Canto a Santo Domingo Vertical – Abelardo Vicioso (a 50 años de 1965)

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Canto a Santo Domingo vertical

Abelardo Vicioso

Ciudad que ha sido armada para ganar la gloria,
Santo Domingo, digna fortaleza del alba,
hoy moran en mi alma todas las alegrías
al presenciar tus calles con movidas y claras,
el rostro erguido y bronca la voz de tu trinchera:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Sé que para engullirte como sardina rondan
treinta y seis tiburones en tu ardiente ensenada,
celosos de los hombres que construyen la vida
y nunca se arrodillan en sus grandes batallas.
y tú estarás de pie, diciendo al enemigo:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

El cinturón de fuego que tu vientre comprime
puede volver cenizas la vastedad del mapa.
Pero quiere decirte, guardiana de mis sueños,
que todos sus infiernos y sus hombres se apagan
en el océano inmenso de los pueblos que gritan:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Quiero que sepas hoy que te amo más que nunca,
corazón de la vida que prefiere la Patria.
Que a todos los amores sembrados en el mundo
quito una flor y es poco para cantar tu hazaña.
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Tú estarás para siempre dibujada en mi pecho
de marinero en ruta tras la estrella del alba.
Tu voz será la música de mis noches de fiesta.
Y cuando en algún sitio la luna esté apagada,
desplegando mis velas repetiré contigo:
¡Yanqui, vuelve a tu casa!

¡Vuelve a tu casa yanqui! Santo Domingo tiene
más ganas de morirse que de verse a tus plantas.
Y si violas sus calles combatientes y puras
la tendrás en cenizas, pero nunca entregada.
En medio del silencio de la ciudad hundida
gritarán los escombros. ¡Yanqui, vuelve a tu casa!

Santo Domingo,
Junio de 1965.

(Incluido en el libro «Pueblo, Sangre y Canto», publicación del Frente Cultural Constitucionalista, Julio de 1965)

Ana María Fuster despide a Galeano

catarsisgaleano

No crean que no he querido despedirlo. He intentado varias veces iniciar una Catarsis que celebre la existencia y la vida del uruguayo Eduardo Galeano. Pero el tiempo (y las congojas, ay) no me han dejado terminar. Pero hoy, Ana María Fuster -mi manita mayor de la vida y la poesía- compartió conmigo estas letras que me ayudarán mejor a encontrar las palabras que lo despidan terrenalmente en su viaje hacia la inmortalidad.

utopía 1: palabras andantes

 

a Eduardo Galeano:

–La utopía está en el horizonte.

Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos

y el horizonte se corre diez pasos más allá.

¿Entonces para qué sirve la utopía?

Para eso, sirve para caminar.–

 

llueve horizontes sobre la palabra:

somos ciudad grafiti grito de abrazos

bocas del tiempo los hijos del hambre

palabras andantes como pequeños fuegos

como la sed que pinta tu cuerpo

como el cuerpo que siembra agua

como el agua conjugada de sueños

calma lucha vida beso:

un él y ella, también ella y su ella, él y su él

somos el insomnio que besa las calles

 

llueven caminos sobre un libro desierto:

abrimos las manos sembramos la sed

gota a gota sin miedo a crecer(amar)

mirarse a los ojos desnudos del eco

tomarse las manos brincar las murallas

hasta despertar como ráfaga solar

sin maquillaje pero con muchas ganas

libre isla escuela niños:

sin escupir abandonos, sin regresar a la nada

somos palabras andantes sin apellidos

 

 

llueve otra mañana sobre la noche:

la palabra germina, nos abre los ojos

tenemos derecho al delirio y sus infinitos

a contagiarnos de amor también de locura

engrafitar de colores la apatía

jugar al futbol jugar con rebeldía

llenar de abrazos cada frontera

coraje sombra estrella día:

palabras andantes palabras

somos todos un mundo, somos todos poema.

 

Ana María Fuster Lavín