En la universidad se ven muchas cosas

Y esta es una:

Hace unos días, mientras caminaba hacia la facultad de Humanidades, frente al edificio de Sismología, encontré esta camioneta con este mensaje. A juzgar por el tamaño del “Pincel” y el color, intuyo que esto fue escrito con pintalabios. Me quedé pensando en aquellos mensajes que solían dejarse en los espejos con este material tan femenino y… bueno, decidí no pensar mucho, hacerle caso al mensaje y compartirlo con ustedes.

Catarsis Catarsis.

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Uasdianos… ¿por nacer?

Desde hace unos días me han estado llegando unos emails de un grupo dentro de mi universidad llamado “Uasdianos por nacer”. El mencionado movimiento, que promete que será “algo distinto” en la UASD, está hablando de que el próximo miércoles 17 las cosas irán cambiando. Tanta expectativa me ha llevado a iniciar mis hipótesis sobre quienes son estos “nonatos” y qué puede estar tras esta nueva propuesta.

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Sigo con los letreros

Podrán decir que ya lo repararon (de hecho, horas más tardes del mismo día ví el cambio realizado), pero igual coloco esto porque me parece increíble que lo hayan colocado con semejante error. Si lo iban a corregir, que lo hagan antes de.

Mi camarita y mis ojos siguen atentos a la puerta Este de mi alma máter… más ahora cuando ví que el letrero de Alianza Académica lo pusieron en otro lado (parece que los “Aliancistas” leen mi blog… ¡prepárense, que ahora es que falta mambo!).

El viernes, como a eso de las 5 de la tarde, al caminar por la puerta, ví este letrero, de la Feria del Libro Universitario (aunque si me preguntan a mí, eso es feria de cualquier cosa, menos del libro y mucho menos universitario… pero amén, vamos a dejar de tirar tanto).

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La lacrimógena y yo

Los los del otro da. Foto de Adriano Rosario

 
La fecha la ignoro. Era un día cualquiera en la Primada de América, y yo debía de tener alrededor de 19 años. El autor de mis días se desempeñaba como director de los cursos de educación continua de la facultad de Economía y yo, como no tenía nada que hacer, veía mis mañanas pasar haciendo asistencia “ad-honorem” (entiéndase, sin ver un chele) en la oficina.Eran los aciagos días de la rectoría de Miguel Rosado, aquel rector que pretendió desbaratar la universidad para luego hacer honor a su lema de “levantarla”. El sol brillaba en lo más alto del cielo, como si ignorara que el calendario había sido marcado para otra de las confrontaciones que creíamos abandonadas hace mucho.

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¿Y los camiones?

Ahora que veo esta foto, tomada por el compañero Juan Santos, del Listín Digital, me viene a la mente una pregunta: ¿Por qué la Policía Nacional no aprovechó la circunstancia para probar los nuevos camiones de agua, a la buena usanza de los carabineros chilenos en la era Pinochet? Pero no, tenían que volver a lanzar sus gases lacrimógenos, para que pagaran mansos y cimarrones. Por eso, los que se compraron cuando Candelier se “desaparecieron” y nadie ha vuelto a saber de ellos. 

Que tengan una feliz jornada de Paro Nacional… sea cual sea su decisión. Yo, tengo el mazo de trabajo.

Catarsis Catarsis.

“Esta es mi verdad, y con mi vida la defiendo”.

Sagrario

Cuando era niño, en la facultad de Ciencias Económicas de la UASD había una foto grande en blanco y negro de una joven dentro de una de las aulas. Esa foto siempre me impresionó y me vivía preguntando quién era ella. Años después, mientras pasábamos por una de las paredes uasdianas, ví un grafitti que decía “Sagrario vive en su ejemplo”. No me quedó más remedio que preguntarle a la autora de mis días, con mi eterna curiosidad, “¿quién es Sagrario?”. Sigue leyendo