no hacer nada.

Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Un comentario en “De cuando las palomas le tiran a las escopetas

  1. Creo que muchos «líderes» terminan creyéndose que de verdad la gente los adora, los sigue y profesa un amor genuino hacia ellos. Fácilmente se convencen de que quienes les adversan son una minoría de envidiosos.

    Eso explica que «acepten» los homenajes, honeres, estatuas, pinturas, etc. que sus esbirros les hacen, creyendo dentro de su sociopatía que estas manifestaciones son producto de sus buenas obras.

    Me parece que eso explica la proliferación de estatuas de Trujillo, Somoza, Franco, etc.

    En fin, solo trato de decir que quizás muy a lo interno, Miguel Vargas crea que deverdad está haciendo algo bien, algo digno, lo que el pueblo espera de él.

    Quzás él cree que los casi 2 millones que le votaron en 2008 lo siguen a él, por su carisma y talento.

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