Palo Alto – Cuarto día (Primera parte)

¿Se acuerdan de esto? Pues la verdad es que había olvidado por completo esta memoria de viajes. Pero, como a mí no me gusta dejar cabos desatados, procedo a relatar (dentro del chin de memoria que me queda) las incidencias de este último día en conjunto.

«Nada dura para siempre». ¿Por qué será que este bendito clitché es lo primero que se piensa cuando empieza la recta final? Sabía que la jornada de charlas y conferencias iba a terminar ese día y que por tanto habría que darle con todo el pié… hacerlo grandioso, «como el mejor», y tirar la mayor cantidad de fotos posibles, tratando de aferrarse al chin de memoria que nos vaya a quedar.

Pues bueno… lo usual. Registro en el lobby, entrar al bus, saludar a Don, nuestro chofer, y preguntarle por las novedades del día… ¡hey, somos latinos, no podemos evitar ser sociables! David vuelve a pasar la lista por enésima vez y nos dirigimos a desayunar lo mismo de los últimos tres días en las oficinas de HP. Insisto, no me quejo… ¡a mí me gustaron esas papas gratinadas o whatever the hell that was!.

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Aeróbicos a las tres de la mañana en medio de la Autopista Duarte

Hay una mujer en medio de la calle, absorbiendo lentamente el frío de esta madrugada. Su blusa de tiritos rojos no brilla con la luz del carro. Tal vez sea la curtiembre.

Son las tres de la mañana en Villa Altagracia y todo el territorio nacional. La mujer nos hace señas, casi como si ejecutara marineros en el patio del liceo nocturno, para que nos paremos.

De la experiencia sólo nos queda el susto de encontrar a alguien en semejante lugar a esa hora… No quisimos pararnos a averiguar cual era la razón de su tristeza o preocupación.

Preferimos continuar vivos y sanos.

(Gracias a Harry y a Frank por la idea del título para este thread, y a Nguyen por reirse de mis chistes malos)

Nostalgia del CES

Hace un año exactamente, quien escribe se encontraba caminando entre las calles de Las Vegas, ubicando el Las Vegas Convention Center, hogar del Consumer Electronics Show 2007 (CES), el evento más grande de tecnología que se realiza a principios de cada año en esta «Capital del Pecado».

Como dato jocoso, me tocó descubrir por mí mismo el cómo llegar, y encontrar la ruta del monorriel que me dejó frente a frente fue el momento de todo el viaje (me ahorré un paquete de dólares en el transcurso). Invitado por Microsoft, junto a un grupo de periodistas de América Latina (Venezuela, Brasil, Perú, Puerto Rico, Argentina, Chile, y un largo etcétera) aquel fue mi primer contacto con la tecnología de última.

Hoy, que no me toca ir, me ha entrado tremenda nostalgia. Estoy imaginándome el hervidero humano que tiene que haber en estos momentos por allá, y la ciudad de Las Vegas llena de «geeks»… (inserte LOL aquí). Nada, que ya vendrán más oportunidades y por ahora podré darme las actualizaciones vía Technocracia y Gizmología.  Pero no quería dejar de recordar aquel viaje a la «ciudad ficticia».

Crónica de un viaje no planificado

(Con este post inicio -luego de unas cuantas sugerencias en el día de ayer- una nueva categoría en Catarsis: «Memorias de viajes». Esto no piensa hacerle competencia a las de Carmenchu Brusiloff en el Listín, ni nada por el estilo, sino es más bien una reseña de las cosas que me han pasado durante los trayectos por aire, tierra y hasta mar de mis par de lustros de vida)

Las Terrenas

Mi último trabajo antes del actual era en una empresa que ofrecía servicios de análisis de medios. Allí, me desempeñaba como «analista asistente», que más bien significaba tomar todas las noticias (nacionales y económicas) de dos periódicos y hacer un pequeño resumen que se enviaba vía email a los analistas de verdad para elaborar la «señal política o económica del día y la semana». Por el tipo de trabajo que hacíamos, teníamos que trabajar media tanda los sábados.
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