Al Reglamento 824 hay que eliminarlo y punto

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Esta Catarsis va a ser larga. O sea, LARGA. Pensé en dividirla en varias partes, pero siento que luego se puede perder el mensaje completo si lo hago. Disculpas adelantadas. 

La República, las censuras, el control pretendido que no es más que una utopía sólo alcanzable en años aciagos de dictadura y represión. El Reglamento 824 y la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR) que pretende regir todo lo concerniente a actividades multitudinarias y medios de comunicación masiva. La necesidad de una legislación actualizada y acorde con las nuevas circunstancias. Mucha tela por donde cortar.

Tengo varios meses en los distintos medios donde he tenido chance de hablar entrándole al Reg824, que establece los criterios y líneas de acción de la mentada CNEPR. También he tocado algo en este blog. Años y meses diciendo que a la CNEPR lo que hay es que disolverla. No arreglarla, no… disolverla, y que desde el INDOTEL se cree un mecanismo de regulación, NO DE CENSURA como es el caso en la actualidad.

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“Babeque ha de ser mil veces verde” Cahobazul y el #rockdominicano

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Cahobazul es una banda primordial para comprender el Santo Domingo de las décadas ochenta y noventa: una ciudad en permanente ebullición y constante lucha de lo nuevo versus lo viejo que recién comenzaba a aceptar como suyos otros ritmos musicales más allá del tradicional merengue.

El rock pasa a ser algo más que un invento de un grupito de hijos de papi y mami y torna en grito de reclamo y afirmación gracias a canciones como Gazcue es Arte y Cahoban. Voy más lejos: es posible hilar una historia del Santo Domingo de a mediados de los ochenta con cuatro temas de esta banda liderada por Lyle O. Reitzel fundamentales también en la narrativa para una historia del llamado “rock local”. Sigue leyendo