Celebrando el #PremioSoberano especial para @TPMusica

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Decir que Toque Profundo cumple 25 años es celebrar las bodas de plata del rock hecho en ErreDé. No por antiguedad, porque las raíces del género pueden encontrarse desde los setentas, sino por continuidad. Un cuarto de siglo no se cumple todos los días, máxime en un país donde ir contra la corriente es de por sí epopéyico en todos los sentidos, no solo el musical. Sigue leyendo

Cine hecho en erre dé: la cantidad va primero

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(Escrito como colaboración para el portal DagoSanchez.com)

¿Qué cómo yo veo el cine hecho en dominicana? Bueno… ¿Tienen tres semanas para hablar?

Okey, trataré de reducir mis pensamientos.

Lo primero es que yo veo con buenos ojos que ya empiece a pensarse en esto como una industria: que hayan técnicos cada vez más capacitados, que se haya pensado en una ley que promueva la actividad fílmica (aunque yo pienso más que eso es para buscar inversionistas de fuera, pero esa es otra cosa) en el país y sobre todo que la filmografía dominicana esté creciendo a ritmo de unas tres o cuatro producciones por año.

Cantidad. Siempre hablamos de cantidad primero. La calidad necesariamente tendrá que venir después. De hecho, yo creo que la cantidad es necesaria porque nuestros técnicos tienen que llevar comida a la mesa de sus casas. Por eso cualquier producción criolla (incluyendo –sobre todo- las de Roberto Angel) tiene su mérito y es aplaudible.

Dicho esto, procedo: En el Cine Dominicano las cosas siempre han sido cuestión de momentos y “booms”. Desde “La Silla” no se había hecho nada hasta que en 1985 un grupo de soñadores encabezados por Agliberto Meléndez decidió filmar “Pasaje de ida”, el que para mí sigue siendo el mejor film de factura local.

Sin embargo, una pieza como esa no se vuelve a filmar en este país.

¿Por qué? En ese momento nadie estaba pensando en ganar dinero, sino simplemente en hacer una película. No es que esté mal ganar dinero, pero ese tipo de idealismo ya no existe mucho. Los tiempos han cambiado.

En el intermedio es muy poco lo que se puede hallar. Yo tengo recuerdos vagos de un afiche (hecho a mano) de “Tráfico de Niños” (la primera película de Alfonso Rodríguez) en Cinema Centro del Malecón, en los mismos días que proyectaban “Ruskies”, una película que ya habían presentado hasta la saciedad en Disney Channel.

Por cierto, ¿alguien tendrá ese largometraje? A mí me interesa verlo.

Saltamos entonces al segundo soñador: Ángel Muñiz, quien aceita la maquinaria y le da inicio con “Nueba Yol: por fin llegó Balbuena” en 1997. Quienes éramos muy pequeños para ver “Un pasaje de ida” (yo no pude verla hasta hace dos años, con todo y que se reeditó para el cine en 2003) descubrimos el encanto de vernos reflejados en la pantalla grande. ¡Por fin poder ir a Palacio del Cine y ver el Kilómetro 9 de la Autopista Duarte proyectado, aunque fuera para mostrar ese gran letrero de Café Mamá Inés en la secuencia-para-salir-de-los-patrocinadores!

Entonces vino el primer boom serio: de esa época recuerdo producciones como “Cuatro hombres y un ataúd”, “Víctimas del poder” y la película que tuvo tres versiones y un viaje de pleitos (“Para vivir o morir” que después fue relanzada como “jugada final” y al final una tercera versión con “Basta ya”).

Vino entonces el blof. No todas fueron éxitos comerciales (ni siquiera “Nueba Yol 3: Bajo la nueva ley”, que –al tener la oportunidad de verla hace unos meses- comprendí que nunca debió de torcerse el guion para una secuela solo porque la película funcionó la primera vez).

Explotó la burbuja. Y solo el cine documental de René Fortunato (que desde “Abril: la trinchera del honor” demostró que a los dominicanos nos interesa el género tanto como para llenar las salas si el tema nos llama la atención) nos da de qué hablar.

Aquí entonces hay que hablar del segundo momento: “Perico Ripiao” en el 2003. Ángel Muñiz retorna y nos ofrece nuestro primer “road movie” y la oportunidad de creer de nuevo. Ese es el momento del segundo “boom” que tuvo años de vacas flacas pero marca el arranque definitivo hacia lo que muchos queremos soñar como “la industria”.

ACROARTE incluye la categoría de “Producción cinematográfica del año” un par de años después, luego vendrán las de actor, actriz y director cinematográfico. Empiezan a aparecer producciones independientes de jóvenes realizadores tanto en corto como medio y largometraje (la Cinemateca Nacional sirvió de casa para proyectar muchas de ellas, algunas olvidables como “Masacre en el río Yuna”).

De pronto pensar en cine se volvió moda…

y aparecieron dos o tres que quisieron pescar en río revuelto.

En ese momento es que nos encontramos ahora. Con realizadores haciendo una película por año. Con una ley de cine que parece haber dado resultados para muchos de ellos (¿al final la derogaron o no?) Con gente que está pensando en buscar ese híbrido entre lo bueno y lo comercial. Con una Universidad Autónoma de Santo Domingo que es responsable de la formación de gran parte del talento cinematográfico de este país pese a que Ellis Pérez se niegue a aceptarlo.

Hay mucho movimiento. Eso, precisamente, lo de la cantidad, es lo que –tarde o temprano- obligará a la calidad. Mientras tanto, que siga haciéndose cine. Bueno, malo o de Roberto Ángel. Cronos siempre se queda con lo bueno y conservable.

Fin de la conversación.

 Catarsis, catarsis.

“Esta es mi verdad y con mi vida la defiendo”. 

Algunos monumentos al ego

Y bueno… esta semana ha estado bien “rushy” (y aparte de eso estoy bregando con la preparación del VII Festival de Poesía en la Montaña) así que les comparto algunos videitos de youtube en los que he sido captado por los panas. El elemento hilarante suele ser el más presente (acuerdense que es a mí que me están grabando) asi que espero que los disfruten de la misma manera que yo cuando me ha tocado verme. Nos seguimos viendo y gracias por dejarse caer por Catarsis Diaria.

Catarsis, catarsis. Tras el salto, los videos.

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Catarsis Diaria en los Casandra

Por primera vez de manera oficial, estaremos dándole cobertura a la premiación más importante de este país (bueno, la única, podría decirse). Los premios Casandra!

Desde la sala de prensa, ubicada en la Sala Ravelo del Teatro Nacional “Eduardo Brito” estaremos actualizando vía nuestra cuenta en twitter (que puede verse en el lateral derecho de este blog) todos los asuntillos de esta vigésimo sexta entrega del premio que organiza la Asociación de Cronistas de Arte y Cervecería Nacional Dominicana.

Así que ya lo saben. Esperamos iniciar nuestra “twitt-transmisión” a partir de las 7 de la noche.

La Recia, reconocida por ACROARTE

La Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE) entregará hoy -en la gala de nominados de los premios Casandra- un reconocimiento a la compañera de labores (aunque en Santiago) Grisbel Medina como “cronista del año” en el área de prensa escrita por su cobertura en el Listín Diario para la zona del Cibao. Como dicen los portugueses:  parabens!

Vayan también mis felicitaciones para Samir Saba, que lo recibirá en el área de radio por el trabajo hecho en “Otra nota con Samir Saba”. (Muy, MUY, merecido) como para José Francisco Arias, de Cristal y Colores, en el área digital. Me siento feliz por ustedes!

Porque somos uno en proyección

Varias generaciones del TP: De izquierda a derecha: Mayte, Guridi, Claudio, Viena, Esther, Alexéi, Carlos y Ellin.

Varias generaciones del TP: De izquierda a derecha: Mayte, Guridi, Claudio, Viena, Esther, Alexéi, Carlos y Ellin.

Unidos en la chercha y en la hermandad. Algunos ni siquiera llegaron a convivir juntos dentro de esa sombrilla hermosa y amplia que fue en su momento el Teatro Proyección de INTEC, pero su relación hoy en día es la de casi hermanos. Así nos captó a todos la cámara de Esther a la salida de una función de “Nuestra Señora de las Nubes”, de Viena y Claudio en el teatro Guloya (que ojalá y la repongan pronto, para que todo aquel que no la pudo ver, aprecie la tremenda joya teatral que algunos en ACROARTE no supieron hacer).

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Sentimientos encontrados con el Casandra

Iamdra, el Casandra y yo. Foto tomada por Joan Guerrero

Iamdra, el Casandra y yo. Foto tomada por Joan Guerrero

Feliz por el premio de Iamdra… ya van 5! Felicidades compañera!
Feliz también por el premio a Les Miserables como obra musical… me emocioné con la emoción de Carolina… lo sentí mío!
Pero al mismo tiempo hay unas cuantas cosas que me hacen preguntar si es que los miembros y electores de ACROARTE deben hacer un ejercicio de autocritica.

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Felicidades a los nominados

No voy a entrar en detalles ni en análisis. Sirva esta entrada para felicitar formalmente y sinceramente a los nominados en el área “Banda de Pop-Rock” de los Premios Casandra: Auro y CLEMT, Poolpo, Cerobit, Calor Urbano y Diego Mena. Muy merecidas todas (incluyendo a los Calor). Igual van mis felicitaciones a las nominaciones a video-clip del año: “Químicamente Mejorado” de Poolpo (dirigido por Jean Guerra Vega),  “La fila del Cine” de Auro y CLEMT (dirigido por Tabaré Blanchard) y “Sonrisa Valiente” de Alex Ferreira (dirigido por Ernesto Alemany).

Respecto al área de cine, hay leña por donde cortar… y el análisis es un poquito más grande. Ya iré escribiendo de eso durante la semana.

Y ellos, ¿qué son?

Marel Alemany

Marel Alemany

Últimamente no estoy escribiendo sobre música ni el “choubisnes” criollo. Me he limitado a estar de observador y a soltar uno que otro comentario de vez en cuando cuando me reuno con amigos y relacionados.

Pero en estos días han estado suscitándose una serie de pequeños debates respecto a quienes merecen ser nominados a los premios Casandra en las categorías cercanas a uno. Más específicamente el aspecto de rock.

Dándole cabeza a esto, siento que puede cometerse un error serio si en la categoría “Banda de pop-rock” se incluyen cantantes solistas del género como Nelson Poket, Diego Mena, Marel y Janio.

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